Feliciano y Verdasco, lainformacion.com
Feliciano y Verdasco, lainformacion.com

El Open 500 de Valencia, del que son dueños David Ferrer y Juan Carlos Ferrero, tiene un duro competidor en fechas con Basilea, “el torneo de Roger Federer”, donde además del suizo iba a acudir Rafa Nadal, que finalmente ha declinado, pero sí están Del Potro y así hasta 5 jugadores del Top10, mientras que Valencia se queda apenas con Ferrer, y casi porque no le queda más remedio…

Con este artículo no pretendo adoctrinar, puesto que en esta web hay expertos más que contrastados, pero sí me gustaría opinar como un aficionado que paga una entrada y va a un torneo profesional de tenis esperando encontrar jugadores profesionales de tenis, que, dad esta condición, se comporten como tales y den un espectáculo, al menos digno.

A falta de cabezas de serie más lustrosos, que gente como Almagro, Verdasco o Feliciano López pasen rondas, además del valenciano David Ferrer, podría venirle al torneo estupendamente. Y sinceramente lo necesita, desde muchos puntos de vista. Y esto lo digo, fundamentalmente, como valenciano al que le gusta ver que todo lo que ocurre en su tierra es positivo.

Pero lo que se ha podido ver de Feliciano López frente a Julien Benneteau, número 33 del mundo (el toledano es el 30), y de Fernando Verdasco, número 32, delante de Michal Przysiezny, que es número 73 y viene de la previa, ha sido todo menos profesional.

Andando, sin ganas, casi molestos por estar en pista. No ha habido partido, ni atisbo de haberlo, porque ambos habían decidido que todo aquel que había pagado hoy una entrada, pues que mejor haber empleado el dinero en ir al cine. Eso es tener en la cabeza de todo menos tenis.

A Feliciano aún lo ha eliminado “alguien”, aunque tampoco el francés tenía “nadie” delante, porque no ha habido partido jamás. Cara seria, gesto compungido, pero en cuando se ha cantado el resultado final, Feli se ha pegado la carrera más rápida de la tarde para coger los trastos y marcharse a su casa.

Verdasco ha sido peor. Correr es un concepto que el madrileño no ha manejado. Esforzarse, tener un final digno contra un rival mil veces inferior, tampoco. El tie break, 7-1 para el polaco, habla por sí solo de lo que ha sido. Otra parte de la entrada con la que reciclar, vamos tirarla a la basura.

Si yo fuera Ferrer o Ferrero, el segundo estaba viendo los partidos, me pensaría muy mucho muchas cosas. El torneo pasa por problemas, muy graves, y que no haya ni españoles en martes, salvo a Nico Almagro que ha cumplido con creces, o Ferrer, y poco más, le hace un flaco favor, otro, a Valencia.

Pero por encima de todo el respeto al aficionado. Porque el que haya ido por primera vez hoy al tenis se lo va a pensar mucho en volver. Debe pensar que para tomaduras de pelo ya está la vida, el quehacer diario. Y desde luego, la imagen del tenis español, esa que va más allá de Rafa Nadal, tocada una vez más. Y como aficionado me pregunto, si cuando este hombre se retire, y tanto no falta, ¿habrá tenis? ¿Habrá aficionados a los que puedan engañar y tomar el pelo? Empiezo a dudarlo.

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