Óscar Burrieza: "Veo muy difícil que Boluda pueda ser el crack que pensaban en su día"

El actual entrenador de Carlos Boluda habló sobre su pupilo para el programa de Canal+ 'Informe Robinson'

Oscar Burrieza
Oscar Burrieza

'Informe Robinson' nos trajo el pasado Lunes el relato de varios tenistas que despuntaron en su época de junior. Javier Martí, Guillermo Alcaide, Roberto Carretero o el principal protagonista del video, Carlos Boluda cuentan su historia y de cómo el entorno de un jugador joven que destaca y las expectativas creadas a su alrededor son en la mayoría de casos muy perjudicial.

Despuntar desde tan joven es un arma muy peligrosa para un tenista. Tal y como se muestra en el reportaje, muchos representantes y directivos de grandes marcas están muy pendientes de descubrir jugadores que empiezan a despuntar a edades precoces ya que con ellos las marcas pueden ganar más dinero que con un jugador de 20 años y que ronda el puesto 200 del ranking.

Esto añade una presión extra a esos niños que aún en su adolescencia les llenan la cabeza con cifras mareantes de dinero y con contratos casi tan largos como la edad que tienen. Esos contratos requieren unos objetivos con los que estos jóvenes tienen que cargar y que no siempre pueden sacar adelante.

La historia de Carlos Boluda, la cual ya contamos aquí el lunes, es el más claro ejemplo de todo esto. Se cuenta como con tan sólo 14 años Nike le ofreció al alicantino un contrato de 10 años. Ese contrato requería unos objetivos que el chico debía ir cumpliendo conforme iba avanzando en edad. Los problemas de lesiones que tuvo Carlos y la presión ejercida por las personas que se encontraban en su entorno no le permitieron cumplirlos. Es por eso que ahora se encuentra en una delicada situación ya que está al borde de acabársele el dinero que ha ido ganando estos años.

Javier Martí y Óscar Burrieza en 2010. Foto: As.com

Javier Martí era el único tenista en España que podía plantar cara a Carlos en aquellos años. Al igual que Boluda, Martí tuvo que cargar con la losa de 'El nuevo Nadal', comparación que él mismo reconoce hoy día que le afectó. Su padre, Koki Martí comenta sobre esto: "Es una comparación que les ha perjudicado", y sentencia: "El entorno o la prensa de este país empiezan a decir esto y aquello sobre estos niños y al final parece que si no ganas Roland Garros con 17 años no eres tenista".

Argumento apoyado por Sergio Troncoso, que fuera ex-manager de Boluda: "La presión que los medios ejercían sobre Javier (Martí) y Carlos, no se veía. Eso se refleja pasados unos años cuando el chaval es maduro y se da cuenta de lo que se ha creado. Contra eso no se puede luchar".

Carreras malheridas o destruidas las que dejan estas expectativas creadas alrededor de estos chavales. Carreras destruidas como las de Roberto Carretero o Guillermo Alcaide.

Roberto Carretero confiesa que fue muy difícil asimilar todo lo que consiguió con 17 años, cuando fue número 1 del mundo y campeón júnior en Roland Garros. Su experiencia aún resulta ilustrativa. Era parte de su día a día el que grandes tenistas del momento hablaran sobre él, firmar grandes contratos con grandes marcas, ser recibdo por parte del Rey y atender actos en el Bernabéu. A pesar de tener un gran potencial, Roberto dejó el tenis con sólo 25 años. "Me costó asimilar todo. Todas esas expectativas sobre mí me crearon angustia sobre la pista y mentalmente no podía", declara sobre todo lo que por aquel entonces tenía que soportar sobre sus hombros. "Cuando dejé el tenis fue un alivio", sentencia.

Un camino muy similar el vivido por Guillermo Alcaide que abandonó su sueño de jugar al tenis con 24 años. Alrededor de él también sobrevolaron muchos comentarios que admiraban su gran juego. "Sufrí mucho mentalmente, me costó muchísimo", declara en un discurso practicamente calcado al de Roberto Carretero. Finalmente, Guillermo decide dejar el tenis al no encontrar apoyo económico en patrocinadores y no poder costearse viajes y entrenos.

Entre Carlos Boluda, Javier Martí y Guillermo Alcaide existe algo en común más allá de prometedoras carreras que se estancaron en un momento dado. Ese nexo común se llama Óscar Burrieza.

Óscar coge a Boluda para entrenarle y lo que se encuentra le llama mucho la atención. "Me encuentro un chico desesperado. Temeroso ante la responsabilidad y que le asusta dar la cara", comenta sobre él. "Conmigo ahora ha recuperado confianza. Yo creo realmente que Carlos tiene todavía mucho potencial. Los momentos que le he visto disfrutar este año, he visto a un mago dentro de la pista", expresa al ver a su pupilo competir en finales y conseguir títulos de nuevo.

Aún así, Burrieza ve complicado que Boluda alcance el nivel del que se esperaba de él hace años. "Si me preguntas si puede llegar a ser el crack que hablaban... eso lo veo muy, muy difícil", declara.

Las expectativas creadas, las comparaciones plasmadas... todo eso hace mucho daño a niños pequeños, que aunque ganen títulos y destrocen récords, siguen siendo niños. Chavales pequeños que no son conscientes de lo que estén haciendo. Ellos sólo quieren jugar y dedicarse a su pasión. El tenis.

El propio Carlos Boluda comenta: "Lo que me hacía realmente ilusión de todo aquello cuando yo tenía 14 años era que mi padre me viera jugar". A fin de cuentas, esa es la ilusión de un niño de esa edad. Que su padre le vea y se sienta orgulloso de él. Quizás esto pueda cambiar el día en que la ilusión de un niño prevalezca por encima del dinero.

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