Roger Federer: "Acepté tener que jugar con dolor"

El suizo comenta detalladamente cómo fueron sus problemas de espalda y qué remedios tomó para solucionarlos      

Roger Federer relata cómo fueron sus problemas de espalda
Roger Federer relata cómo fueron sus problemas de espalda

El año 2013 fue un auténtico calvario para el suizo en lo que respecta a las molestias de espalda que arrastró durante gran parte de la temporada que le impidieron rendir a su máximo nivel. Federer ha comentado exactamente cómo eran esos dolores y qué hace ahora para prevenirlos.

Roger recuerda perfectamente cuándo y cómo sucedió. Fue durante el torneo de Indian Wells, en Segunda Ronda y durante un segundo servicio. Él ya había pasado por molestias tiempo atrás, pero comenta que ese dolor que sintió fue bastante más fuerte y que duró más que cualquier lesión que tuvo en esa zona en el pasado.

"Lo cierto es que aquel dolor que sentí se fue tres semanas después cuando yo estaba en casa. Estuvo ahí persistentemente, un día tras otro hasta que un buen día desapareció sin más", comenta el suizo.

Roger Federer volvió a jugar en el Master 1000 de Madrid, siete semanas después de aquella lesión. "Sentí molestias pequeñas que hicieron que jugara de manera diferente a lo que debería haberlo hecho. Noté que me faltaba también ritmo de entrenamiento", explicaba un Roger que no pasó de Tercera Ronda en Madrid, donde perdió ante Kei Nishikori.

Después de perder sorpresivamente en Segunda Ronda en Wimbledon, torneo que ha ganado hasta en siete ocasiones, Roger reajustó su calendario junto a su equipo y decidió asistir a Hamburgo y Gstaad, ambos en tierra.

"Y entonces, me volví a hacer daño de nuevo", confiesa Federer. "Ahí fue donde las cosas se pusieron realmente complicadas porque la segunda vez que me hice daño creo que sufrí un espasmo en mi espalda en Hamburgo. Debería haberme retirado del torneo", declara el de Basilea que llegó hasta semifinales en aquel torneo. El ex-número 1 del mundo tiene el curioso record de no haber abandonado nunca jamás en toda su carrera un partido de tenis. Cuando ha disputado casi 1200 partidos, el dato es significativo.

El problema surgió durante un evento en el que Federer jugó un mini partido de fútbol. "Ahí noté que mi espalda era frágil. Me senté con mi equipo y reajustamos de nuevo el calendario y creamos otro plan para mí, diferente al que hicimos en Abril".

Preguntado por qué tipo de ejercicios realizó Roger para tratarse esas molestias, respondió: "Sólo ejercicios básicos. Me di cuenta que hacer un tratamiento no serviría sino que debía trabajar en mi cuerpo y hacerlo más fuerte. Yo ya hacía trabajo de gimnasio antes, pero ahora debía hacerlos de otra manera". Federer trabajó con Stefan Vivier, su fisio y con Pierre Pagnini, su coach, además de un doctor y otro fisio.

Federer sigue trabajando en este plan, aún hoy día. Es un plan que funciona a la vez de prevención para no volver a sufrir la misma lesión en el futuro, lo que quiere decir que no es un ejercicio con el que dejaría de sentir dolor en un día o una semana, sino que es más a largo plazo. Tras lo visto en las últimas semanas, parece que el suizo está mucho mejor y que esos dolores están desapareciendo casi por completo.

"Acepté tener que jugar con dolor. Aunque sólo fuera un poco, como muchos otros jugadores", cuenta un Roger Federer que ahora se muestra feliz y aliviado. "Ahora me despierto sin dolores y no me tengo que ir a la cama pensando en si mañana me sentiré mejor".

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