¿Cuál fue la mayor hazaña WTA de 2013?

Repasamos algunos de los méritos más destacados del último curso femenino

Las grandes hazañas del circuito femenino en la temporada 2013. El último curso deportivo dejó tras de sí multitud de hitos dignos de recuerdo, marcados en la historia del deporte como estímulos de superación para el futuro. Realizamos una somera recopilación de casos destacados en los últimos doce meses en WTA.

¿Qué determina la relevancia de un hito deportivo? ¿Su rareza histórica? ¿El nivel de superación en un deportista dado? ¿El derroche físico empleado para su consecución? ¿El mantenimiento de un nivel durante un período de tiempo determinado? ¿El calibre de un peaje psicológico superado? Realizar una clasificación respondería a tantas perspectivas que resulta un ejercicio enormemente subjetivo en el que prácticamente cualquier conclusión es razonablemente rebatible. Debido a ello, optamos por una simple exposición de casos para dejando libertad al lector para que haga balance de lo logrado por los competidores. Desde Punto de Break, ofrecemos un repaso a algunas de las gestas más destacables de 2013.

Serena Williams y el número 1 – Una demostración de total autoridad. La norteamericana logró colocar en las listas una sensación que hacía tiempo flotaba en pista. Si no era la número 1, nadie dudaba quién era la mujer a batir. En 2013, ganó más títulos que nunca (11), selló más encuentros que nunca (78), poniendo de manifiesto esa voluntad por competir semana a semana a plena intensidad. Uno de los grandes méritos de Serena es estar logrando estos resultados bien pasado su cénit deportivo. Con 31 años, 4 meses y 23 días, la diecisiete veces campeona de Grand Slam se convirtió en la mujer más veterana que jamás ocupó el trono femenino, superando en más de cinco meses la marca fijada a finales de los años 80 por Chris Evert. No se trata simplemente de ocupar el primer peldaño del escalafón, es el dominio atronador que figura en el frente femenino. La estadounidense ha cerrado el año con más de 5.000 unidades de renta respecto a la número 2 del mundo. Esa brecha es muy similar al total de puntos sumados en el año por la cuarta raqueta del circuito. Apenas cuatro derrotas en toda la temporada hablan muy a las claras de una mujer con ambición renovada. Serena es número 1 y tiene valor por el qué, por el cómo y por no saber hasta cuándo. “Podría jugar hasta los 40” llegó a confesar durante el WTA Championships.

Victoria Azarenka y la defensa del primer Slam – Fue una prueba de madurez superada. Regresar al escenario de la mayor gloria deportiva disfrutada y asumir responsabilidades. Cuando Victoria rompe a llorar en la central de Melbourne plasma una imagen de merecido reconocimiento: nadie en la última década había logrado tener la frialdad suficiente para revalidar el primer título de Grand Slam. Desde que Jennifer Capriati lo lograse en 2002, hasta once fueron las mujeres que sucumbieron ante tal empresa. Entre las tenistas en activo, tan sólo Venus Williams, sobre la hierba de Wimbledon, fue capaz de abordar con éxito tal desafío. Es cierto que el cuadro de Melbourne se abrió de buena manera para la bielorrusa, privada de encarar a perfiles top20 hasta el último partido. Pero supo sobrellevar con seriedad la presión de sentirse observada en un escenario noble hasta coronar su segundo grande a ojos de Melbourne. Es una muestra más de la fortaleza competitiva de la única mujer que se ha mostrado capaz de competir de tú a tú con Serena Williams en pulsos directos. Suele decirse que si miras a ayer y te parece grande lo realizado, es que hoy no has hecho lo suficiente. No cayó en tal error la de Minsk al volver a pisar Australia. De nuevo, como en 2012, volvió a sonreír en la foto a orillas de río Yarra.

Marion Bartoli y la conquista de Wimbledon – Es el reconocimiento a la constancia. En mitad de un torneo removido por una hierba resbaladiza, la francesa supo pescar en río revuelto. Fue el premio a la insistencia. Cuando Bartoli levanta el plato en la central de Londres muestra al mundo una lección a aprender: perseverando suele uno encontrar el premio. Las caídas prematuras de Serena Williams, Victoria Azarenka y María Sharapova convirtieron la hierba británica en una oportunidad de oro como pocas veces se ha visto. Se podrá discutir el calibre de los rivales sometidos por la francesa, ninguna de las primeras quince raquetas encaradas y cuatro pulsos ante perfiles fuera de top60, pero Marion no tiene responsabilidad alguna de ello. Sí la tiene, por contra, el estar presente cuando la opción se presenta. Solamente una jugadora había permanecido en el top20 WTA durante los últimos seis años. Sin faltar una sola semana en ese grupo de privilegio. Y responde al nombre de Marion Bartoli. La mujer de la doble empuñadura en ambos flancos, que vivía colgada de la línea de fondo y parecían llevársele los nervios con unos espasmos que rozaban los maniático en pista. Fue un triunfo trabajado por una mujer distinta, que esperó hasta los 26 años para gobernar su primer y único grande. Su inesperada retirada meses después añade cierto misticismo a la conquista, pero su coronación en Wimbledon fue un válido reflejo de que la insistencia en la vida puede traer premio.

Sara Errani y la doble maestría – Lo ha vuelto a hacer. Y van dos años consecutivos logrando lo que, a simple vista, parece una utopía en la época más física del deporte de la raqueta. Suele decirse que más complicado que llegar es mantenerse. Y Errani había llegado muy alto en 2012. La tenista de Bolonia, un paradigma de garra competitiva, logró plantarse de nuevo en el torneo de maestras tanto en modalidad individual como de dobles. Un total de 124 partidos recorren sus piernas para construir tal proeza tenística, ninguna otra tenista cuenta con tal carga de actividad en el cuerpo al cerrar la temporada. Colocarse entre la élite de ambos circuitos es una medalla en el pecho de Sara para valorar con calma, pues supone acudir a los grandes torneos y tener la mente en dos competiciones distintas. Con galones que proteger en ambas modalidades. Cierra Errani el curso como número 7 individual y número 1 de dobles, habiendo sumado su tercer Grand. Su gran debe puede estar en el enfrentamiento directo ante la élite (2-12 al encarar top10 en singles esta temporada), pero seguir luchando con semejante déficit moral y las piernas en proceso de cocción sólo se explica bajo una mente privilegiada para la entrega continua.

Simona Halep y el abordaje multisuperficie - Al comienzo de la temporada su vitrina no guardaba título alguno. Al cierre de 2013 hasta seis coronas se acumulan en la estantería. La rumana, con una colección de títulos solamente inferior en cuantía a la de Serena Williams, se ha destapado como la gran evolución de la temporada. Así lo han considerado sus compañeras de circuito, otorgándole el meritorio galardón de tenista más mejorada del curso recién concluido. Deporte de élite requiere evolución permanente, capacidad de mejora, y ninguna tenista como Simona ha encarnado tal papel durante la última campaña. Su crecimiento no ha conocido límites, siendo la única tenista capaz de coronar semanas en todas las superficies. Tierra batida (Núremberg, Budapest), hierba (Hertogenbosch), dura (New Haven) y pista cubierta (Moscú, Sofía) han sido manejadas con soltura por el talento de Constanta. Abrió la temporada en el 47º peldaño WTA y lo ha cerrado como undécima raqueta del circuito. Una mujer que optimiza los recursos de un físico exigido (1.68m) ha logrado un nivel de superación personal de difícil par en el frente femenino. Una de las grandes figuras a observar en 2014.

Na Li y la conquista del cemento – Quizá su nombre quede relegado en la nómina de grandes conquistas. Ningún Slam fue suyo. Ningún Premier Mandatory llevó su nombre. Apenas una corona en el International de Shenzhen, torneo nuevo, en su país natal y de la mínima categoría, figura en su expediente de 2013. Sin embargo, Na Li ha cerrado el año como número 3 del mundo. Ningún asiático había escalado tan alto en una lista oficial en un circuito individual. Su progresión se debe al abordaje mostrando en la superficie dominante en la disciplina. Siempre que hubo cemento bajo las suelas, la china apretó los dientes. Finalista en Melbourne y semifinalista en Nueva York, Li se mostró capaz de tolerar los ambientes más bravos del circuito en suelo duro. Con vocación por cerrar cada vez más jugadas en mitad de pista, ha imprimido una marcha extra a un ritmo de pelota asfixiante. Jamás faltó a la ronda de las ocho mejores en un evento destacado sobre cemento, yendo siempre donde su ranking le suponía presente (cuartofinalista en Miami y Pekín, semifinalista en Toronto y Cincinnati). Fuera de temporada regular, firmó su gran papel en un WTA Championships, quedando a un set de coronarse como maestra del año. La misma distancia que le separó de su segundo Slam en Melbourne. Una amenaza real de principio a fin. En total una solvencia cercana al 85% en la superficie dominante. Y un aviso serio para 2014. Cuando llegue el Slam de Asia-Pacífico, competido entre cementos, habrá una mujer en estado incandescente.

Alisa Kleybanova y el triunfo sobre la enfermedad – Fuera de los meros resultados deportivos, el caso de la rusa merece especial mención. Reconocida por WTA como mejor regreso de la temporada, Alisa trasciende el plano de competición. Dejar atrás un cáncer linfático diagnosticado a mediados de 2011 se encuentra entre las historias más valorables del año. Su reinserción en la competición ha sido progresiva, comenzando desde la escala más baja del profesionalismo, batiéndose el cobre en eventos ITF de 10.000$, hasta entrar de nuevo en circuito WTA, llegando a ganar incluso un partido en Grand Slam y formar parte del diezmado equipo ruso en la final de Copa Federación. Se ha visto sobre todo una mujer dispuesta a pelear y superar los malos momentos atravesados entre camas de hospitales. Pocas postales más bellas deja el año que una Alisa superando partidos de tres horas. Dejando correr el sudor por el rostro y sintiéndose parte de nuevo del circuito femenino. Una hazaña no comparable a las precedentes. Probablemente, con margen, la más valiosa de todas.

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¿Cuál fue para ti la mayor hazaña de la temporada en el circuito femenino? ¿Incuirías alguna otra historia no mencionada?

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