Australian Open: la gran brecha local en territorio Slam

Tras la victoria de Murray en suelo británico, el Australian Open cuenta con la mayor brecha temporal desde la última victoria de un tenista local

Los cuatro grandes torneos de la disciplina, los que dan mayor gloria y prestigio que ningún otro, se configuraron en las cuatro grandes naciones que hicieron brotar al tenis hasta lo que es hoy: Australia, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Más de 130 años después del primer evento, el Wimbledon de 1877, ninguna nación es potencia actual en ganadores y/o finalistas de alguno de los grandes eventos. Solamente Francia tiene una gran representación y relevo en todo el top-100. Con la victoria de Andy Murray en Wimbledon, el Australian Open queda ahora en solitario en una particular clasificación.

2013 volvió a poner el contador a cero en cuanto al último británico que consiguió alzar un Grand Slam en su territorio natal –siendo el caso británico algo más especial en cuanto a sus nacionalidades en eventos deportivos-. Con el triunfo de Murray se cerraron 77 años de desconocido triunfo local sobre la hierba de Wimbledon. De entre los cuatro majors y las cuatro potencias históricas era, con amplia diferencia, el torneo que más años había estado sin un triunfo local, más los 75 que también contaba sin un finalista (Austin 1938 – Murray 2012).

Tras esta victoria, el Australian Open se coloca en una dudosa e irremediable posición para romper una nueva barrera: 34 años desde el último triunfo aussie sobre las pistas australianas, actualmente en Melbourne Park, anteriormente en el Kooyong Stadium. La victoria de Mark Edmonson en 1976 establece una marca que no parece fácil de batir en el corto plazo.

Si tenemos en cuenta el potencial deportivo a corto y medio plazo y la brecha establecida en el tiempo desde la última victoria local, no es difícil imaginar, salvo que Bernard Tomic rompa en algo realmente potente, que Australia tenga difícil resetear el contador de una nación que contaba victorias de manera rutinaria sobre las cuatro pistas eternas del calendario mundial.

El caso de Francia, contador abierto desde la victoria de Noah en 1983, ha creado un estigma importante en el tenista francés, si bien su nómina de jugadores contempla más opciones con las que pensar no ya en la victoria final sino en la posibilidad de acumular más representantes en la segunda semana, a pesar de que los números no acompañen.

Estados Unidos, cuyo dominio en los 70, 80 y 90, con McEnroe, Connors, Sampras o Agassi, garantizaba enormes opciones de victoria, se encuentra en un valle que se marcha a los diez años sin un vencedor, desde el campeonato de Andy Roddick en 2003, y cuyo horizonte se ensombrece en pos de crear un verdadero ganador de Grand Slam.

¿Es Bernard Tomic, jugador de carácter y personalidad translúcidos hasta el momento, el “nuevo Andy Murray”, responsable de volver a dar a Australia un campeón local? A pesar de inaugurar su palmarés con su triunfo en Sidney, su año volvió a dejar más sombras que luces, apuntillado con contraproducentes acontecimientos extradeportivos, pero sus cuartos en Wimbledon en 2011, su juventud, y su talento natural, con sus virtudes y sus carencias, hacen de Tomic el único capaz de romper, a medio plazo y siendo ciertamente complicado de conseguir, la mayor brecha actual entre los cuatro grandes.

Tras él aparece Nick Kyrgios, un joven de 18 años que ya conoce la victoria en ronda de Grand Slam y del que se esperan grandes cosas en el futuro. Sin olvidar la batalla que dará Lleyton Hewitt, quien sabe si en su último Australian Open, el tenis australiano tiene complicado abandonar una posición de escaso privilegio. El tiempo dirá.

Campeones y finalistas en sus respectivos Grand Slams en Era Open:

Australian Open: 6 campeones y 10 finalistas

Roland Garros: 1 campeón y 2 finalistas

Wimbledon: 1 campeón y 1 finalista

US Open: 18 campeones y 16 finalistas

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