Sergei Bubka, un salto hacia la vida y las pistas

Sergei Bubka ha regresado a la competición este año tras haber superado un accidente en 2012 que pudo dejarle en silla de ruedas

Sergei Bubka
Sergei Bubka

La historia de Sergei Bubka es de las que estremece al principio y emociona al final. El tenista ucraniano se ha regalado este año otra oportunidad en el mundo de la raqueta, después de que un accidente estuviera a punto de dejarle postrado en una silla de ruedas o incluso de costarle la vida. Bubka, de 27 años y que llegó a ser el 145 del mundo en 2011, ha vuelto a competir, pero su vida pudo cambiar en aquel fatídico mes de noviembre de 2012. Los médicos dudaron de si volvería a caminar y todavía más en sus opciones de jugar a tenis de nuevo, pero Bubka ha dado una lección a todos de superación personal.

El hijo del famoso pertiguista con el mismo nombre, se quedó encerrado de madrugada en el baño del apartamento de un amigo en París. Bubka intentó pasar a una habitación contigua a través de una ventana, pero las placas de metal del aire acondicionado que había cedieron con su peso y se precipitó al vacío desde un tercer piso. Con múltiples fracturas fue trasladado al hospital, donde permaneció 15 días. Después, el ucraniano estuvo mes y medio en la cama en una casa familiar de Montecarlo y las muletas fueron sus compañeras durante medio año: “Pasé seis meses con muletas, por lo que en ese momento solo soñaba con volver a caminar y llevar una vida normal”, indicó el jugador en una entrevista para ESPN.

La rehabilitación fue muy dura. Su idea de volver a jugar a tenis era aún lejana, pero con la ayuda de su entrenador, Jack Reader, el sueño poco a poco se fue convirtiendo en realidad: “Fue muy difícil y todos los días era lo mismo, pero mi técnico me hizo darme cuenta de que olvidarme un día de seguir con la recuperación sería malo e incluso cuando yo no quería ir, yo me obligué a ir y a hacer esas cosas”, explicó.

Todo fue mejor de lo esperado, tanto es así que reapareció en la fase previa del primer grande del año, el Open de Australia: “Yo sentía que si tengo la oportunidad de volver al tenis, debo ir a por ella y yo voy a jugar de nuevo”, afirmaba meses antes. No pudo ganar en su debut, pero tanto él como su entrenador quedaron muy satisfechos: “Cuando llegó a Australia en la primera semana de diciembre, empezamos haciendo un montón de trabajo de agua, ya que todavía caminaba con una cojera. Las cosas que hicimos fueron simplemente extraordinarias. Estoy muy orgulloso de él”, aseguró Reader.

Sus propios compañeros quedaron perplejos al ver todo lo que había superado para regresar a las pistas. Uno de sus mejores amigos del circuito, Dmitry Tursunov no oculta su admiración hacia Bubka: “Cuando ocurrió, la cuestión era si sobreviviría o no, en segundo lugar, si él será capaz de volver caminar y, ahora él está jugando, es sorprendente”, comentó.

Su historia guarda cierto paralelismo con la de James Blake. El norteamericano también estuvo cerca de quedar en una silla de ruedas, pero al igual que Bubka luchó contra todo para vivir de nuevo la magia del tenis en primera persona e incluso ganar títulos. Para los que no lo recuerden, Blake, que ya está retirado, sufrió un accidente en el 2004 en una pista de tenis cuando entrenaba con su compatriota Robby Ginepri en las instalaciones del Foro Itálico del Masters 1000 de Roma. Un resbalón en la tierra batida le llevó a golpearse contra el poste de la red, con tan mala fortuna que se rompió varias vértebras del cuello. Aun así, se puede decir que tuvo suerte, ya que quedó a milímetros de romperse el cuello y quedar totalmente paralizado. No fue así y tres meses más tarde pudo regresar a las pistas. Al volver, se enfrentó a la enfermedad de Zóster, que le paralizó temporalmente medio lado de su cara. Superó todos los obstáculos para poder rendir a un gran nivel en los años venideros. Un verdadero ejemplo para Bubka.

Precisamente, el ucraniano, un mes después de volver a jugar un encuentro oficial de tenis, disputó el Challenger de Bérgamo. Ahí llegó su primer triunfo ante Blazej Koniusz, para acabar cediendo en la segunda ronda de la fase previa. Precisamente, es en este tipo de torneos donde quiere ir recuperado sensaciones y puntos para escalar en el ranking. Eso sí, su último encuentro llegó en la previa del ATP 500 de Dubai, gracias a una WC, donde debutó contra Huta Galung y también terminó en derrota. Todavía se le ve lento en algunos movimientos, pero es algo normal.

El ucraniano está centrado en mejorar y, de hecho, su ambición es muy grande. No ha ganado nunca un torneo ni ha estado entre los 100 primeros, pero después de haber logrado esta segunda oportunidad, cualquier obstáculo supone un reto alcanzable para su orgullo y fuerza mental: “Esta es realmente mi última oportunidad de conseguir las metas que soñaba cuando era pequeño. No hago esto simplemente para divertirme. Mi objetivo es llegar al top 100 y, por qué no, alcanzar el top 50”, desveló.

Gane o pierda, consiga sus objetivos en el tenis o no, lo que está claro es que Bubka ya ha vencido el partido más importante de su vida. Emulando a su padre, el ucraniano ha dado el mayor salto hacia la vida y ya es otro ejemplo de superación en el mundo del deporte. Todo lo que logre desde ahora, desde un simple punto en un cualquier partido, ya es un premio para él, su familia, los aficionados y el tenis en general. Sergei ha vuelto para quedarse.

Foto portada: UK eurosport.

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