Pedro Martínez y Jaume Munar, dos diamantes en bruto de España

En una profunda entrevista con Punto de Break, Pedro Martínez Portero y Jaume Munar Clar se muestran al mundo y reflexionan sobre sus ilusionantes carreras

Pedro Martínez Portero (Valencia, 1997) y Jaume Munar Clar (Mallorca, 1997) son dos de las mayores promesas del tenis español. Ganadores de la Copa Davis Junior, Pedro y Jaume comparten vida, entrenamientos y estudios en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Están llamados a ser el relevo tenístico en un futuro próximo no muy lejano y eso no les da miedo. Son amigos, compañeros de dobles y, a la vez, rivales directos en los torneos individuales. Dos historias paralelas de dos futuros gladiadores de la Armada.

Son las 17:00 y los dos tenistas esperan puntualmente en la cafetería de las instalaciones del CAR de Sant Cugat del Vallès. Terminado el día de entrenamientos y exámenes finales, aceptan con una sonrisa juntarse con Punto de Break para repasar sus últimos resultados y el futuro venidero. La risa y el buen humor son la tónica cuando están juntos.

¿Cuántas veces escucharon esto de que son el futuro del tenis español?

Pedro Martínez: Bastantes. Hay mucha gente metida ahora (entre los 100 primeros), pero después de esa gente hay como un vacío del (año) 1990 al 1995 que se oyen pocos nombres por ahí. Javier Martí, Eduard Esteve, Roberto Carballés pero ahora que nosotros estamos haciendo buenos resultados y que a nivel internacional estamos ganando cosas pues somos a los únicos que pueden nombrar.

Jaume Munar: La generación del 97 es buena. Comparándola con otras generaciones tiene pinta que puede ser una muy productiva..

¿Qué les produce?

P.M: Podríamos llegar a ser profesionales y buenos, pero aún no lo somos. No somos cracks que se pueda asegurar que nos vamos a meter seguro. Tenemos que hacer las cosas bien para poder estar ahí dentro de unos años.

J.M: Antes me extrañaba un poco pero ahora, no quiero decir que es rutina, pero al final llegará si tiene que llegar y sino pues no. Yo no le hago tanto caso personalmente. Es una motivación pero tampoco le tienes que dar importancia en exceso porque al final te come la cabeza.

Viven en el CAR y queriendo ser tenistas profesionales, ahora están inmersos en semana de exámenes, ¿cómo se lleva todo esta presión de tener que juntar dos responsabilidades tan importantes?

P.M: Yo veo antes el tenis que los estudios. Estudio por obligación. Estar en un torneo y pensar que tengo que llegar y ponerme a estudiar me rompe de cabeza.

J.M: Es un calvario. Cuando estás estudiando, duermes menos. Vas estresado y baja un pelín tu rendimiento. Al final con nuestra edad es lo que tenemos que hacer. No nos lo vamos a quitar. Hay que tirar hacia delante.

¿Estudian durante la competición?

P.M: Deberíamos. Munar dice que estudia pero luego no toca un libro… (risas).

J.M: Trabajos sí que se hacen, pero estudiar de estudiar pues no. No te da tiempo de estudiar a fondo.

En el CAR entrenan con jugadores de la talla de Tommy Robredo o Pablo Carreño, ¿qué es lo que más aprenden de tenistas de este calibre?

P.M: Entrené bastantes veces con ellos y es como una motivación que tienes. Si ya normalmente te entrenas ‘a full’, cuando estás con uno bueno, aún entrenas más ‘a full’.

J.M: Ahí te das cuenta del nivel que puedes llegar a tener. Si ves mi nivel o el de Pedro cuando entrenamos con Pablo (Carreño) al nivel de cuando entrenamos juntos, parecemos mucho mejores cuando estamos con él. Ese plus de superación lo sacas. Es cuestión de trabajo.

¿Notan mucha diferencia cuando juegan con él?

P.M: No

J.M: No, tampoco tanta.

¡Algo tienen que notar!

J.M: Bueno más que diferencia de ritmo o de velocidad, es que hacen lo mismo pero sin fallar ni una bola.

P.M: Sí. Son los errores, luego si juegas con alguien ‘muy muy bueno’ el cambio de velocidad es mucho mayor. Por ejemplo Tommy (Robredo) es un tío que no te va a fallar una sola pelota. La tira donde quiere, pero tampoco la revienta. Da mucho ritmo y se puede entrenar con él.

¿Con las chicas entrenan?

J.M: Desde que estoy aquí he entrenado muchas veces con Carla (Suárez) o con Lara (Arruabarrena). Son un buen entreno pero a nivel de tenis estamos un poco superior. Pero a nivel profesional tienen una madurez que nosotros no tenemos.

¿Cómo se explica que chicos juniors de 16 o 17 años tenga más nivel que alguien que está 15º del mundo como Carla Suárez?

P.M: Bueno… es cuestión de fuerza…

J.M: ¡Y de pensar!

P.M: Yo creo que los chicos por lo general tienen más facilidad para jugar al tenis que las chicas, sin menospreciarlas. Las chicas son menos de la mitad de lo que somos nosotros físicamente y de fuerza.

J.M: ¡Y por el saque! Ahí pierden un montón. Es como si Pedro me sacara solo segundos (saques). Ahí no hacen daño. Luego, una chica como Carla, de fondo de pista tiene muchísimo talento, sabe bien qué hacer pero yo creo que de físico, de velocidad de bola y de todo no le da como los chicos.

Entrenan juntos, viven juntos, pasan mucho tiempo el uno con el otro… ¿cómo viven los momentos que se tienen que enfrentar entre sí?

P.M: Le doy la mano antes y después del partido. Son partidos limpios donde nunca nos quejamos el uno del otro. En el último él me ganó, acabó el partido, y le felicité con una sonrisa.

J.M: Siempre que podamos evitarlo mejor, y si tiene que ser, que sea en una final. Pero tenemos asumido que es tenis, que es un deporte de uno contra uno y que si tienes un roce dentro de la pista luego no tiene por qué perjudicarte fuera. Eso sí, nunca tuvimos ningún problema.

En el dobles, a la hora de jugarlo juntos, sí que no tienen dudas…

J.M: Ni nos lo preguntamos ya….

P.M: Hace un año que empezamos a jugar, bastante mal por cierto…

J.M: Antes jugábamos yo en el revés y él en la derecha y un día nos quemamos tanto que dijimos: “bah, cambiemos…” y desde ahí empezamos a jugar mejor.

¿Son de enojarse mucho en la pista?

J.M: Este (señalando a Pedro) es muy burro, eh…

P.M: ¡Anda que tú!

J.M: Yo me he calmado muchísimo.

¿Te lo recomendaron, Jaume?

J.M: ¡Me obligaron!

P.M: Igual de vez en cuando se le sigue yendo la 'castaña'…

J.M: Dime una en medio año…

P.M: Bueno.. te quejas menos, sí.

¿A quién se le va más la ‘castaña’ como dicen ustedes?

J.M: ¡A éste mil veces! (Señalando a Pedro) Algo descarado…

P.M: Yo ya estoy mejor en los partidos. He mejorado mucho.

¿Se esperaban el título ITF de dobles que consiguieron?

P.M: ¡Miko (Margets, el entrenador) no nos dejaba jugar!

J.M: Recuerdo que nos dijo esta frase: “¿para qué queréis jugar si al final los ‘Wild Cards’ nunca se aprovechan?

¿Qué les dijo cuando ganaron?

J.M: Que le habíamos dejado loco…

P.M: También nos dijo que a ver si algún día jugábamos el dobles de la Copa Davis.

¿Se ven jugándola?

J.M: Yo lo veo. Voy a llegar.

P.M: Si no me veo a mi… ¿a quién voy a ver?

J.M: ¡No puedes ver a otro si no te ves a ti!

Ustedes combinan torneos Juniors con Futures. ¿Qué diferencias encuentran entre uno y otro?

J.M: La suciedad.

¿La suciedad?

J.M: Es un tenis diferente el del Future. Es un tenis de 'menos kilates' por decirlo así. Es más duro, más físico, más mental. Pero en los buenos torneos Juniors, como los Grand Slam o los Grado A, la gente, al no ser profesiona,l y querer serlo tienen mucha más idea de cómo es el tenis. Mejores golpes, mejores tácticamente…

P.M: Yo creo que los Juniors buenos, los chavales juegan mejor al tenis. Pero en los Futures, quitando los 4 o 5 que son muy buenos, los otros son tipos que tienen tal vez menos talento pero luchas mucho las bolas, que están muy bien preparados físicamente, que luchan mucho mentalmente, y que van muy rodados y tienen mucha experiencia. Pero como nivel de progresión hay más nivel en los Grand Slam Juniors que en los Futures….

Hablando de Grand Slams, estuvieron en el Australian Open. Vuestro debut en un grande… ¡palabras mayores!

J.M: El primer día nos perdimos. Para que veas cómo es eso.

P.M: El sitio es increíble. Todo fue espectacular.

¿Qué sabor les quedó?

P.M: Amargo. Un calor de locos. 46º grados. Tuve un partido ahí para ganarlo y se me escapó. Con puntos de partido incluido. Jugué un poco conservador, el público se me puso que aquello era un drama. Jugaba contra un australiano y estaban todos chillando, cantando… no me pudo del todo porque llegué hasta el final pero tuve mala suerte…

J.M: Para mi fue una buena gira. Acabé el año (2013) jugando muy bien y me esperaba jugar bien después de la pretemporada. Todo lo que tenía que salir bien, salió bien.

Compartieron tiempo con Rafael Nadal. ¿Cómo fue la experiencia?

J.M: Estuve entrenando antes del día que jugó contra Monfils. Además estuvimos en la Rod Laver Arena viendo su partido contra Nishikori. Me encantó el ambiente.

¿Cómo es entrenar con él?

J.M: Para empezar me aplaudieron ni bien entrar a pista simplemente porque era el sparring de Rafa. Cuando vino él, el estadio explotó. La gente estaba en la valla, se tiraba al suelo para verlo… de locos. Una experiencia increíble.

Pero… ¿aguantaste bien el ritmo de bola?

J.M: No. Es indecente cómo viene. No es normal. Aparte en los entrenamientos pega mucho más fuerte que en los partidos. Te vienen unos misiles rectos imposibles. Encima en pista rápida. Además, empiezas nervioso por aquello que hay mil personas mirando y encima te tira esos misiles de primeras que dices: “¿qué es esto?”

¿Qué es lo más duro de ser tenista?

P.M: Aguantar cada semana y dar el mismo nivel.

J.M: Lo difícil y complicado del tenis es la regularidad.

P.M: A mi el día a día no me cuesta. Como disfruto con lo que hago y le pongo ilusión, no me cuesta. En el tenis se sube con regularidad. Lo difícil es aguantar de cabeza.

J.M: De ahí que admiramos tanto a Ferrer por su regularidad. Es complicadísimo esto.

¿Dónde se ven de acá a cinco años?

P.M: Con 22 me gustaría estar mínimo 150º (del ranking). Sí..eso sería… espera espera… incluso mejor. Dentro de los 100 primeros. 22 años no es tarde pero tampoco es pronto.

J.M: Estoy de acuerdo. Rondando los 22 o 23 es una edad donde explotas como jugador. Yo también me veo tipo 150 o un poquito más arriba.

¿Cómo es Pedro, Jaume?

J.M: Es un chico divertido. He compartido mil cosas con él. Creo que es un crack, un fenómeno. Aunque tenga sus cosas, es un diez como persona. El hecho de haber jugado dobles, nos ha llevado a tener una pequeña relación estrecha con él que con todos los otros. Es genial como chico.

¿Y adentro de la pista?

J.M: Un gladiador. Agresivo. Siempre da el máximo. Busca resultados tanto en individual como en dobles. Tiene hambre y ganas de conseguir cosas.

Ahora al revés... ¿cómo es Jaume, Pedro?

P.M: En el fondo es buen chaval. A veces es un poco pesado (risas). Se pasa increpando a la gente, jeje. Pero el tío es un trozo de pan. Intenta ayudarte en lo que le pides. Te hace favores y es muy buen chaval. Aunque a veces no lo parezca. La gente tiene que conocerlo más.

¿Y en la cancha?

P.M: Un tío muy competitivo. A veces sin hacer mucho saca partidos increíbles. No falla una, te pega dos o tres ‘vamos’ y se te pone por delante.

¿Mejor golpe de Pedro?

J.M: Revés sin duda. Tiene fuerza, control, dominio, cordinación. Lo tiene todo.

¿El de Jaume?

P.M: El saque.

Y la entrevista se termina porque se van camino a Reus. En busca de un lugar en el cuadro final de un Future. 128 tenistas batallarán en la fase previa para conseguir una de las plazas del 'main draw'. La charla empezó con una sonrisa y terminó con otra más grande. Tienen ilusión. Ganas. Talento. Y se sacrifican por lograr su sueño de poder dedicarse profesionalmente al mundo de la raqueta. Jaume Munar y Pedro Martínez. Recuerden sus nombres.

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