La losa de ser un Djokovic

A sus 18 años, el hermano pequeño de Novak intenta hacerse un hueco en el mundo del tenis aunque llevar el apellido Djokovic es una dura carga difícil de soporta

Foto: kurir-info.rs
Foto: kurir-info.rs

Djorje Djokovic empezó a ser una cara conocida en el tenis con 12 años allá por 2008. Novak ganaba su primer Grand Slam en Australia y ahí estaba Djorje, junto a su hermano Marko y sus padres Srdjan y Dijana, formando el clan familiar más fanático de un jugador en los últimos tiempos. Él intenta hacerse un hueco en el mundo del tenis pero carga con un apellido que le hace ser protagonista allá donde va.

Hoy día, el pequeño de los Djokovic ha crecido, y con 18 años ocupa el puesto 1.675 del ranking ATP. Ganó su último partido individual en agosto de 2013. Sin embargo, tiene 16.100 seguidores en Twitter, más que un top 10 como Richard Gasquet. No es un jugador anónimo. Es un Djokovic.

Más allá de la popularidad, su apellido supone una losa según deja entrever en una entrevista al portal Tennis.com. “Los otros jugadores ven mi nombre y salen con más energía. Intento llevarlo lo mejor posible, pero hace mi labor más difícil. En la pista parece que mis rivales tienen más ganas de vencer que cuando juegan contra otros”, afirma Djorje.

En 2008, tras lograr su primer grande en Melbourne, Novak declaró que su hermano de 12 años tenía más talento que él. Tal declaración ante la prensa internacional orientó los focos hacia Djorje, creando unas expectativas desmesuradas. “Eso hizo que mi problema fuera incluso mayor”, reconoce el pequeño de los Djokovic.

Djorje es un habitual en torneos Futures, donde ha tenido poco éxito hasta ahora. El serbio se declara sorprendido por la dureza de los torneos de esta categoría. “Hay jugadores que son el 180 o 190 del mundo. A veces no podía creer lo que estaba viendo. Pensaba ‘¿qué estáis haciendo aquí? Iros a jugar Challengers. Dejadnos que ganemos algunos puntos’. Al otro lado de la pista tienes a alguien 10 o 15 años mayor que tú. Te sientes como un niño cuando juegas contra ellos. Les respetas y entonces recuerdas: Espera, estoy aquí para ganar”.

El hermano de Novak se declara orgulloso de su mayor logro deportivo a día de hoy: un título de dobles en un Futures disputado el año pasado en Serbia, formando pareja con su amigo británico Matthew Short. “Fue una experiencia increíble. Habíamos entrenado mucho en España. Sólo tener un trofeo de un torneo profesional en mis manos era muy importante, aunque fuera en dobles. Me dio mucha confianza y me motivó”, confiesa.

A pesar de haber comprobado la dureza de los torneos menores, Djorje sigue soñando con ser el número 1 del mundo. “Creo que todos los jugadores tienen la ambición de serlo. Yo la tengo porque he crecido viendo a mi hermano como el número 1 y el mejor deportista del mundo. Quiero serlo, pero es muy difícil”, reconoce.

Las dificultades de competir con el apellido Djokovic no son tales en el aspecto económico. “Mis padres están invirtiendo en mi tenis ayudándome a viajar, a ir a academias, a estar con distintos entrenadores y están muy implicados con mi carrera profesional. Están ayudándome mientras intento encontrar patrocinadores”, afirma. En un mundo donde los tenistas modestos apenas pueden cubrir los gastos propios de la competición, Djorje no tiene esa presión añadida. “Tengo algunas ofertas y espero pagar mis viajes el próximo año porque estaré más aliviado cuando sepa que dependo de mi propia economía”, reflexiona el joven serbio. Con un apellido y una vida distinta a la de otros chicos de su edad, Djorje Djokovic sigue trabajando cada día en la pista para ser algo más que el hermano pequeño de Novak.

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