¿Está el juez de silla sobreprotegido?

Las discusiones entre el juez de silla Mohamed El Jennati y los jugadores Denis Istomin y Fabio Fognini han creado polémica en Indian Wells

Denis Istomin y Fabio Fognini han sido perjudicados en Indian Wells por dos errores del juez de silla marroquí Mohamed El Jennati. Los vídeos de las dos acciones polémicas y las discusiones entre los jugadores y El Jennati han dado la vuelta al mundo. La figura del supervisor, con una imparcialidad cuestionable, casi nunca cambia las decisiones del juez de silla. Sólo el ojo de halcón protege a los jugadores.

El espectáculo en las primeras jornadas del Masters 1.000 de Indian Wells ha ido acompañado de polémica. Los excesivos errores de apreciación de los jueces de silla y de línea podrían haber alterado el guión de algunos partidos de no ser por el ojo de halcón.

Dos errores del juez de silla Mohamed El Jennati han destacado sobre el resto por las discusiones que han generado con los jugadores perjudicados. El uzbeko Denis Istomin reclamó la presencia del supervisor el pasado jueves. Lo mismo sucedió el sábado cuando Fabio Fognini se mostró muy contrariado con una decisión del marroquí.

El proceso en este tipo de polémicas es casi rutinario. El jugador, con una mezcla de asombro y enfado, pide explicaciones al juez de silla. Éste, de forma muy educada, le llama por su nombre de pila y le dice lo que ha visto o interpretado. En unas ocasiones, el jugador elige pasar página, pero en otras no puede contener su indignación y pide la presencia del supervisor en la pista. Éste aparece y pregunta al juez de silla: ‘¿Qué ha pasado?’. En la mayoría de los casos, no ha visto la acción de la discordia en directo. Ni siquiera la ve repetida a cámara lenta como puede hacer cualquier espectador en los partidos con cobertura televisiva. Difícilmente puede impartir justicia en estas condiciones y valorar si se trata de una cuestión de interpretación o de un error técnico del juez de silla. Sólo escucha las dos versiones, sobre todo la del juez de silla.

En la práctica, el supervisor es habitualmente un pacificador, un mediador que da una falsa sensación de protección al jugador y rara vez cambia la decisión del juez de silla. Sólo prolonga la interrupción del juego y la polémica. También hace que la prensa de información general, e incluso la deportiva, se recree en estas escenas como lo más destacado del día en vez de resaltar el virtuosismo ofrecido con la raqueta.

Este tipo de situaciones resultan sorprendentes en un deporte que ha implantado el ojo de halcón con éxito, a pesar de ser una tecnología de alto coste. El hecho de que el supervisor pudiera ver la repetición de estas acciones a cámara lenta, como pueden hacer los telespectadores, iría en beneficio de la seguridad, la justicia y el ritmo del partido.

La imparcialidad del supervisor también es cuestionable. Se trata de una figura mucho más próxima al juez de silla que al jugador. Los supervisores suelen ser exjueces de silla que han tenido una relación cercana con compañeros de trabajo como el que dirige el partido.

La corrección de una decisión del juez de silla le deja en evidencia, pero la persistencia en el error puede costarle al tenista un juego que sea decisivo en el desenlace del partido. Lo fácil es proteger al juez de silla, lo difícil es corregirle y proteger al jugador. Una cuestión de imagen prevalece sobre la justicia deportiva. En resumen, el supervisor protege más al juez de silla que al jugador.

Incluso, en la discusión de Fognini con El Jennati, el supervisor Lars Graf no debió bajarle el brazo izquierdo al jugador italiano. Fognini ha dado numerosos ejemplos de cómo no se debe comportar un tenista en un partido, pero apartarle el brazo pudo empeorar la situación con un jugador que prende gasolina a cualquier llama de fuego. Los excesos verbales y gestuales de un tenista son sancionables aplicando el reglamento. El supervisor no debe actuar como mediador de una pelea callejera.

¿Están los jueces de silla sobreprotegidos? ¿Deberían ser sancionados deportivamente cuando cometan un error técnico? ¿Debería el supervisor revisar las acciones polémicas a cámara lenta en las pistas de cobertura televisiva? Los lectores de Punto de Break tienen la palabra.

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