Na Li huele otra final

La china accede a semifinales tras una exhibición ante Pennetta

Na Li arrasó a Flavia Pennetta (6-2, 6-2) y reserva un sitio en las semifinales del Open de Australia. La veterana jugadora china se acerca a su tercera final en Melbourne tras alcanzar las de 2011 y 2013.

Na Li, una jugadora atípica que alcanzó su mejor nivel tenístico con casi 30 años, lucha por otra oportunidad en un lugar donde ha rozado la gloria en dos ocasiones. Después de salvar una bola de partido en la tercera ronda contra Lucie Safarova, la china confía en ese guiño de suerte para reinar por fin en Melbourne.

Flavia Pennetta sigue dando guerra con casi 32 años. Una grave lesión en su muñeca derecha le apartó durante seis meses del circuito y le hizo caer hasta el puesto 166 del ranking a mediados del año pasado. Poco después, ha firmado la mejor actuación de su carrera en Australia.

Algunas coincidencias unían a las dos tenistas que se enfrentaban este martes en el Rod Laver Arena. El 25 de febrero de 1982 nacía en Italia Flavia Pennetta. Un día después lo hacía Na Li en China. Desde la misma altura (1.72 m.), ambas han conseguido hacer del tenis su modus vivendi. Sin embargo, su enfrentamiento de cuartos de final resultó muy desigual.

Las dos contendientes se mostraban sonrientes en una mañana fresca que contrastaba con el asfixiante calor de los primeros días. Pennetta lucía un vendaje en su muslo izquierdo, aunque éste no parecía limitar sus movimientos. Desde el principio, Li castigaba los segundos servicios de la italiana y lograba romper su saque, imponiendo sus galones de número 4 del mundo ante Pennetta, número 29.

El revés de Li no encontraba respuesta en la jugadora italiana. La tenista china exhibía una potencia y velocidad en sus golpes muy superior a la de su rival. Dictaba los puntos desde el fondo de la pista y apenas encontraba oposición.

Pennetta se mostraba voluntariosa, pero lo tenía en chino para ganar el partido. No tenía argumentos para contrarrestar la potencia de los raquetazos de Li. La italiana maldecía el correctivo que estaba recibiendo con Fabio Fognini como testigo. El peculiar jugador transalpino no desaprovechaba la atención de las cámaras para bromear desde la grada. El 5-0 favorable a la china, en sólo 20 minutos de juego, reflejaba la manifiesta desigualdad en la pista.

Herida en su orgullo, Pennetta tiraba de carácter para salvar dos bolas de 6-0 al servicio de Li. El instinto de supervivencia hacía que la italiana mostrara su versión más agresiva para igualar el ritmo de la bola de Li durante dos juegos. Pero la aceleración de Pennetta no daba para más. La tenista italiana no podía mantener el sobreesfuerzo. Sin lugar a dudas, su juego tenía una marcha menos que el de la china.

Li no tenía más sobresaltos para cerrar el primer set (6-2), y prolongaba su dominio en la segunda manga. La jugadora china seguía destrozando el servicio de Pennetta, que acusaba un pobre acierto en el primer saque (39 por ciento).

La potencia de Li desmontaba el juego de la italiana, con una clara desventaja en la segunda manga (4-0). Pennetta lidiaba como podía los cañonazos que le llegaban del otro lado de la red y apenas conseguía mantener el servicio para evitar el 5-0. Ya era demasiado tarde para voltear la situación ante una Li que minimizaba sus errores.

La jugadora china finiquitó el partido con autoridad (6-2, 6-2) en una hora y siete minutos. El último obstáculo de Li para alcanzar su tercera final en el Open de Australia será la canadiense Eugenie Bouchard. Pulso entre generaciones.

Por Juan Manuel Muñoz

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