Nadal supera todos los obstáculos

Rafael Nadal derrotó a Kei Nishikori y se metió en cuartos de final del Australian Open. Tuvo que ser atendido por ampollas en la mano izquierda. 

Rafael Nadal se clasificó para los cuartos de final del Australian Open al derrotar a Kei Nishikori por 7-6(3), 7-5 y 7-6(3) en un encuentro muy ajustado. Nishikori fue un auténtico samurái en pista. Luchó, corrió y desbordó a Rafa con un gran tenis pero, aún así, no fue suficiente. El número uno del mundo, a pesar de no mostrar su mejor versión, se deshizo de un rival incómodo. Nadal tuvo que ser atendido por callos y ampollas en la mano izquierda.

El mejor jugador del planeta tuvo que batallar -y de lo lindo- ante Kei Nishikori. Tras una semana de competición en Melbourne Park, Rafa Nadal no había encontrado escollos sobre el camino. Hoy fue el día del estreno.

Nadal se enfrentaba a un rival habilidoso, polivalente y que es capaz de adaptarse a cualquier superficie. Nishikori, que en 2014 se asoció con Michael Chang, salió sin complejos y en busca del partido. Estaba dispuesto a –intentar- eliminar al número uno del mundo.

El partido comenzó con cuatro errores no forzados de Nishikori en el juego inaugural. Rafa Nadal conseguía el primer break del partido en tan solo tres minutos. En el segundo game el balear, al saque, confirmaba la rotura. Cierto murmullo en la grada que estaba sedienta de tenis y espectáculo. Se avecinaba un paseo.

Pero no fue así. Rápidamente el japonés se puso el mono de trabajo y se quitó parte de los nervios y presión que llevaba en el cuerpo. Empezó a enseñarle a los aficionados del Rod Laver Arena que puede plantarle cara de tú a tú al número uno del mundo.

Cualquier tipo de relajación ante Nadal se paga caro , por lo que el pupilo de Michael Chang no quiso quedarse dormido y fue a por el break perdido. En el cuarto juego lo logró y se convirtió en el primer tenista en romperle el saque al balear en el Australian Open 2014.

Nadal comenzó a generar algo de dudas en su juego. Estaba impreciso desde el fondo de pista y no terminaba de moverse bien. Se llegó a tocar la maltrecha rodilla izquierda dando señales que hoy no estaba limpio en sensaciones.

Nishikori, en cambio, a medida que avanzaba el encuentro se amigaba con la confianza. Estaba fino con el revés, eléctrico en sus movimientos y conectaba una gran cantidad de ganadores y tiros paralelos que desconcertaban a Rafa. Lo hacían jugar a la defensiva. No tenía el control de los puntos y ahí es cuando el balear sufre.

La primera manga se decidió en el desempate. A la hora de la verdad ya se conoce a Rafa Nadal. Aprieta los dientes, muestra el instinto asesino y te come en un visto y no visto. 7-3 en el tie break y película repetida.

El japonés aún estando set abajo frente al número uno del mundo no se dio por vencido. Fue capaz de aumentar el nivel. Se metía dentro de la pista e intentaba dominar a Rafa. Variaba direcciones, abría ángulos y remataba con derechas o reveses paralelos. Un auténtico lujo para los espectadores que veían a Nadal teniendo una batalla dentro de la pista por primera vez en el torneo.

En el segundo set nuevamente se vio la figurita repetida. Como en el primero, Nadal decidió que hasta ahí había llegado el japonés. Momento crucial del set con 5-5 y saque de Nishikori y el número uno del mundo hace vale su ranking para romperle el servicio.

Esa capacidad de desplegar la mejor versión tenística y mental en los trances complicados de los partidos es la esencia de Nadal. Lo hace grande y lo diferencia del resto de buenos jugadores. 7-5 la segunda manga para el mallorquín que parecía encarrilar de forma definitiva el encuentro.

Al acabar el set los servicios de atención médica entraron a atender al número uno del mundo. Tenía las heridas de guerra. Ampollas en ebullición, ampollas ya rotas y ensangrentadas, callos y vendajes invadían la mano izquierda del mallorquín. Tiritas por acá, tiritas por allá, un aparatoso vendaje y la mano volvía a estar lista para competir.

Con una ventaja tan amplia en el marcador todo parecía una cuestión de tiempo. Nadal, como apuntaba Fernando Gómez Saez de Eurosport, solo había cedido un partido en toda su vida con una ventaja de dos sets a cero y databa del año 2005 en Miami ante el suizo Roger Federer. Hoy no era el día para que llegara la segunda.

El tercer set tampoco fue un trámite para Nadal. El japonés siguió incordiando al otro lado de la red. A pesar de tener un Himalaya de partido no estaba dispuesto a entregárselo de forma placentera a Rafael. Nishikori sacó para llevarse el set con 5-4 pero, una vez más, no fue capaz de rematar el set.

Nadal quebró y sostuvo al siguiente juego. Nishikori hizo lo propio y nuevamente se definía todo en el tiebreak. Para no perder la costumbre, Rafa puso la sexta marcha. Con la mano con heridas no estaba dispuesto a prolongar el partido y dio el golpe definitivo al partido. Se adjudicó la tercera manga por 7-3 en el desempate.

Las ampollas de Rafael Nadal.Nishikori jugó a gran nivel. Como nunca lo había hecho frente a Nadal. Sin embargo el resultado volvió a ser el de siempre. A pesar de la derrota, muy meritorio el juego y la actitud del japonés. Dio la cara en todo momento y mandó un mensaje de aviso al circuito. El 2014 puede pelear con los más grandes.

Rafael Nadal por su parte no solo encontró un obstáculo en Nishikori, sino también en su propio físico. Las ampollas de la mano y algunos problemas en los desplazamientos le impidieron enseñar su mejor versión. A pesar de las trabas sigue sacando los partidos y ya está instalado en cuartos de final donde chocará ante el búlgaro Grigor DImitrov.

La bestia sigue ganando y empieza a enseñar los dientes. En Melbourne Park ya se escuchan los rugidos.

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