¿Qué hay en juego en el Australian Open?

¿Qué supondrá para las principales raquetas el primer Grand Slam de la temporada?

¿Qué habrá en juego en el Australian Open 2014? El primer gran evento de la temporada cuenta las horas para bajar el telón mientras los principales favoritos van salpicando de entrenamientos los últimos días previos. Los contendientes a coronar el primer Grand Slam de la temporada apuran la preparación antes de asaltar las azuladas canchas de Melbourne Park. Esperan las cinco mangas, una montaña de grados bajo el verano oceánico y la historia para el último superviviente.

En Punto de Break observamos a los grandes candidatos con las reválidas a enfrentar en el major australiano.

Juan Martín del Potro | Ganarse definitivamente el respeto - El único hombre ajeno al big4 capaz de coronar un Grand Slam desde 2005 llega a Melbourne con inercia. Uno de los tenistas con mejor cierre de temporada 2013, volvió a mostrar los dientes en gran escenario. Si bien, en términos globales, fue una campaña moderada en majors (una ausencia, dos primeras semanas) lo cierto es que también quedó a un set de disputar una final en tal categoría. Apenas un puñado de juegos le privaron de batir a Djokovic y pelear por la copa de Wimbledon. Palabras mayores. No hubo otro tenista capaz de firmar triunfos sobre cada miembro del citado cuarteto en el último año, salvo el argentino. Está de regreso en el top5 y con opciones nada moderadas para salir de Melbourne como tercer hombre. El mundo que parecía abrirse a inicios de 2010, después de tomar Nueva York, parece tener una segunda parte en este arranque de 2014. Habida cuenta de su vigente tercera ronda, prematura salida, competirá en Melbourne sin la presión del resultado. Señalado por los mejores como el tipo a cuestionar el orden establecido, tiene Juan Martín la opción de responder con resultados. Su contundente propuesta, bajo el intenso calor australiano, puede engranar un juego incontenible. Nunca ha superado los cuartos de final. Su estatus le pide cuestionar ese bagaje. Si Del Potro da un paso adelante en Melbourne, y tiene armas para hacerlo, puede dar un giro psicológico al año.

David Ferrer | Mantener el estatus - El valenciano acudirá a Melbourne con uno de los retos de la temporada. Sus semifinales de 2013 le colocan ante una notable protección de puntos. En cuantía, sólo por detrás de la final de Roland Garros. Dado que el top5 se encuentra en un puñado de unidades, ofrecer un gran rendimiento es doblemente importante para el español. Alejarse del resultado de 2013 puede colocarle con la opción de ceder terreno en las listas, con posibles consecuencias de cruces en futuros cuadros. Si bien es cierto que Andy Murray, de ararnque de año tibio y final por defender, encuentra una situación más crítica que puede atenuar el efecto de un resultado romo de Ferrer. Se antoja igualmente un evento de convencimiento psicológico para el levantino, quien tiempo atrás mostrara sus dudas respecto a opciones de alzar un major. Será el primer Grand Slam a disputar tras romper el prolongado vínculo con Javier Piles, su entrenador de toda la vida. En la temporada en que cumplirá 32 años, un inicio de exigencia máxima para la segunda raqueta española. Rodado en Doha y Auckland, ¿dará el paso al frente?

Roger Federer | Quema de cartuchos - Hace tiempo que el suizo camina contra el tiempo. En cierta medida todos los hacen pero la veteranía del campeón de 17 grandes, cosecha de 1981, acentúa ese factor satélite. El de Basilea es el cazador con el último cinturón de munición. Cada cartucho empleado supondrá una opción menos de atrapar la presa. Es quizá Australia el major con recuerdo más sostenido del helvético. A principio de temporada, con las piernas aún frescas para afrontar esfuerzos, no se ha bajado Roger de semifinales en los últimos 10 años. Eso implica llevar una década jugando el partido que da opción a entrar a pelear por el título. Para un competidor con la reserva física marcada respecto a una oposición un lustro más joven, quizá sea un terreno propicio - aunque el propio suizo ha marcado Melbourne como tercera opción probabilística, sólo por delante de la arcilla parisina, tras los suelos más raudos de Wimbledon y US Open. En 2013 quedó a un set de competir en el séptimo partido, claramente vaciado en el último set de semifinales tras sendos encuentros a cinco parciales. En Brisbane, campo de pruebas con raqueta nueva, el servicio del helvético ganó vigor. Será un aliado a necesitar en Australia. ¿Qué efecto tendrá el consejo de Edberg? Aliados para acortar puntos. Federer cuenta los cartuchos.

Andy Murray | Recuperar la inercia - El escocés llegó a encadenar cuatro finales de Grand Slam antes de que su espalda forzase un revolcón sobre mesa de quirófano. Fue antes de fracasar al intentar proteger su cetro en el US Open. Ahora, en su regreso a competición, llegará a Melbourne con apenas dos encuentros oficiales en las piernas tras ceder ante el 40 ATP en Doha. Con tres finales en su haber, incluyendo la de 2013, la confianza por el entorno conocido puede estar presente. Pero las dudas físicas del escocés levantan sospechas sobre sus opciones en Melbourne. Una especie de cuenta atrás rodea al de Dunblane, para quien un mal resultado por significar abandonar el top4 por primera vez desde marzo de 2011. Entre la élite, el escocés quizá haya sido en los últimos años el jugador con más margen de mejora entre semanas. No han sido pocas las ocasiones en que ha encadenado primeras rondas y finales en cuestión de días. Un factor que atribuye el beneficio de duda respecto a sus prestaciones en Australia. Antes de tratar la lesión se estableció como uno de los grandes referentes en cemento. Tal superficie es la que espera a partir del lunes. Empieza a quedar descartado de bastantes debates. Incluso en reputada prensa británica, habitualmente fiel al jugador, se muestra una expectativa de resignación. Una incógnita.

Novak Djokovic | Proteger el búnker - Durante la temporada 2013 el serbio recibió latigazos casi en cada entorno. Imborrable la semifinal de Roland Garros, roto en mil pedazos su ilusión de tierra batida. Sometido con autoridad en la hierba de Londres, exhausto tras una semifinal eterna. Algo desmejorado en cemento, necesitando esperar hasta el sexto Masters para disputar una final, cediendo ante Nadal después de tres años en la superficie y bajando la mirada ante el mallorquín en el séptimo partido del US Open. A final de temporada, en una reacción de competidor privilegiado, resurgió para no entregar encuentro alguno hasta el cierre de año. Hablamos del vigente campeón de las últimas tres ediciones del Australian Open. Cuando Djokovic pise la Rod Laver Arena estará caminando en su última guarida. Dentro de su gran especialidad configurada por los cinco sets de cemento, Melbourne se sitúa bastante más alto que Nueva York. Bajo el intenso calor aussie, sobre un firme más pausado que el norteamericano, el balcánico hace prevalecer ese impacto en ascenso, el ritmo vertiginoso de pelota, el drama donde fluye el nervio. Si Djokovic logra proteger su corona, vital para mantenerse en la pelea por el número 1, sabrá suyos el último Masters 1000, la última Copa de Maestros y el último Grand Slam. Novak protege una bombona de oxígeno anímico.

Rafael Nadal | Invasión e historia - La última vez que visitó Melbourne, para ser derrotado, exigió la final de Grand Slam más larga de la historia. Ese es uno de los avales que presenta el mallorquín a su llegada. Fue una inclinación con olor a viraje en la rivalidad cedida entonces ante el serbio Djokovic. Campeón del último major sobre cemento, competirá Rafael con el estímulo histórico de convertirse en el primer jugador de la Era Abierta capaz de ganar en dos ocasiones cada Grand Slam. Habiendo negado presión alguna por la protección de puntos en 2013, acude Rafael al último evento donde ese factor no tiene presencia alguna. Un buen resultado en Melbourne puede abrir su brecha como número 1 del mundo. Una oportunidad interesante para el único español capaz de ganar el Australian Open. Llega Rafael con la inercia de haber conquistado el torneo de Doha, levantando el cetro de apertura del año por primera vez en su carrera. La pasada temporada firmó registros inéditos entre tenistas en activo sobre cemento (triada Canadá-Cincinnati-US Open) y volvió a tocar máximos en entornos tradicionalmente adversos (final Copa de Maestros). Melbourne, en jornadas de día, presenta los grados que agradan al balear. Una conquista puede subir su temperatura hasta hacerlo eterno.

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