Cibulkova se crece en Australia

La eslovaca, tras maniatar a Simona Halep, alcanza su primera semifinal de Grand Slam sobre cemento

En Melbourne, una brecha de experiencia. Un pulso marcado por la cadencia de revoluciones internas. Dominika Cibulkova clasificó para las semifinales del Australian Open tras derrotar con notable contundencia (6-3 6-0) a Simona Halep. Ante una vivencia jamás palpada, en sus primeros cuartos de final de Grand Slam, la rumana sucumbió ante una mujer con poso en tales lides de todos los majors.

Al cierre de la pasada temporada, esa que le coronó como la tenista más laureada tras Serena Williams, la rumana se propuso la principal mejora en el rendimiento en Grand Slam. Ese objetivo está cumplido. Jamás superó una tercera ronda y en el Australian Open ha peleado por entrar en semifinales. El paso adelante es evidente. Su paralización en el momento cumbre, también.​

Cuando Halep salta a la pista central australiana, la primera incursión de su vida en la Rod Laver Arena de Melbourne, sufre las consecuencias del miedo escénico. Atenazada, con los nervios carcomidos, Simona se ve engullida por el gran escenario. No hay rastro alguno de la tenista más mejorada de 2013, esa que acumuló títulos en todas las superficies y cuyo botín -cuantitativamente hablando- sólo fue superado por Serena Williams. "Simplemente no pude jugar. Tuve sentimientos, enormes sentimientos, y no los pude controlar. Antes del partido estaba muy nerviosa. No sentí la bola en absoluto" reconoció.

Cibulkova encarna el gobierno de la situación. Tranquila, enfocada, con el patrón claro. Una atleta con un objetivo y una manera de alcanzarlo. Dominika, que buscaba en Melbourne cerrar el círculo de semifinales en todos los grandes, llega al encuentro con el espíritu embridado y el brazo decidido. "La clave fue mi experiencia. Estaba lista para ello. Para mí, fue como cualquier otro partido".

Dominando los intercambios desde el principio y a menudo. A sabiendas de la excepcional defensa de su oponente, suelta lastre sin temor manteniendo a raya la estela de imprecisiones (pese a la agresividad mostrada, firma menos errores (16) que tiros ganadores (17) al sellar el encuentro). Un partido con grandes virtudes de cobertura, requiere vigor de ataque. Y Dominika fue la única que acudió a tal cita.

Uno de los principales reclamos del juego de Cibulkova reside en su intensidad. Parece como fuera de sí. No deja apenas oxígeno en el rival. Es el boxeador que arrincona al oponente en la esquina y desata una lluvia de puñetazos. Colgada de la línea de fondo, disparando sin descanso. Sintiendo la pelota busca abrir pista para forzar la posición de Halep, una centella con pies de gamo. Derechas inside-out y reveses paralelos fuerzan a Simona sobre un ancho de varios metros. No termina de acribillar a la rumana, gran desplazadora, pero le saca de punto con facilidad.

Pasiva, fría en los arranques, sin capacidad de respuesta, Halep entrega el primer juego al servicio de cada manga. Es un remolque constante. El peso del partido son toneladas en sus hombros. Acolchado el servicio, no encuentra la astuta ubicación con que suele camuflar esa grieta hasta terminar entregando más del 50% de sus puntos. El encuentro le queda grande, incapaz de cruzar bolas, cebando el centro de pista para placer de Cibulkova.

Con planteamiento tibio, es complicado atenuar el fuego de Cibulkova. De ninguna manera penetrar en su parapeto, apareciendo unos ínfimos 9 ganadores en su cuenta al término del encuentro. Cuando quiere reaccionar, precipitada por los acontecimientos, renunciando al patrón de construcción por una acelerada vía de finalización. Así termina de desangrar su cuenta de pestañeos, encajando un 6-0 como carta de despedida, con apenas 10 puntos amarrados tras promediar casi dos errores por juego. Una prueba de madurez suspendida por Halep. Uno de los encuentros más grandes de su vida. Una de las actuaciones más pobres de los últimos meses.

Su avance en Melbourne, será top10 salvo que Cibulkova salga campeona, le permitirá reforzar el sentido de pertenencia a la élite. Un estatus labrado en eventos de calibre medio, con el rendimiento en gran escenario aún con amplio margen de mejora. "Creo que tendré opciones de superar cuartos de final en Grand Slam. Pero debo trabajar duro para tenerlas y aprovecharlas. Quiero estar más preparada antes de los grandes partidos".

Para Cibulkova, la tenista más baja del top100, una mujer que sale del arquetipo de tenista moderna, de largas piernas y enormes palancas, una reafirmación de virtudes. "Puede que no sea muy alta, pero soy realmente intensa".

Máxima válida observando su expediente, con dos semifinales y tres cuartos de final de Grand Slam repartidas entre todos los grandes. Sus cierres de partido en Melbourne (6-0 a Voegele, 6-1 a Suárez Navarro, 6-1 a Sharapova, 6-0 a Halep) un aviso a navegantes.

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