Flavia Pennetta logra el triunfo de su vida

Flavia Pennetta, que hace un año pensó en retirarse, consiguió a sus 32 años el mayor título como tenista profesional al vencer a Radwanska en Indian Wells

Flavia Pennetta se consagró campeona de Indian Wells al vencer en la final a una tocada Agnieszka Radwanksa por 6-2 y 6-1. La polaca, segunda cabeza de serie, se vio mermada por unas molestias en su rodilla izquierda que le impidieron competir con normalidad. Pennetta aprovechó la situación para hacerse con su primer Premier Mandatory de su carrera y cuajó la mejor semana como profesional de su carrera a sus 32 años. La veteranía y potencia italiana reinó en el desierto.

“Tengo que ir por el tiro ganador, pero no desesperarme porque ella es una pared, un muro. Tengo que hacer el mismo tiro ganador siete veces contra Radwanska” avisaba ayer la italiana. La teoría la sabía. Hoy llevo a cabo la práctica. Y no le salió mal.

A sus 32 años, tras haberse salido del top 100, se planteó una retirada. No encontraba su tenis, no tenía esa motivación para seguir en pista y los resultados no le acompañaban.

A día de hoy, y de la mano de Salvador Navarro, la historia es bien diferente. Vuelve a sentirse competitiva. Juega de tú a tú contra cualquier jugadora. Está con un físico imponente y lleva a sus espaldas una preparación muy seria por parte de su equipo.

Pennetta entraba en la pista central con un 2-4 negativo en el historial frente a Radwanska. Sin embargo, el envión anímico de la italiana y su reciente triunfo en Dubai ante la polaca en dos sets y de manera contundente le daban una dosis extra de confianza de cara a su final más importante.



Sabía el camino para vencer. Había que estar muy agresiva y ser paciente ante una de las jugadoras que más utiliza el cerebro en el tenis. Ante aquella que parece jugar una partida de ajedrez cada vez que salta a la cancha.

Sin embargo hoy no era el día de Radwanska. Sorprendentemente estaba más fallona de lo que acostumbra. Claro síntoma que algo no funcionaba bien. Conectó solo 7 tiros ganadores por 18 errores no forzados en la primera manga.

Pennetta, por su parte, con las ideas claras. Patrón agresivo, directo, llevando las riendas de los puntos y sin titubeos ante la polaca. En un abrir y cerrar de ojos ganó el primer set por 6-2.

Momento de entrenador a pista. Algo no iba bien por el lado de Radwanska y su coach quería averiguar qué era. Su jugadora le indica que la rodilla le está haciendo mal y él le aconseja que pida el tiempo médico. Si el dolor persistía, ya sabía qué hacer. Forzar no sirve de nada.

Obedientemente y con problemas en la rodilla, al término del primer juego la médico entró a atender a Radwanska. Un vendaje contundente en su rodilla izquierda, unos masajes curanderos y a probar suerte a la pista.

Pennetta esperaba ansiosa. No quería enfriarse, no quería que nada ni nadie le rompiese el ritmo de partido. ‘Aga’ ralentizó el tiempo, y generó dudas en la italiana. Sin embargo, aún con piedras en el camino, pudo hacerse con el segundo juego del set y a partir de ahí se creció. Ganó el game trampa y hasta se atrevió a cambiarle los papeles a la polaca. Era Pennetta la que proponía tiros mágicos. Dejadas, subidas a la red, globos y passing shots.

2-1 para Flavia y volvía a entrar la médico a retocarle las vendas. Ya había gastado el tiempo designado a lesiones por lo que solo le quedaba el minuto y medio que dura el descanso. Más vendajes, más cintas y más aparatosa su rodilla izquierda.

La italiana olía sangre y apretaba más los dientes. Era la oportunidad de su vida. Set arriba, break arriba y su oponente lesionada. No entendió de compasiones. La veteranía es un grado y Pennetta la utilizó con sabiduría.

Radwanska no estaba. Ni sonreía. Su tenis se había ido y no encontraba las sensaciones en su raqueta, en su cuerpo ni esa conexión con el cerebro tan importante en este deporte.

Así que Pennetta decidió poner la quinta marcha. Consiguió seis juegos de manera consecutiva, y se metió el segundo set en el bolsillo por 6-1 para hacerse con el título más importante de su carrera profesional.

“No sé ni qué decir. El de hoy es mi día. Realmente estoy disfrutando mucho” decía con una sonrisa de oreja a oreja Pennetta al término del encuentro. Y mientras Radwanska seguía derramando lágrimas justo unos metros detrás de la italiana.

No fue el día de la polaca, pero a la italiana le salió todo. La vida le vuelve a sonreir.

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