World Tour Finals 2013: Novak o Stan

Serbio y suizo, protagonistas de dos de las mejores colisiones de 2013, se juegan una plaza en la final de la Copa de Maestros

Es el vigente campeón protegiendo su corona. Un hombre buscando el último puñetazo del curso para acudir a pretemporada en ensoñación de dominio. Novak Djokovic afronta en Londres un partido clave para la psicología del circuito masculino. El serbio, que busca una plaza en la final frente al suizo Stanislas Wawrinka, quiere hacer resonar sus golpes antes de la inactividad de invierno. Gobernar a orillas del Támesis supondría hacer suyos los últimos tres grandes torneos ATP del año. Una reacción inmediata toda vez cedido el testigo de mando. Para Novak, una necesidad imperante. Para Stanislas, único debutante, la oportunidad de irrumpir en el entierro con la vela más corta.

Djokovic camina con paso firme. Desde que cediera la final del US Open ante Rafael Nadal el serbio no ha cedido un encuentro. Al contrario. Ha construido una racha de 20 triunfos, la tercera hilera de resultados más brillante de su carrera. Demostrando que en la élite se compite sin memoria, relativizando el resultado. La normalización del éxito tras la probatura del más amargo fracaso. El serbio ha visto arrebatado el número 1 del mundo. Se ha visto apartado de la posición de privilegio en mitad del otoño, incapaz de poder cerrar el curso como cabeza visible del escalafón. Sin lamentos.

“No es algo frustrante para mí. De hecho, me encuentro en unas circunstancias realmente alentadoras en los últimos dos meses. Creo que estoy jugando el mejor tenis de mi temporada. Eso es algo que tomo como una nota positiva para ese momento y obviamente para la próxima campaña. Definitivamente me siento con confianza. Mucho más que unos meses atrás”.

Es Novak Djokovic en dinámica de reacción. Un rey destronado planteando desde ya la vuelta al antiguo régimen. En Londres, tras haber gobernado Pekín, Shanghái y París, busca revalidar la corona para lanzar un rugido en el circuito. El vigente campeón quiere subrayar una autoridad cuestionada con un final de curso atronador.

Wawrinka, único debutante en la competición, ha logrado pasar el grupo con una actuación valerosa. Tumbando a Berdych y Ferrer, exigiendo dos tiebreaks a Nadal, el suizo ha mostrado las agallas que le llevan a ser el tercer tenista con más victorias top10 de la temporada, solamente por detrás del top2 masculino. De la mano de Magnus Norman, un hombre reconvertido. De no tener experiencia a abordar un partido que vale una final en la Copa de Maestros.

“El tenis es más que una cosa. Es como un puzle. Tienes que poner todas las piezas juntas. Eso es lo que me ha sucedido este año. Cuando ganas, obtienes más confianza, y te sientes mejor en pista. Cuando me siento bien físicamente, puedo jugar mejor tenis, y técnicamente soy bastante mejor”.

“Un montón de pequeñas cosas hacen una gran diferencia. Este año es el más importante para mi confianza en pista. Cuando salgo a competir, incluso ante Berdych, Nadal o Ferrer, sé que puedo batirles. Eso ya es un gran paso adelante”.

Cuando Wawrinka suelta esas palabras recuerda la soga que colocó sobre Djokovic este año. Ni siquiera la alta esfera del circuito escapa a su crecimiento. Probablemente suizo y serbio hayan protagonizado dos de los encuentros más espectaculares del año. Bregas a pecho descubierto en dos de los escenarios con mayor resonancia del circuito. Ambos sobre pista dura. En Melbourne y Nueva York, en el Abierto de Australia y en el US Open, partidos dilatados hasta el quinto parcial con triunfos agónicos para el de Belgrado. Pulsos majestuosos entre dos portentos físicos. Ahora puede haber grietas.

El de Lausana acude al duelo con 30 horas adicionales de descanso. Eso, en el último torneo de la temporada, con el undécimo mes de competición cargando las piernas, puede suponer algún gramo en su balanza. Djokovic debió abordar un encuentro sin trascendencia ante Gasquet a última hora del sábado. Ganando en tres mangas al francés hasta abandonar el recinto rondando las 23.00 horas. Sin la tensión de un encuentro a vida o muerte, el balcánico afronta un reto de recuperación. Al menos, con un margen de descanso muy inferior al del rival.

El historial de pulsos directos señala 13 triunfos consecutivos para Djokovic. También indica que el indoor fue el último escenario de una victoria de Stan, hace ya siete años. O el primer entorno donde el suizo empujó a Novak a un set decisivo. Wawrinka, que cerró el grupo con un gran nivel al servicio, arma capital ante el mejor testado del circuito, llega preparado para cuestionar al vigente coronado.

Djokovic viene a ganar el torneo. Wawrinka estaba feliz pasara lo que pasara en el grupo. "Mi papel ha sido fantástico, incluso si no supero el round robin". Es de prever que juegue liberado. Más descansado. Y quizá hasta más motivado. Se encuentra ante uno de los momentos más grandes de su vida. Un tren de los que pueden pasar las veces justas.

Vigente campeón frente a único debutante. Enorme contraste de exigencias. Cóctel explosivo en Londres.

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