Federer y Djokovic huyen de la derrota

Jo-Wilfried Tsonga y Guillermo García-López llevaron al límite a Roger Federer y Novak Djokovic, respectivamente, en el Masters 1000 de Montecarlo

Roger Federer.
Roger Federer.

Roger Federer pisó el umbral de la derrota ante Jo Wilfried-Tsonga, pero salió de él y alcanza las semifinales del Masters 1000 de Montecarlo. El sobresaliente estado de forma de Guillermo García-López llevó a Novak Djokovic al límite. El serbio se levantó a tiempo y se cita con Federer en semifinales.

Con Rafael Nadal fuera de combate, las puertas del Monte-Carlo Country Club están más abiertas para Roger Federer. El mito suizo sigue aspirando al título del Masters 1000 de Montecarlo, uno de los pocos grandes torneos que jamás ha conquistado. Sin embargo, estuvo muy cerca de acompañar a su gran rival en la salida que indican los cuartos de final.

Su enfrentamiento con Jo-Wilfried Tsonga, su último verdugo en Roland Garros, fue un vía crucis para el suizo. Federer estuvo tan gris como el día en Montecarlo. Frío, sin explosividad en sus movimientos y muy impreciso con su revés. No lo golpeó con el marco de la raqueta, pero su falta de puntería hizo crecer a Tsonga.

Roger Federer.

Jo-Wilfried jugaba con mayor convicción y agresividad a medida que Roger cometía errores y transmitía dudas cuando tenía el break en su mano. Así tomó ventaja Tsonga ante un Federer frustrado por las oportunidades perdidas. 16 errores no forzados del suizo condicionaban el primer set, favorable al francés por 6 a 2.

El segundo capítulo aumentó la frustración de Federer, incapaz de romper el servicio de su rival y dar un giro a la historia del partido. El warning que recibió del juez de silla por un pelotazo a la grada reflejaba su estado anímico. Roger llegó a una situación límite cuando sacaba para mantenerse en el partido y afrontaba un 0-30. Pero no cayó en el pánico. Con un juego titubeante e inseguro, alcanzó el tercer set.

Liberado de esa presión que le asfixiaba, Federer se soltó y rompió su maldición al resto en el decimosexto punto de break. Tsonga, más alejado de la victoria, perdía intensidad y fe en sus acciones. El jugador francés se desplomó cuando perdió su ventaja y fue un juguete en manos de Federer durante el tercer set. Roger ganó la batalla (2-6, 7-6(6) y 6-1), pero su raqueta tuvo unos agujeros que deberá tapar en la semifinal contra Novak Djokovic.

Novak Djokovic.

La luz artificial en la pista central iluminó un partido electrizante entre el serbio y Guillermo García-López. El tenista albaceteño se exhibió ante el número dos del mundo en un escenario emblemático, pero no tuvo más premio que el reconocimiento a su juego.

Metido en la pista, con golpes profundos y un revés a una mano estelar, García-López maniató a Djokovic durante un set y medio. El ritmo de juego de Novak no desbordaba al español, capaz de atacar y defender con precisión según exigía el momento. Su puntería era más propia de Guillermo Tell que del Guillermo tenista. Su inspiración llevaba al límite a Djokovic, un dictador en las rondas anteriores de Montecarlo.

El serbio no dominaba, debía zafarse en la arcilla ante un rival que le incomodaba con sus mismas armas. El romance de García-López en Montecarlo acabó mediado el segundo set. Djokovic sobrevivió a dos puntos de break que le situaban al borde del abismo y se levantó con el instinto depredador que le caracteriza en este tipo de torneos. Su revés paralelo hizo caer a Guillermo, que no pudo mantener la excelencia a partir de ese momento. La entrega del jugador albaceteño fue insuficiente ante Novak, que tomó el mando hasta el final.

La victoria del serbio (4-6, 6-3 y 6-1) tuvo un aire de ‘deja vu’ a su duelo en Wimbledon 2005, una de las derrotas más inverosímiles en la carrera de Guillermo, que hoy perdió un partido pero ganó en prestigio y admiración.

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