¿Es correcto el mensaje de Carlos Moyà al grupo?

Dentro de un discurso positivo, situó un matiz en sus palabras: "no sería nefasto una derrota en Alemania"<

España afronta el próximo fin de semana ante Alemania, en Fráncfort, la eliminatoria de primera ronda de la Copa Davis 2014. Uno de los desplazamientos, sin lugar a dudas, más peligrosos que podía afrontar La Armada para estrenar su andadura en la pelea por recuperar la Ensaladera. Las bajas de Rafael Nadal y David Ferrer, unidas a la no participación de compañeros de vigor como Nicolás Almagro o Tommy Robredo, incrementan la exigencia de una serie de por sí realmente complicada. Una circunstancia evidente a ojos de cualquiera.

Servirá la serie, además, en que Carlos Moyà estrene galones de capitanía. Un hombre que conoce y ama la competición. Antiguo campeón y ahora encargado de infundir ese aliento en el seno de un grupo. Quedan por delante jornadas de preparación. Es momento de valorar la eliminatoria, de analizar al rival y aprovechar cada minuto. De sostener la mirada al oponente pese a las circunstancias que rodean al equipo propio. Dueño de un mensaje de confianza pero realista, emitió el balear una frase de rumbo incierto. Vista desde su papel de líder: "No sería nefasto una derrota en Alemania".

Es una valoración nítida. Muy sincera y realista desde su posición de mandamás en el barco español. Debido a las condiciones que rodean la eliminatoria, con el grupo germano portando un arsenal completo frente a las mencionadas grietas abiertas en la convocatoria española, parece un desenlace posible. Incluso probable. Siendo cierta la afirmación hay que andar con tacto con los mensajes a enviar al vestuario, un grupo donde no se cuenta con las primeras cuatro raquetas. Hay una diferencia entre asumir la derrota como opción, presente en cualquier evento deportivo, y otra ubicarla en el terreno de lo asumible. El mensaje de Carlos está siendo positivo, de confianza en el espíritu de lucha del grupo, pero ese matiz puede dejar abierto cierto margen al subconsciente del grupo.

En un equipo con debutantes y tenistas normalmente relegados a roles más secundarios, es una valoración de dudosa cabida. Sincero, pero tal vez contraproducente. ¿Qué efecto psicológico puede tener en el grupo? El favoritismo alemán parece claro. En la mayoría de eliminatorias de Copa Davis, el equipo local disfruta de ese plus adquirido por competir con el aliento de la grada, en la superficie escogida y bajo las condiciones ajustadas a una preferencias dadas. Teniendo presente esto, parece preferible no aceptar ese rol de mero aspirante y transmitir esa aceptación a los responsables de invertir esa lógica.

Es de imaginar que en el vestuario, en el trato codo a codo, los mensajes directos hacia los integrantes del equipo tiene un tono más optimista. Buscando el influjo moral para evitar el desenlace más lógico. Valorar los mimbres con que se cuenta y optimizar su rendimiento dentro de un cierto realismo. Que la derrota es una opción que se puede dar, como en cualquier evento deportivo. Pero que España acude con la vigente pareja maestra, coronada en condiciones indoor. Que se cuenta con un jugador que recién tumbó a Juan Martín del Potro en Grand Slam. Y con el tenista que levantó a equipo en la final de Mar del Plata, también en pista dura bajo techo.

Observando el tropiezo como opción siempre presente, pero enviando el vigor moral a un grupo que, dadas las características de la serie, necesita convencerse a sí mismo dentro de un realismo.

Comienza la era de Carlos Moyà al frente del grupo español de Copa Davis. Con el equipo plagado de bajas y una eliminatoria incierta a afrontar en Frankfurt. Terreno para valientes.

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