Carla Suárez: "No me puedo conformar, debo tirar para arriba"

La número 1 española, 17ª tenista del mundo al cierre de 2013, hace balance de la mejor temporada deportiva de su vida

Es el enjuague en un año de avances. Dejado atrás un período de entreguerras para comenzar a soltar el potencial que lleva dentro, habla con la pausa de la concentración adquirida. Carla Suárez-Navarro (Las Palmas de Gran Canaria, España; 1988) ha empezado a romper sus moldes durante la temporada 2013. El abanico de logros es amplio para una mujer en pleno proceso de maduración deportiva que, habiendo dejado atrás unas grietas físicas que ralentizaron su avance, va ensamblando las piezas de un puzzle apetecible.

Ha modificado su esquema táctico, vinculando su propuesta a patrones orientados a la resolución. Ha incrustado su nombre por vez primera entre las veinte mejores del mundo, sólo cinco españolas lo habían logrado, duplicando su peso específico en el escalafón femenino respecto al inicio del curso (pasando del escalón 34 al 17). Ha cruzado la segunda semana en cada Grand Slam, poniendo la pica que le faltaba en Wimbledon, algo inédito desde los tiempos de números 1 españolas. Ha vuelto a pisar los cuartos de final de un grande, como hiciera en 2008 y 2009 antes de sus lastres corporales. Ha liderado a España en el regreso a Grupo Mundial de Copa Federación. Ha disputado más de 70 partidos, lo nunca visto en una carrera salpicada de claroscuros físicos,...

Suele decirse que si lo hecho ayer te parece grande hoy no estás haciendo lo suficiente. Y la canaria podría tener motivos para resoplar al final de año. Sin embargo Carla, que viene de firmar su mejor temporada deportiva, subraya su amplio margen de mejora. Es un automatismo que sale repetidamente de su interior cuando se le pregunta por la relectura de lo vivido. 'Puedo dar más', 'no me conformo', 'debo mirar adelante'. Son expresiones que brotan espontáneamente una tras otra sin necesidad de hurgar en exceso sobre la arena de sus pensamientos. Es un ADN de autoexigencia adquirido.

La número 1 española, sumergida en los primeros días de descanso tras una intensa campaña, atiende desde Canarias a Punto de Break para hacer balance de lo experimentado en las pistas. Y de lo que queda por vivir sobre ellas.

¿Qué sensaciones recorren su cuerpo al cerrar el año?

La sensación general es buena. Pero sí que es cierto que, de cara al año que viene quedan bastantes cosas para mejorar. Quizá el margen de mejora pueda venir por esa regularidad que me haya faltado en ciertos momentos durante este 2013. Tengo que intentar trasladarla en 2014 en otro nivel más. En líneas generales, creo que la sensación de esta temporada es buena.

Termina la temporada como 17 del mundo. ¿Da vértigo verse tan arriba?

No. A principio de año uno de los objetivos que nos marcamos en el equipo era poner el ‘1’ delante (del ranking - entrar en top20), pero sí que es verdad que conforme te vas acercando a estos niveles cada vez la exigencia es mayor, la intensidad tiene que ser mayor y es cierto que no te puedes conformar, debes tirar para arriba. Cada día tienes que ir a más porque las chicas que están por detrás y las que están por delante trabajan al máximo y las plazas son muy limitadas. Me veo con muchas ganas de empezar el año que viene y saber si me puedo mantener ahí o subir un poco más.

¿Le miran o le tratan de otra manera en el circuito ahora?

No. Al menos esa sensación no la he tenido. Es verdad que ahora quizá coincides con mayor frecuencia con esas primeras 16 jugadoras pero realmente esa diferencia de que me miren más o que cierta gente me hable más, no la tengo. En los entrenamientos y en los torneos seguimos igual. Intentando variar con todas las jugadoras posibles. Zurdas, de más arriba o más abajo, de diferentes estilos de juego. Y lo cierto es que esa sensación no la tengo.

¿Qué diferencia a la Carla de enero de la de finales de octubre de 2013?

Al principio de año tenía un poco de dudas. Durante la pretemporada estuvimos trabajando en aspecto táctico: ganar ese metro de pista, esa intensidad y agresividad que quizá me faltaba. Al jugar más delante me encuentro una situación donde la pelota de las rivales me llega más rápido. No tenía tanto tiempo para elaborar la jugada. En este sentido quizá me costó un poco adaptarme. Pero nunca renuncié a ese estilo que creemos que es el camino adecuado para mi crecimiento. Durante el año y ahora a final de temporada las sensaciones son totalmente distintas de las que tuve al principio.

Un año bastante limpio de lesiones, con más de 70 partidos jugados. Un sueño tiempo atrás.

Sí, el año pasado también pude jugarlo entero. Este año otra vez. Las lesiones que tuve en 2010 (tobillo derecho) y 2011 (operación codo derecho) me ayudaron mucho a saber valorar que dependo muchísimo de mi cuerpo, de mi estado físico. Me ha ayudado mucho a saber cuidarme. Jugar durante un año entero es lo que realmente quiero y lo he disfrutado bastante este año.

¿Le molestan las continuas menciones al top10, a Conchita, a Arantxa?

A ver, hasta cierto punto lo puedo entender. Arantxa y Conchita fueron dos referentes mundiales y en el tenis español. La gente debe de tener ganas de ver a alguien que esté ahí arriba, metida en top10, haciendo grandes resultados en los Grand Slam,… Pero no he tenido que estar peleando contras ellas ni nada. Simplemente son anécdotas, son nombres que hicieron mucho para el deporte español y siempre estarán ahí.

Es la mejor profesional de tu país en su especialidad. ¿Se siente valorada socialmente en España?

Creo que los medios de comunicación cada vez van haciendo un poco más de esfuerzo. Es cierto que el deporte masculino en España, en líneas generales, está muy fuerte. Pero creo que la prensa especializada en tenis están haciendo un esfuerzo grande para que poco a poco el tenis femenino vaya siendo un poco más conocido y vaya saliendo adelante.

¿Lee mucha prensa deportiva?

¡Sí! Desde pequeña me gustan muchísimo los deportes. Desde que estoy en Barcelona es algo que disfruto bastante. Siempre que puedo ir a ver algún evento en directo, ya sea baloncesto, fútbol,… cualquier deporte. Estuve en los Mundiales de Natación, en los Europeos de Atletismo,… siempre que tengo la oportunidad de estar in situ estoy. Y cuando no tengo esa opción, me intereso muchísimo por las noticias tanto en papel como a través de Internet. Me gusta mucho informarme del tenis y de todos los deportes.

Solamente en esta temporada ha ganado una cuantía de premios casi equivalente al del resto de su carrera. ¿Es fácil perder la cabeza?

Si te digo la verdad, no lo sé. En mi caso te puedo decir que eso no ha sucedido. Intentamos tenerlo todo bastante controlado. Mi familia me lo hace ver. Sobre todo Xavi (Budó), mis entrenadores y el grupo de trabajo siempre me lo tratan de hacer ver. Tan fácil es seguir en la línea en que estamos ahora como irnos para atrás. Un día estás arriba pero cierras los ojos, te dejas ir, y puedes volver a estar abajo. Es una de las cosas que tengo bastante claras y, en mi caso, eso no ha pasado.

En términos de crecimiento deportivo, decía Nadal que más que llegar arriba lo que más llena es el esfuerzo empleado en su consecución.

Puedo entender perfectamente a Rafa. Una persona que ha estado en la cima y, por culpa de las lesiones, ha tenido que empezar prácticamente de cero otra vez. Es cierto que el trabajo o el sacrificio que haya tenido que hacer será grande. Las lesiones te ayudan a verlo todo de otra manera y el trabajo que tienes que hacer pues es el doble porque mientras que tú has estado lesionada, tus compañeras ha trabajado lo mismo que trabajas tú cuando no estás parada. En este sentido entiendo y comparto la reflexión de Rafa.

Por características físicas, Budó marcaba como espejo mental para Carla Suárez a Agnieszka Radwanska y Sara Errani. ¿Siendo muy distintas las tres a nivel técnico-táctico, lo comparte?

La lectura fundamental viene por la envergadura, por cómo somos físicamente. Pero creo que el estilo de juego es diferente. Pero en ese sentido tiene razón porque en el top10 hay muchas jugadoras que son muy corpulentas o que tienen esa potencia de más que nosotras no tenemos. Esos saques ‘gratis’ o esa facilidad de winners que ni Errani, ni Radwanska ni yo tenemos. Entonces nuestros puntos siempre tienen que estar muy trabajados. En la medida de lo posible debo intentar aplicar algún que otro tiro ganador. Pero es complicado, porque el estilo de juego es distinto. Pero en sentido mental, creo que Sara y Agnieszka son buenos espejos.

Cuesta recordar una Carla discutiendo algún punto, defendido con vehemencia su interés en pista. ¿Cree que le falta cierta maldad o picardía al competir?

Lógicamente, es una cuestión de carácter. Hay mucha gente que lo que refleja en pista es lo que es fuera de ella. Hay gente que fuera de la pista es muy competitiva. Yo fuera de pista soy una persona muy tranquila. Intento que siempre todo esté normal, tranquilo, sin muchas alteraciones. Luego es complicado cambiar radicalmente en pista. Creo que una de las mejorías mías puede venir por ahí. Por ese carácter más agresivo que quizá otras jugadoras sí que tengan.

¿Le llega a obsesionar el hecho de no haber ganado un título WTA a tus 25 años?

Es una espina que tengo clavada dentro de mí. Más que nada porque me gustaría saborear la sensación de ganar un torneo WTA. Pero en el fondo, y siendo sincera, no es algo que me presione. Al final, si tú trabajas y te esfuerzas, los resultados poco a poco van llegando. De cara al año que viene me gustaría ponerle esa guinda al pastel en el último día de alguna semana.

Preguntas cortas

Mejor partido del año – victoria ante Angelique Kerber en octavos de final del US Open.

Peor momento del año – derrota ante Jelena Jankovic (0-6 0-6) en octavos de final de Pekín.

Objetivo cumplido – entrar en top20

Espina clavada – ganar un título WTA

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