Final WTA Championships 2013: Na Li v Serena Williams

China y estadounidense, invictas sobre suelo turco, se disputan en Estambul la última corona de la temporada

La final del WTA Championships de Estambul presenta un choque de trenes en marcha: Na Li y Serena Williams de poder a poder. Las dos finalistas llegan invictas al pulso, con apenas un set cedido en cuatro partidos, en busca de la última corona del año. Para Li, en su primera final de un broche de temporada, gobernar el suelo turco supondría un espaldarazo profesional a los 31 años. Para Serena, que buscar revalidar por primera vez una corona de WTA Championships, reforzar su autoridad como número 1 más veterana de siempre.

Na Li acude al partido sabiéndose número 3 del mundo. Ese objetivo subrayado al principio de temporada como meta a conseguir a final de año. Esa altura que ella jamás había adoptado. Esas altas esferas que ningún tenista asiático jamás osó imaginar. Condicionado por la ausencia de Sharapova, Na Li se ha abierto paso en 2013 gobernando como pocas jugadoras el cemento, la superficie prioritaria del tenis moderno.

Probablemente se enfrenten las dos mujeres más en forma de la actualidad. En un evento que contempla el invierno en el horizonte, que sólo deja hueco para las más resistentes, los resultados no dejan lugar a dudas. Es toda una selección natural con raquetas en la mano. La condición física marca la pauta de manera clara. La competición muestra que Serena y Li son quienes más fuerte cierran el puño. Esto, claro, no es casualidad.

“Llamé a mi marido y le dije que Carlos estaba loco. Le conté el programa de entrenamientos y me preguntó si era una broma” comentaba Li a principio de temporada al relatar unas sesiones de entrenamientos de hasta seis horas junto a Carlos Rodriguez, antaño arquitecto de la carrera de Justine Henin. “¿Qué broma? De veras hago eso por las mañanas. Al tercer día me quería morir”. Na Li es un físico descomunal sostenido por un tren inferior implacable. Desde la retirada de Kim Clijsters, desde el reciente adiós de Marion Bartoli, es complicado encontrar unas piernas de trabajo tan logrado como los del talento de Wuhan.

Es una de las jugadoras que más duro le han jugado a Serena. No es sencillo encontrar perfiles que ganen sets a Williams, que le lleguen a forzar un tiebreak o, al menos, estirar mangas hasta los doce juegos. La china ha logrado tales méritos en nueve pulsos consecutivos. Todos ellos fuera de tierra batida. No obstante, con un 9-1 favorable a Serena en el historial de pulsos directos, las contiendas siempre tienden a ceder del mismo lado. Algo sucede.

El partido se resume en una variable que ha venido marcando los encuentros entre china y estadounidense: la estabilidad mental de la primera. Tiene el juego para detener los pies a Serena. Lo ha hecho muchas veces. Tiene las armas para hacer dudar a Serena. Repetidamente lo ha conseguido. Pero hasta ahora no ha demostrado tener el arma para contener su propio pestañeo. La última colisión, semanas atrás en la semifinal del US Open, fue el choque más desequilibrado del historial (6-0 6-3). Otro escenario mayúsculo se abre ante Li. Para una mujer que jamás superó la fase de grupos, el ímpetu debe ser contenido.

Las tenistas capaces de girar a Serena se cuentan con los dedos de una mano. Y puede que sobren falanges. Na Li es una de ellas. Con un tren inferior que le otorgan una potencia y una estabilidad impresionantes, la china puede acelerar sobremanera la velocidad del intercambio. Anticipa a las mil maravillas y sabe que debe mover a Serena para negarle el apoyo desde el cual construye el kilometraje más inabordable del tenis femenino. Si Li contiene sus emociones, es capaz de dictar con el revés volcando sobre la derecha de Williams para atemperar ese flanco, abriendo pista para que Serena golpee repetidamente en carrera, puede tener voz en el debate.

Li ha cogido color en sus últimos encuentros. Ha sido capaz de batir a Victoria Azarenka y Petra Kvitova (tres de las últimas cuatro plazas de finalistas en Estambul llevan sus nombres) cediendo apenas nueve juegos en cuatro mangas). El precedente inmediato con Petra deja una lectura: un abordaje tremendo sobre uno de los servicios más potentes de la disciplina –más del 50% ganado sobre los primeros de la checa-.

Encarando a Serena, esta atención en la devolución es capital para generar interrogantes en la americana. Si es capaz de contener los morteros de Williams, y generar situaciones de intercambio neutro, puede rozar la cerradura de la caja de caudales. Dotada de unas cualidades finísimas para la volea, junto a Carlos Rodríguez está puliendo las destrezas de red.

Entrar en mitad de pista, convertirse en una centella que genera acciones en los cuatro rincones del suelo turco con un abanico de recursos, puede difuminar la diana de rompe y rasga hacia la que suele apuntar Serena y exigir a la americana un extra de precisión. Variar el saque ante una de las mejores restadoras es vital para la asiática. Evitar ser previsible desde una primera pelota con la que se ha mostrado muy solvente en sus últimos dos pulsos (10 aces en cuatro mangas, apenas cuatro roturas).

Serena llega de completar un partido extrañísimo ante Jankovic. Por momentos, sirviendo con una potencia inferior al de la tenista serbia, una mujer que no destaca precisamente en tal departamento de juego. Incapaz de moverse con soltura, algo que será capital ante Li. Con instantes donde parecía querer romper a llorar al esconder la cara entre las toallas. Williams completa los últimos metros de unmaratón. Más de ochenta partidos pueblan sus piernas en un 2013 plagado de éxitos. A tal circunstancia achacó el inusual desempeño. Argumentó estar acusando una temporada larguísima donde ha ganado más títulos (10) y más partidos (77) que nunca. El peaje cerca de la meta.

Sufrió un mundo para cerrar el partido ante la serbia. Llegando a ser quebrada mientras servía para el encuentro, mostrando un desasosiego que llegó a confundir a Jelena, insegura de la táctica a emplear ante una oponente tan voluble. El patrón mental que tantas veces le ha costado el respirar a Li frente a Serena podría darse a la inversa en el partido. Ver cómo recupera Williams, una de las claves a tener en cuenta.

La asiática llega con el muro psicológico de encarar una rivalidad por desbloqueear. Serena, con el remanente físico al límite. Puede que la asiática llegue con mayor inercia inmediata la estadounidense en Estambul. Pero hablamos de una final de WTA Championships. Con Serena de por medio. Palabras mayores.

Si Li no entra en fases muy emocionales, juega con decisión y es capaz de dictar un ritmo frenético desde el fondo sin perder precisión, puede haber partido. Eso, con Serena al otro lado de los nudos, contadas veces puede ser dicho.

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