Bautista, más gigante que Del Potro

El de Castellón protagoniza la gran sorpresa del torneo batiendo al quinto cabeza de serie en cinco mangas

La primera gran sorpresa del Open de Australia tuvo color español. Roberto Bautista tumbó a un gigante del tenis, Juan Martín del Potro, que llegaba al torneo como una de las grandes amenazas al favoritismo de Novak Djokovic y Rafael Nadal.

A pesar de sus 25 años, el tenista de Castellón volvió a demostrar que es uno de los jugadores españoles con mayor proyección. Su trabajado triunfo ante Del Potro (4-6, 6-3, 5-7, 6-4, 7-5) le coloca en el escaparate mundial a partir de hoy, independientemente de su ranking.

Bautista ya había dejado buenas sensaciones en Auckland, donde tuvo contra las cuerdas a John Isner, y en su partido de primera ronda. El choque hispano-argentino tuvo la paradoja de empezar con retraso por las altas temperaturas primero, y por una tormenta después.

Con los focos iluminando la pista 2 de Melbourne Park, los protagonistas aparecían a las 21:15 para comenzar su batalla con más de tres horas de retraso sobre el horario previsto. Desde el principio, el saque y la derecha de Bautista hacían daño a Del Potro. Sin embargo, varios errores no forzados con empate a dos le hicieron ceder el saque. En pista dura, las concesiones al lanzamisiles argentino tienen un precio alto. Y esta vez, no fue una excepción. Del Potro no perdonó con su saque y se adueñó del primer set (6-4).

A pesar del golpe, Bautista seguía creyendo. Un brillante juego al resto, emulando a su ídolo David Ferrer, le ponía al mando del segundo set. El jugador español también mostraba entereza ante la dificultad. Fue capaz de salvar cinco puntos de break ante un Del Potro rabioso y protestón con el juez de silla. Bautista, muy efectivo con su primer servicio, completaba una segunda manga para enmarcar (6-3).

La lucha se presumía dura y los combatientes se daban un respiro. Del Potro salía de la pista en busca de un aseo que despejara su mente. Mientras, Bautista solicitaba asistencia médica por problemas estomacales. Sin embargo, nada indicaba que su cuerpo atravesara dificultades.

Dominador desde el fondo, sus golpes paralelos superaban al argentino. Del Potro miraba a su entrenador, Franco Davin, como pidiéndole una explicación. No entendía lo que le estaba pasando contra un jugador desconocido para él. “¿De dónde salió este pibe?”, parecía preguntarse.

Con un break a su favor en el tercer set, dos errores no forzados de Bautista y una doble falta dieron vida a Del Potro, que igualaba el duelo. La rotura de saque dio energías renovadas al argentino, intratable con su servicio y respaldado anímicamente por sus compatriotas en la grada.

El momento se antojaba clave. No sólo por la importancia del tercer set, sino por el golpe psicológico que podía suponer para Bautista la oportunidad perdida. Con 5 a 6 en el marcador, varios errores del español desde el fondo hicieron despegar definitivamente a Del Potro, que se llevaba esta manga.

Bautista escapaba de una situación crítica en su primer saque del cuarto set, al salvar dos puntos de break. En el juego siguiente, una derecha le daba una rotura de servicio para volver a creer en la gesta, pero cedía su saque a continuación.

Pasada la medianoche en Melbourne, las emociones estaban muy despiertas. El jugador de Castellón sobrevivía a otros dos puntos de break en contra para seguir en la lucha. Después, restó el servicio del argentino como lo hubiera hecho su ídolo David Ferrer y logró un break que le abría las puertas del quinto set. Del Potro volvía a estar cabizbajo. Había sentido cerca la victoria en una noche difícil y se veía abocado a un quinto set. después de que Bautista cerrara el cuarto con su servicio (6-4).

“Delpo” se daba otra tregua y abandonaba la pista antes del último asalto. Mientras, Bautista pedía explicaciones al juez de silla y estiraba su musculatura. La exigencia física y mental de un quinto set en un Grand Slam, ante un rival de primer nivel, no le vino grande. El tenista español fue maduro y siempre creyó. Levantó un peligroso 0-30, un punto de break y un 15-30 para mantenerse en el partido. Con empate a cinco juegos, un revés cruzado quebraba el saque de su rival y le acercaba a la proeza.

Bautista no dudó, y tras casi cuatro horas, apoyado en su servicio, culminaba una noche de gloria que confirma un futuro ilusionante. Era la una y veinte de la mañana y se iba al vestuario con la sonrisa de un niño. Su rival en la tercera ronda será el francés Benoit Paire, que remontó dos sets de desventaja contra Nick Kyrgios. La victoria de Bautista también deja a Argentina sin supervivientes en el cuadro masculino y elimina, a priori, al mayor obstáculo que tenía Rafael Nadal para alcanzar las semifinales.

Por Juan Manuel Muñoz

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