Grigor Dimitrov

Dimitrov es una de las grandes promesas del tenis.

El actual número 23, comenzó la temporada en el número 41. En los últimos años, se han vertido ríos de tinta sobre el talento de este joven búlgaro, al que muchos comparan con Federer. Por fin, en el 2013, ha conseguido su primer título ATP al derrotar en Estocolmo a David Ferrer, remontando un set adverso, y nos ha brindado actuaciones dignas de lo que esperamos de él desde hace tiempo.

Hasta la consecución de su único título, en tierras suecas, hemos visto a un Dimitrov capaz de lo mejor y de lo peor.

A un esperanzador comienzo, con final en Brisbane, torneo que inauguraba el año, siguieron tres derrotas consecutivas en primera ronda, Australian Open incluido. En Rotterdam alcanzó semifinales pero la suerte le fue esquiva en los sorteos de Indian Wells y Miaimi: tuvo que enfrentar a Djokovic y Murray en segunda ronda. No pudo doblegar a ninguno de los dos, pero mostró un gran tenis y nos dejó un par de sets dignos de elogio.

En Monte Carlo puso contra las cuerdas a Nadal en un partido disputadísimo en el que el balear tuvo que sacar lo mejor de sí para poder llevarse el gato al agua. Apenas tres semanas después, se vengaba de Djokovic en un épico duelo en la tierra batida madrileña. Dimitrov empezaba a dejar claro que está preparado para medirse a la grandes raquetas del circuito, pero su falta de consistencia, quizá también un exceso de confianza, le llevan a perder ante rivales de inferior nivel.

El mismo chico que es capaz de llevar al límite a Nadal o Djokovic, luego pierde estrepitosamente contra Zemlja en segunda ronda de Wimbledon o contra Sousa en la primera del US Open.

Excesivamente mediático, su relación con Maria Sharapova o el esperadísimo primer enfrentamiento ante su “maestro” Federer, han llenado más páginas en prensa que sus méritos deportivos. Esos grandes momentos ante los mejores del circuito, unidos al buen final de temporada en pista cubierta, con el título de Estocolmo ya comentado, lo vuelven a colocar en la lista de candidatos a subirse al Top 10 el próximo año. ¿Se le está sobrevalorando? Veremos.

Por Fernando Arribas

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