Kei Nishikori

El  jugador japonés Kei Nishikori ha sido una decepción a pesar de subir dos posiciones en el ranking (pasa de la 19 a la 17)

Aunque ha escalado dos posiciones en el Ranking, del 19 al 17, el japonés ha sido una de las decepciones del año. Tiene talento, se mueve muy bien sobre la pista y deja destellos de calidad en casi todos sus partidos, pero le falta consistencia.

Su buen comienzo de temporada le colocaba en la rampa de lanzamiento hacia posiciones de privilegio y, de nuevo, muchos pensaron que estaríamos ante la temporada de su definitiva consagración. Semifinales en el primer torneo del año, Brisbane; cuarta ronda en el Open de Australia con derrota ante todo un David Ferrer y título en Memphis, venciendo en la final a Feliciano López. Todo iba sobre ruedas: juego rápido, fluido y muy fino; daba gusto ver cómo se desplazaba sobre la pista cubierta de Memphis, dominando los partidos a su antojo.

Sin embargo, en seguida volvieron fantasmas del pasado: debilidad física, fallos incomprensibles, desquiciamiento…

Sobre la tierra batida de la Caja Mágica alcanzó su victoria más sonada del año: en tercera ronda se deshacía de Roger Federer y se postulaba como candidato al título. Nada más lejos de la realidad; al día siguiente, Andújar le apeaba del torneo por la vía rápida. Otra vez, una de cal y una de arena.

Ni la hierba, ni la gira americana de pista dura ni los torneos asiáticos que, en años anteriores, se le daban tan bien. No pasó de tercera ronda en ninguno de los eventos disputados desde Roland Garros. Allí, en París, Nadal le ganaba en sets corridos en cuarta ronda, su mejor resultado en Grand Slam del 2013, igualando lo conseguido en Australia.

Pocas luces y muchas sombras en el juego del japonés. Un único título que añadir a sus vitrinas y muy malas sensaciones, principalmente, en la segunda mitad de la temporada.

Por Fernando Arribas

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