Cosas que no sucederán en el Australian Open

El tenis es proclive a cualquier tipo de sorpresa, pero sería de índole importante que se sucedieran en determinados aspectos

Van descontándose las horas para que arranque el Australian Open 2014. Van llegando todos los jugadores ya clasificados para hacerse a la pista y sus condiciones. Van sonando los tambores de una afición muy especial y una pista de nombre, color y arquitectura impecable. Melbourne pondrá, sin ninguna duda, todo de su parte; uno de los países troncales en la historia de este deporte. Pero otras cosas no serán tan seguras. ¿Qué no sucederá durante esta edición del primer Grand Slam de la temporada?

Damos un rodeo por circunstancias que tienen muy complicado citarse durante las dos semanas del evento australiano.

No habrá campeón perfecto

Se dice en el fútbol que el hat-trick perfecto es aquel en el que se transforma un gol con la izquierda, otro con la diestra y el restante con la cabeza. El Perfect Grand Slam, conseguido por Ken Rosewall en el Australian Open de 1971, Ilie Nastase en Roland Garros ’73, Bjorn Borg en Roland Garros de 1978 y 1980, Roger Federer en el Australian Open de 2007 y Rafael Nadal en París, 2008 y 2010, solamente ha sido coronado por estos cinco jugadores en la Era Open (post 1968). A pesar del sobresaliente nivel de Novak Djokovic en sus últimas cuatro ediciones, nunca pudo salir intacto en sus siete enfrentamientos. Si se impone la lógica y los favoritos llegan a la ronda de los 8 mejores, será muy difícil que alguien se muestre enormemente superior para lograr semejante hazaña. El campeón perderá sets por el camino.

38 años de bandera extranjera

Salvo que algún suceso paranormal impregne a Hewitt, Matosevic o Tomic del talento agregado de Laver, Rosewall o Hoad dentro de físicos de este tiempo, Australia tiene asumido animar a sus congéneres a plazo vencido. No existen posibilidades reales de que el campeón sea local. Como ya comentamos en un texto reciente, Australia, tras la victoria de Andy Murray en Wimbledon 2013, es quien ostenta la brecha de mayor grosor de entre los majors que vieron coronar a un compatriota en suelo patrio. Desde 1976, los aussies desconocen celebrar una hazaña local. Y el actual momento deportivo de sus abanderados queda lo suficientemente lejos para pensar que alguno puede dar siete pasos firmes sin que el rumbo se tuerza. Dicho esto, Lleyton Hewitt seguramente esté en desacuerdo con este párrafo. Lo va a intentar.

Los 128 participantes perderán en buena lid

Esto no sucederá. Y no porque algún tenista sea preso de momentos de frustración o irascibilidad, que seguramente sucedan, sino porque dados los antecedentes de bajas durante la primera semana de competición, en la cual, recopilando el sumatorio de todos los torneos, hubo más de 20 bajas, recientemente supimos que Jurgen Melzer, Janko Tipsarevic y Nicolás Almagro estarán ausentes en el certamen. Y haciendo caso a la tendencia y las estadísticas, habrá bajas, quizás algún walkover, que acorten los partidos, y se lamenten lesiones inesperadas. Lamentablemente, habrá abandonos sobre las pistas de Melbourne Park.

No campeonará el revés a una mano

Dado que los cinco primeros del ránking golepan a dos manos, que el plexicushion amortigua el bote y articula un mayor juego de fondo y consistencia, de ritmo alto, que exceptuando a Roger Federer, aún por demostrar que puede volver a ganar en Melbourne desde su victoria en 2010, habría que remontarse a 1998 para ver a Korda alzar el campeonato pegando el one-handed backhand, será difícil que tal circunstancia tome fuerza. Salvo que Roger pegue un puñetazo en la mesa o Wawrinka/Gasquet desarrollen la mejor actuación en su carrera, se antoja igualmente difícil que un finalista campeone dibujando el lado menos natural con el swing de una sola muñeca. Tras tres años de campeón y finalista con revés a dos, es difícil que se invierta la tendencia.

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