¿Dónde está Murray?

El escocés lleva desde la pasada edición de Wimbledon, donde se coronó campeón, sin acceder a una final de un torneo del circuito

Es una de las incógnitas que rodean el circuito a estas alturas de la temporada. ¿Qué le pasa a Andy Murray? Los últimos meses del vigente campeón del torneo de Wimbledon no son los que se esperan de un jugador al que se le ha incluido en el ‘Big Four’ de una de las épocas más doradas del tenis. Saber cuándo volverá a levantar un título es, a estas alturas, incierto.

Recientemente caído hasta la octava posición del ranking (su ranking más bajo desde agosto de 2008), con la lesión en la espalda que todavía le da dolores de cabeza y con la rotura con su entrenador de los dos últimos años demasiado fresca. Esta es, a día de hoy, la situación de Andy Murray. Una situación difícil de asimilar y nada fácil de revertir.

Hace seis meses Murray se operaba de la espalda con el objetivo de arrancar la temporada 2014 en las mejores condiciones. Con dolores desde finales de 2011, el escocés tomó la drástica decisión de pasar por el quirófano. Antes, fue capaz de lograr lo que ningún británico había conseguido en los últimos 77 años. Coronarse en la hierba de Wimbledon dando el relevo al mítico Fred Perry.

Tras perder a manos de Novak Djokovic esta semana en Cayo Vizcaíno, Murray declaraba que su tenis “no está lejos de donde quiero que esté”. La calidad del escocés es innegable. Ágil sobre la pista y con un golpeo muy potente y preciso.

Pero este inicio de temporada no está siendo, ni mucho menos, un gran comienzo para el jugador forjado en la Academia Sánchez-Casal. Desde su título en Wimbledon no ha vuelto a pisar una final. Los resultados no acompañan al escocés, que además ha renunciado a jugar en Montecarlo para centrarse en la Copa Davis y posteriormente Roland Garros, torneo que se perdió en 2013.

La reciente rotura con su hasta ahora entrenador, Ivan Lendl, es otra de las causas. Sorprendió a propios y extraños al tomar la decisión justo antes de arrancar el torneo de Miami, donde defendía título y 1.000 puntos. En Cayo Vizcaíno se quedó en cuartos de final, misma ronda que en el Abierto de Australia y Rotterdam. Sólo en Acapulco fue capaz de colarse entre los cuatro mejores del torneo.

Pero Murray empieza a ver la luz al final del túnel. “Estoy más feliz con mi juego ahora de lo que lo estaba la pasada semana, he jugado el mejor tenis desde mi regreso” declaraba el escocés. Más activo de piernas y con la agilidad que acostumbra, sigue acelerando la bola con una facilidad pasmosa.

Ahora arranca la temporada de arcilla, la superficie que menos favorece al actual número ocho del mundo. Tiene ante sí un reto de grandes dimensiones. Prácticamente recuperado de sus dolencias en la cadera, Andy Murray quiere despejar esas dudas y decir “aquí estoy”.

Esta semana jugará la eliminatoria de cuartos de final de Copa Davis con el objetivo de meter a su país, Gran Bretaña, entre los cuatro mejores del mundo. La lucha por la Ensaladera de plata será un paso más en la vuelta al nivel que le llevó a situarse número dos del mundo en 2009 y a conquistar posteriormente la medalla de oro en Londres 2012, el Abierto de Estados Unidos el mismo año y Wimbledon en 2013. Volver a ver al hombre que rompió la maldición que tenían los británicos sobre el pasto londinense desde Fred Perry está en sus manos. ¿Será capaz de lograrlo?

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