Stan ‘el terrible’

Stanislas Wawrinka amenaza la hegemonía de Rafael Nadal y Novak Djokovic. Es la sensación del año. Nadie ha podido con él.

Stanislas Wawrinka fue el campeón más sorprendente del Open de Australia en la última década. Nadie le ha ganado este año. Su éxito no es accidental. El jugador suizo, hasta ahora a la sombra de los mejores, ha dado un salto de calidad que hace temblar los cimientos de la ATP. El mundo del tenis ya se pregunta si Wawrinka será capaz de superar a Rafael Nadal y Novak Djokovic en la tierra batida.

El mejor jugador del año. La pesadilla de Rafael Nadal y Novak Djokovic en el Open de Australia. Stanislas Wawrinka ya no es sólo aquel tenista que recibía elogios por la plasticidad de su revés a una mano. Es un campeón.

Mientras Roger Federer se hacía mayor y ningún joven emergía como amenaza, Nadal y Djokovic estaban llamados a mantener su hegemonía en el tenis mundial. Sin embargo, en enero surgió Wawrinka, habitual actor secundario, para convertirse en actor revelación con casi 29 años. El jugador de Lausana ha protagonizado una de las películas más sorprendentes de la última década en el mundo tenístico, desacreditando cualquier tópico sobre la edad y derribando los prejuicios sobre su incapacidad para ganar a los mejores.

Stanislas, conocido ahora por el sobrenombre de ‘Stanimal’, siempre tuvo una fortaleza física brutal, pero su movilidad, su resistencia y su fuerza mental para soportar situaciones de alta tensión no estaban a la altura de los mejores.

La influencia de un entrenador sobre un jugador es difícilmente demostrable, pero la progresión de Wawrinka desde el inicio de su relación con Magnus Norman, en abril de 2013, es evidente. El suizo ha evolucionado física y mentalmente. Es más ágil, más rápido, llega con mayor antelación para preparar los golpes y azotar la bola sin piedad. No se siente inferior a nadie.

Tiene un punto más de agresividad en su juego que incluso convierte su tenis en kamikaze. Sin embargo, no es una agresividad descontrolada. Wawrinka ha mantenido la seguridad de sus golpes con un plus de potencia que desborda cualquier defensa, incluso las de Djokovic y Nadal. Golpea de forma rutinaria con la misma fuerza con la que muchos tenistas intentan acabar el punto. Todos estos cambios hacen que las comparaciones con Robin Soderling, también discípulo de Norman cuando alcanzó su mejor nivel, sean inevitables.

Wawrinka sorprendió al mundo en Melbourne.

El porcentaje de primeros saques de Wawrinka suele ser discreto (entre el 55 y 60 por ciento), pero el éxito que tiene con ellos es sobresaliente. En el pasado Open de Australia, ganó el 72 por ciento de puntos con su primer servicio ante Djokovic, el 81 por ciento ante Berdych y el 86 por ciento ante Nadal.

Cuatro victorias en Chennai, seis en Australia, una en la Copa Davis y dos en Indian Wells. 13 partidos este año estrechando la mano del rival como ganador. Stanislas, el chico bueno sin alma de campeón, se ha convertido en Stan ‘el terrible’. En caso de alcanzar la final en Indian Wells, igualaría el mejor comienzo de año de Federer (16-0) aunque para eso, probablemente, deberá batir al propio Roger en los cuartos de final. El título en Indian Wells le haría igualar el registro de Djokovic en el comienzo de 2013 (17-0). Mucho más lejano queda el récord estratosférico que el serbio estableció en 2011, cuando ganó sus primeros 41 partidos del año.

Tras la gira de Indian Wells y Miami, comenzará la temporada europea de tierra batida con Roland Garros en el horizonte. Tradicionalmente, Wawrinka ha declarado que la arcilla es su superficie favorita, aunque doblegar la consistencia de Nadal y Djokovic en esta superficie se antoja incluso más complicado que su sueño en Melbourne. Pero Stanislas ya no vive a la sombra de nadie. Se ha transformado en campeón por méritos propios. Los números 1 y 2 del mundo lo saben, y cada vez que vean a Wawrinka al otro lado de la red pensarán: “Sé lo que hiciste el último verano… en Australia”.

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