Federer sigue con vida

Roger Federer derrotó sin mucho brillo a Richard Gasquet y depende de sí mismo para pasar a semifinales en Londres. El partido fue un bucle de dudas tenísticas y ment

Roger Federer venció a Richard Gasquet por 6-4, 6-3 en un partido con grandes altibajos tenísticos y mentales por parte de los dos jugadores. Con esta victoria en dos sets, el suizo, queda bien parado para la última ronda de la fase de grupos donde le espera Del Potro. Por su parte, el francés, con la derrota de hoy, necesita una carambola de resultados para estar en semifinales.

Era un partido donde no se esperaba un brillo de tenis. Donde los nervios estarían presentes en ambos bandos de la red. Un triunfo suponía para los dos jugadores la primera victoria en Londres y llegar con buenas posibilidades de clasificar a semifinales. Una derrota, en cambio, era casi el billete de vuelta.

Federer empezó nervioso, errático y desprendiendo unas sensaciones impropias del Federer de antaño. Una línea que se viene repitiendo, como ya es sabido, en todo el 2013.

Gasquet lo forzaba a pelotear. Lo obligaba a jugar el punto. Situación incómoda para el suizo que, estando en un momento regular de tenis, busca acortar los tantos y no estirarlos innecesariamente. Esta era la fórmula que buscaba el francés. Hacerlo jugar, estar sólido, moverlo, arrinconarlo al revés con bolas altas y desesperar al suizo.

Federer fue salvando los juegos. Con un tenis más que irregular y plagado de errores iba poco a poco subiendo el marcador. Gasquet, una sombra del que se vio con Del Potro, parecía irse achicando a medida que transcurría el encuentro.

Federer, que dejaba destellos de magia y arte puro, se hacía con el primer set, y casi por inercia con el segundo y con el partido. No se esforzó en exceso. No le hizo falta. Conectar algunos buenos saques, gran porcentaje de puntos ganados en la red y el factor diferenciador de la derecha que, cuando le funciona, es de las más letales del circuito.

Del otro lado, un Gasquet que nunca terminó de creerse que podría ganar el partido. Si Federer estaba intermitente, el francés se empeñaba en superarlo. A continuación desglosamos cuatro aspectos que Gasquet no supo gestionar y que condicionaron su derrota.

Cansancio físico: Gasquet no se encontraba cómodo en la pista. Sus piernas parecían ir a una velocidad distinta a la que la bola y el ritmo de Federer exigen en una cancha de tenis. Fruto del cansancio acumulado durante el año y la carga de partidos en el último mes, se vio un francés apagado, sin chispa. Se hacía visible en su lenguaje corporal. Cabizbajo, con los hombros agachados y por momentos con incredulidad al ver cómo se estaba moviendo en la pista.

Salió derrotado: Gasquet jamás creyó que sería capaz de derrotar a Federer. Jugaba a medio gas, le faltaba convicción en sus golpes y no mostraba el hambre de victoria necesario para enfrentar a un rival de la talla del suizo (por más dudas que genere éste). Malas tomas de decisiones hacían que subiese a la red con pelotas que no eran las adecuadas. Subidas tímidas que imponían poco respeto. Derechas que no corrían a la velocidad adecuada y ese revés mágico que no terminó de encontrar.

Nervios: Gasquet saltó a jugar el partido nervioso. No era capaz de soltarse ni de impactar la pelota con limpieza. Cuando un jugador sabe que no está al cien por cien físicamente, ni mentalmente, juega con dudas en el cuerpo. Estos factores se trasladan en nervios. Por el escenario, por la confianza que se lleva encima, por el rival. Gasquet no supo gestionarlos de manera positiva con el fin de desplegar su mejor juego. Los nervios se lo comieron y lo opacaron.

No aprovechó la debilidad suiza: Gasquet pudo dar un golpe firme sobre la mesa desde el comienzo del partido. El inicio de partido de Federer fue para el olvido. Plagado de errores no forzados, tirando las bolas directamente fuera al primer golpe y con dudas tenísticas por todos lados. Ante tal situación, el francés debería haberse crecido y llevar el control del partido. Nunca es fácil contra Federer, pero sí puede ser más accesible cuando el suizo está obligado a ganar y empieza con unas sensaciones nefastas de tenis. Esa presión y esa desconfianza puede hacer entrar al ex número uno del mundo en un bucle negativo importante. El cual, a día de hoy, es difícil predecir de qué manera puede salir de él, si es que lo logra. Gasquet tampoco supo aprovechar este aspecto de debilidad en el rival. El espiral negativo al suizo le duró tan solo unos juegos. Los suficientes para ponerse por delante del marcador y ser él el dominador del partido.

Con el encuentro aún por disputarse entre Djokovic y Del Potro, la situación de ambos jugadores es la siguiente: Federer depende de sí mismo para clasificarse a semifinales. Una victoria le asegura su billete. Una derrota también podría meterlo pero eso se sabrá una vez finalice el partido de las 9 de la noche entre el serbio y el argentino.

Por su parte Gasquet no está eliminado aún del torneo gracias al set que le ganó a Del Potro. En este caso, el francés no depende de sí mismo para clasificarse. Aún venciendo a Djokovic podría no tener asegurado su pase a semifinales. Al igual que en el caso de Federer, el resultado de esta noche condicionará las opciones de Gasquet.

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