Lleyton Hewitt: Bola Roja

Roja, incandescente y con aura victoriosa. La llama de Lleyton toma carácter infinito bajo el calor de su gente. Melbourne es para el mito de Adelaida como su Grand Slam Davis, si tal concepto fuera posible. Mezclando la motivación de jugar un major en casa, delante de su gente, hacen de Hewitt el gran atractivo del torneo. Competidor transformado más allá de sus propios márgenes cuando pisa tierra australiana, Lleyton no será cabeza de serie. Cualquier tenista con tal condición, del 1 al 32, puede tener la primera ronda más complicada de toda primer envite posible en territorio Slam. Es difícil emparentar un escenario equiparable en París, Londres y Nueva York al de enfrentarse a Hewitt en sus primeros minutos sobre la Rod Laver Arena. Campeón reciente, a sus 32 años, en Brisbane, lo de Lleyton es una historia de amor, vigencia y reivindicación. Un número 43 que jugará con el alma de un top ten.

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