Federer echa el abordaje a Brisbane

El suizo, con incontenibles cifras de servicio, buscará la final en Queensland

Roger Federer atisba el último escalón en Brisbane tras despedir al local Marinko Matosevic (6-1 6-1) con relativa celeridad. Abriendo jornada nocturna pudo continuar su avance con paso firme en su primera visita al evento de Queensland. Con la sola pérdida de ocho juegos en cuatro sets, el de Basilea calienta el motor al desperezar la temporada.

Se coloca el suizo al borde de la final, esa instancia de apenas tránsito durante 2013, con sensaciones de impresión. Promedia Roger nueve aces por partido. Sitúa una cantidad bárbara de primeros saques en su cuenta, disparada la marca por encima del 80% de efectividad. Desconoce las roturas tras cerca de una veintena de saques, contando con los dedos las tentativas de quiebre afrontadas. Siempre que hubo amenaza, apareció un misil como respuesta.

Camina Roger en ese tenis de alta intermitencia que persigue camino de Melbourne. Acelerando los partidos hasta un punto donde el automatismo se adelante al pensamiento y las mangas corran más rápido que las horas. La entidad de oponentes encarados hasta la fecha limita las lecturas a extraer. Bregas de una vuelta a reloj ante el 39 y el 61 del mundo apenas sirven de algodón para calibrar la muestra. Pero indican que el helvético estrena la temporada con voluntad de mando. Sin dejar respirar. Imprimiendo esa temperatura de bola donde todavía puede hacer pestañear al resto.

Con la derecha bien ajustada a la nueva raqueta, los ganadores de ese flanco brotan como los pétalos en las flores. Con el revés, tomar oxígeno con el cortado encuentra un aliado en una superficie que baja las bolas. La variante ofensiva de este gesto también se ve favorecida, atrofiando el área de impacto del adversario. Un suelo con menos propensión a levantar las esferas le permite golpear con frecuencia a la altura de la cintura, con las consecuencias devastadores por todos conocida.

Es un evento para alimentar el espíritu con Melbourne Park apareciendo en cada giro sobre la almohada. Será Chardy, verdugo de Nicolas Mahut - del partner de dobles del suizo, el encargado de frenar a Roger en el penúltimo pulso de la semana. Jamás encaró Federer al talento francés, uno de los hombres más reconvertidos de la última temporada. En un cuadro abierto, con vitola de máximo favorito como único top 15 en liza, digiere Roger la miel de ir consumiendo rondas a ritmo acelerado.

Con Lleyton Hewitt, siempre peligroso en Australia, o Kei Nishikori, con habitual inspiración en eventos de Asia Pacífico, debería afrontar las últimas puertas. En la primera semana de competición Federer se encuentra a dos partidos de equiparar su palmarés de 2013. Suficiente estímulo para apretar los dientes.

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