Paula Ormaechea en busca del sueño americano

Paula Ormaechea tiene ante Petra Kvitova uno de los partidos más importantes de su vida. La chica de pueblo que busca el gran batacazo en Miami.

Paula Ormaechea
Paula Ormaechea

Paula Ormaechea (75º), la única representante argentina en Miami, arrancó con el pie derecho venciendo a la polaca Katarzyna Piter (100º) por 7-6 y 6-0. Ormaechea que está teniendo un comienzo de año irregular, espera que el Premier Mandatory de Miami la catapulte al éxito. En segunda ronda chocará, por primera vez en el año, ante una top ten, Petra Kvitova. La argentina en busca del batacazo.

Es la número uno de Argentina y las miradas solo apuntan a ella. No hay otra que acapare tantos focos como la oriunda de Sunchales, un pueblo en la provincia de Santa Fe de tan solo 20.000 habitantes.

No solo es la única argentina, sino también es junto a Monica Puig, la única latinoamericana que está participando en las grandes citas del circuito femenino. “Me encantaría que hubiese más jugadoras argentinas. Esto querría decir que el tenis argentino estaría en un buen momento, lo cual no está ahora. Espero que en unos años seamos más” contesta Paula cuando se le pregunta sobre la situación del tenis en su país y si se siente contenta al saber que reúne todas las miradas.

La historia de Ormaechea es la de una chica de pueblo que a sus 12 años abandonó sus orígenes para sumergirse en el caos de la ciudad de Buenos Aires a labrarse un camino hacia el profesionalismo. Llevaba una vida de adulta siendo una niña. Aprendió desde chica lo caro que es el peaje al profesionalismo, al sueño de ser tenista.

El 2014 la ve por primera vez empezar instalada entre las cien mejores jugadoras del planeta. Ya no sufre por no llegar a fin de mes. Se puede profesionalizar su carrera, sus movimientos, su forma de actuar. Una planificación con unos márgenes que le permitirán dirigir sus objetivos de la manera más conveniente para ella.

Paula llama la atención por ser la única jugadora que, a día de hoy, se sigue encordando sus propias raquetas. “Aprendí a encordar a los 12 años. Me enseñó mi papá en una máquina que había mandado a hacer a un tornero. La máquina la tengo desde el 2005”.

La argentina viaja con su máquina artesanal y de esta manera pudo ahorrarse mucho dinero a lo largo de su carrera. “En los Grand Slam (los cordajes) están unos 30 euros y en los WTA unos 20 dólares. Nadie viaja como yo. Todo el mundo me pregunta que cómo hago para viajar con la máquina. Estoy acostumbrada ya. Llevo menos ropa para que pueda entrar la encordadora”.

Malabares de dinero que tienen que hacer los tenistas para poder dedicarse profesionalmente al mundo de la raqueta. Ahorrar por un lado, invertir por el otro, dejar de pagar por otro costado para poder viajar, competir y reunir el material necesario.

Y ahí está Ormaechea que llega a Miami con un año un tanto irregular. Tan solo cuatro partidos ganados en el circuito WTA por seis perdidos. Dos más si se incluyen sus dos triunfos de Copa Federación. Balance equilibrado hasta el momento.

“Venía de unas semanas que las cosas no iban saliendo como uno quería. Creo que (ante Piter por primera ronda) jugué bien, ordenada y haciendo lo que tenía que hacer. Era una rival que en el sentido de lucha era difícil porque ella estaba 5-1 abajo en el segundo y se seguía alentando pero gracias a Dios lo pude sacar".

La victoria de ayer ante la polaca es la primera que consigue en su vida en Miami. Había acudido en 2012 y 2013 pero en ambas ocasiones cayó en la primera ronda de clasificación. El triunfo le da alas y un envión anímico importante de cara a uno de los choques más importantes del año ante Kvitova.

Preguntada sobre cómo imagina el choque ante la octava mejor jugadora del mundo, la de Sunchales lo tiene claro: “Va a ser durísimo. Es una rival muy dura pero es momento de disfrutar, jugar con una top ten no pasa todos los días. Tengo que salir a la cancha y disfrutar para dar todo de mi”.

Paula llegaba a tranquila a Miami, lo vive como un torneo más y no quiere llenarse de expectativas para que luego el golpe no sea duro. En Indian Wells cayó en primera ronda ante la china Zheng en un partido disputado que acabó en tres sets. Casi dos semanas de preparación entre el torneo californiano y el de Florida le han servido para pulir aspectos físicos y técnicos y llegar a tono para el choque más trascendente del año para ella.

La chica que a los 12 años viajó de Sunchales a Buenos Aires en busca del sueño argentino de ser tenista profesional, hoy tiene otra parada: Miami. El sueño americano de romper todos los pronósticos y hacerse con el triunfo más grande su carrera.

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