Janowicz ruge a los grandes

A sus 23 años, el polaco aspira a hacerse un hueco entre la élite sin ponerse límites

A sus 23 años, Jerzy Janowicz aspira a seguir creciendo en la élite. Con un carácter indomable en la pista, el tenista polaco no se pone límites. Sus apariciones estelares en París-Bercy y Wimbledon le han lanzado a la élite mundial, pero la regularidad es su cuenta pendiente.

Jerzy Janowicz sobresale entre los jóvenes aspirantes a liderar el relevo generacional en el tenis masculino. No por sus 203 centímetros de altura, sino por un ranking (no. 20) sólo superado por dos tenistas de su generación -Milos Raonic y Grigor Dimitrov- y dos destellos en su corta carrera que le invitan a soñar en grande con cierto fundamento.

El chico polaco que idolatraba a Pete Sampras es una fiera que ruge, desafía a sus rivales y no duda en romper su camiseta en pedazos para exhibir su poderío tras la victoria. Janowicz es un jugador pasional, con capacidad de contagiar sus emociones al público y un fuerte temperamento que se convierte en su enemigo cuando las sensaciones con la raqueta son negativas.

Su poderoso servicio -ha alcanzado los 242 kilómetros por hora- es temible para cualquier adversario. Para un tenista que se guía por sensaciones, la eficacia en el servicio también actúa como revulsivo anímico. A ello se unen una derecha agresiva que le permite subir a la red y una movilidad notable para un jugador de su envergadura.

Tras destacar en edad junior, Janowicz dio el gran salto a finales de 2012 en el Masters 1.000 de París-Bercy. Este polaco, desconocido entonces para el gran público, revolucionó la capital francesa derrotando a cinco jugadores en el top 20, entre ellos Andy Murray, hasta caer en la final ante David Ferrer. Llegó a París como número 69 del mundo y se fue en el puesto 26 del ranking.

Esta fulgurante aparición convirtió a Janowicz en uno de los hombres a seguir en 2013. Sin embargo, Jerzy no estuvo a la altura de las expectativas creadas con una destacada excepción: Wimbledon. En la hierba londinense, con un cuadro favorable, alcanzó las semifinales. Fue la única vez que alcanzó esta ronda en todo el año. Con demasiadas derrotas prematuras y una hernia de disco que le afectó en la segunda mitad de la temporada, Janowicz completó 2013 con un balance de 27 victorias y 20 derrotas.

Tras un comienzo de año condicionado por una fractura de pie, el joven polaco ya muestra sus virtudes en la pista cubierta. Sus condiciones le hacen destacar en superficies rápidas. Sorprendentemente, nunca ha superado la tercera ronda en un torneo de pista dura al aire libre. Sin duda, la regularidad es la cuenta pendiente de Janowicz a día de hoy. Como dato esperanzador, a sus 23 años ya ha demostrado el potencial suficiente para destacar en torneos grandes con las dos apariciones estelares citadas: París-Bercy 2012 y Wimbledon 2013.

La estabilidad mental, la condición atlética y el revés son los aspectos con mayor margen de mejora en su juego. Evitar lesiones como las sufridas en los últimos meses es otro factor que marcará el techo del explosivo jugador polaco. Mientras tanto, Jerzy Janowicz sueña en grande y ruge desafiante a los mejores jugadores del mundo.

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