Dimitrov rompe el sueño de Bautista

El búlgaro firma sus primeros cuartos de final de Grand Slam. Gran torneo del castellonense

Grigor Dimitrov despertó a Roberto Bautista (6-3 3-6 6-2 6-4) de su sueño australiano. La agresividad del búlgaro, especialmente con su servicio, impidió al tenista de Castellón desplegar el juego mostrado en las rondas anteriores.

El enfrentamiento de octavos de final en el Margaret Court Arena comenzaba en un mediodía soleado pero sin calor extremo, y una molesta brisa que dificultaba el control de la bola. El partido fue lo que el saque de Dimitrov dijo que fuera. El primer servicio del búlgaro tuvo una media de velocidad superior en 21 kilómetros por hora al de Bautista, con un porcentaje de acierto casi igual al del español.

Bautista había ganado fácilmente el único enfrentamiento entre ambos a nivel ATP (Beijing 2013), pero las circunstancias de esta cita en Melbourne eran totalmente distintas. El jugador español se veía las caras con Dimitrov en una instancia desconocida para ambos en un torneo grande: la cuarta ronda.

Bautista se mostraba algo tenso en sus primeros raquetazos, menos suelto que su rival. El emergente jugador búlgaro imponía su servicio, su capacidad de recuperación en situaciones defensivas con un revés cortado eficaz, y una aceleración con su derecha que hacía daño a Bautista.

El tenista castellonense cometía un par de errores no forzados que facilitaban la primera rotura de saque de Dimitrov. El servicio federesco del búlgaro hacía que cualquier error de Bautista con su saque tuviera un precio muy alto. Dimitrov llevaba el mando del partido sin sobresaltos. La potencia y colocación de su saque hacía que los intercambios fueran cortos, impidiendo que Bautista se sintiera cómodo en el peloteo. De este modo, al jugador español se le escapaba el primer set por 6 a 3.

Pero la agresividad de Dimitrov también tiene una cara mala. El joven búlgaro juega demasiado acelerado, sin apenas pausa, y los malos momentos le hacen cometer demasiados errores. Esto es lo que ocurrió en el segundo set. El porcentaje de primeros saques de Dimitrov se reducía y permitía a Bautista imponer su mayor solidez desde el fondo de la pista. De este modo, el tenista de Castellón conseguía un break alentador en el comienzo de la segunda manga. Incluso, tuvo la oportunidad de romper otro saque para mandar por 5 a 1. Bautista, sólido con su saque, equilibraba el marcador con un 6-3 a su favor.

Dimitrov ya había dado síntomas de reacción en la recta final de la segunda manga, y el comienzo del tercer set confirmó que el jugador búlgaro recuperaba las buenas sensaciones. Su revés cortado, más envenenado por el viento, incomodaba a Bautista y le hacía cometer errores. De este modo, Dimitrov lograba un break que volvía a darle la iniciativa en el partido. Conseguido lo más difícil, el servicio le hacía mantener su ventaja sin dificultades. Dimitrov subía su nivel y apenas cometía errores no forzados, todo lo contrario que Bautista. Otra rotura de saque rubricaba el tercer set, en el que el búlgaro era claramente superior (6-2).

Dimitrov afrontaba dos puntos de break en el juego inicial de la cuarta manga, pero Bautista desaprovechaba esta ocasión de oro para cambiar la inercia del partido. Con poco acierto, tanto en los saques como en los restos, el duelo se igualaba en la cuarta manga. Dimitrov escuchaba cánticos referidos a Maria Sharapova, su pareja, cuando servía con empate a cuatro. Quizá por ello, cometía dos errores de derecha que daban a Bautista un valioso 0-30, pero el búlgaro se creció ante esta incómoda situación, trasladando la presión al español.

Bautista sacaba para seguir con vida en el Open de Australia. En este momento crítico, su servicio no le ayudó y un Dimitrov inspirado al resto puso fin al sueño de Roberto (6-3, 3-6, 6-2 y 6-4). El tenista castellonense se despide de Melbourne con su mejor resultado en un grande y una victoria inolvidable contra Juan Martín del Potro, número 5 mundial.

Poco a poco, Dimitrov se hace mayor y con 22 años alcanza los cuartos de final de un grande por primera vez. El campeón junior de Wimbledon y del Open de Estados Unidos en 2008 creó desde ese mismo momento unas expectativas exageradas en un tenis masculino ávido de jugadores jóvenes que lideren un relevo generacional. En un circuito profesional cada vez más exigente desde el punto de vista físico y que, en líneas generales, requiere un proceso más lento de maduración en los jóvenes talentos, Dimitrov ha tenido que pagar un peaje. Su salto de calidad en 2013 fue esperanzador, y su trayectoria en el primer grande de la temporada le hace mantener una línea de progresión.

El tenista búlgaro se enfrentará en los cuartos de final contra Rafael Nadal. Grigor ha perdido sus tres enfrentamientos con Rafael, aunque siempre ha sido capaz de ganarle un set.

Por Juan Manuel Muñoz

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