La crisis acecha la otra cara del tenis

¿Cómo están afectando las estrecheces económicas a la estructura de torneos menores en España?

Ceremonia de entrega de premios de un torneo ATP, los focos iluminan al vencedor, se hace silencio en la pista central del torneo, miles de espectadores esperan el discurso de la estrella tenística. Al finalizar, la prensa espera ansiosa para entrevistar al vencedor mientras éste, se coloca las prendas y complementos de su patrocinador. Mañana será portada de la prensa mundial y miles de jóvenes tenistas en España sueñan con emular los pasos de su ídolo.

Esta es la estampa de la cara bonita de tenis, mientras esto sucede, algunas de las próximas raquetas nacionales del circuito ATP se encuentran en sus clubs de tenis, reunidos con sus entrenadores y padres, planificando su calendario de Futures o Challengers para continuar su progresión, de manera que pierdan la menor cantidad de dinero posible en cada semana de competición.

La situación de los torneos Future y Challenger en nuestro país está poniendo en compromiso el futuro de toda una generación.

La crisis económica producida en España, hace ya algunos años que ha llegado a varios sectores de la vida de esta sociedad, y los torneos menores de España no se escapan de ella.

Dos factores han desencadenado esta situación. El primero de ello el descenso de la cuantía en subvenciones que otorga la RFET. Según figura en la memoria administrativa anual de la RFET, este descenso se debe a la reducción de las subvenciones que otorga el Consejo Superior de Deportes y a la ausencia de aportaciones de las Administraciones Públicas, que se encuentran en un escenario de recorte presupuestario. A esto se une un pequeño déficit que se va acumulando en las cuentas de la RFET. Todo ello ha producido que el tenis español en 2013 haya recibido 958.252 euros en subvención frente a los 2.027.228 euros que se recibían en 2011. La segunda y tercera división del tenis, es la que menos percibe de esta cantidad.

Otro factor importante es el descenso de la inversión en los torneos del sector privado. Para la gran mayoría de los torneos ITF Y Challenger es fundamental el aporte de capital procedente de las empresas. Este capital es el que les permite terminar de cuadrar los presupuestos de cada torneo. Los gastos en pagos a jugadores, honorarios de jueces, comunicación y publicidad se tienen que reducir, produciendo ese descenso en bolsa de premios que tanto afecta al futuro de los jóvenes tenistas.

Podemos ver cómo está afectando estos factores a los torneos naciones.

En el año 2009 podíamos disfrutar en el territorio nacional de hasta siete torneos Challenger. Dos de ellos con una importante dotación económica en premios. El Challenger de Segovia en el Espinar con 106.500€ y el disputado en el Club de Tenis Pozoblanco con 85.000€. Un peldaño más abajo se encontraban los challengers del Real Club de Tenis Betis y del Club de Tenis Tarragona, ambos con 42.500€ en premios. Finalmente se disputaron los challengers de Tenerife, Vigo y San Sebastián que repartían 30.000€.

Un año después, en el 2010, debido a la imposibilidad de financiación de los torneos, perdimos dos challengers, disputándose citado año tan sólo cinco. El Espinar, que reducía sus premios a 85.000€, equiparándose al de Pozoblanco. Además existirían en el calendario los torneos de Sevilla, Tarragona y San Sebastián, que mantendría la bolsa de premios del año anterior.

Los años 2011 y 2012 continuarían con cinco torneos de categoría Challeger en el calendario nacional. Algunos de ellos desaparecían debido a la precaria situación económica, apareciendo los nuevos torneos de Club Campo Villa de Madrid y Hotel Puente Romano de Marbella. Estos años, siguen bajando la media de reparto económico entre los jugadores, ninguno de los cinco supera los 42.500€, incluido el gran Challenger del Espinar, que cada año se descapitaliza más.

Las cifras para este 2013 son más preocupantes todavía. Tan sólo sobreviven dos challengers, El Espinar y el de Sevilla disputado en el Real Club de Tenis Betis. Un histórico de este país como el torneo de Pozoblanco, ha tenido que sucumbir a la crisis económica y pasar a ser un ITF Future 15.000$ para no desaparecer, tras más de veinte años de antigüedad y todos los esfuerzos y puertas cerradas a su director Fernando Roa.

Los torneos ITF Futures sufren mucha variación año tras año, torneos que aparecen, sobreviven unos años en el calendario y terminan desapareciendo.

En el 2009 teníamos 36 torneos de esta categoría y en los siguiente años aumentó la cifra hasta 40 en el 2010 y 39 en el 2011. 2012 fue un año en el que se redujo drásticamente el número de Futures disputados en el territorio nacional, quedando tan solo 29. Ciudades como Madrid, perdían tres citas, Mallorca o Murcia veían reducidas sus paradas del circuito a tan solo una, mientras otras varias ciudades a lo largo de la geografía desaparecían del calendario. En 2013 se ha producido un repunte en cuanto al número de torneos, llegando hasta 42.

Aunque esta cifra de 42 ITF Future en el 2013 pueda parecer esperanzadora, hasta 38 de estos torneos son de categoría 10.000$ y siendo los otro cuatro restantes 15.000$. Aquí radica uno de los grandes problemas de los Futures en nuestro país. La escasa existencia de torneos con 15.000$ en premios. Hemos ido perdiendo ITF 15.000$ progresivamente según avanzaba la crisis económica y la falta de inversión privada. En el año 2009 contábamos con doce torneos de esta categoría, en 2010 la cifra descendía a once torneos y al año siguiente nueve. El año pasado sólo contábamos con cinco, hasta llegar este año a la cifra mencionada de cuatro.

Tan solo representan un 9,5% del total de ITF Futures disputados en nuestro país. Si salimos de nuestras fronteras, nuestros vecinos de Francia tienen un 57% de sus ITF Futures con premios de 15.000$. En Alemania representan el 20% y en Italia más del 56%. Fuera de Europa, en Australia el 100% de sus diez torneos ITF Futures son de categoría 15.000$, al igual que sucede en China, donde sus siete torneos son de máxima dotación económica o Canadá con sus nueve Futures 15.000$.

Este gran descenso en el reparto de premios es el que dificulta mucho los viajes y participaciones de los tenistas. Una derrota en las primeras rondas supone asumir una importante cantidad económica por parte del jugador. Incluso en la ronda final se producen pequeñas perdidas.

Estos aspectos hacen que un jugador que juega el circuito Future gane experiencia y puntos, pero le suponga un gran desembolso de dinero. Un tenista que planifica toda su temporada en el circuito ITF, disputa por encima de 20 torneos anuales. En cada uno de ellos el presupuesto debe incluir gastos de desplazamiento, hotel, comidas, cordaje. A este importe hay que añadir el precio del entrenador, que habitualmente suele tratarse de un coach compartido entre varios jugadores. Cada torneo que disputan ronda los 500€ de gastos, más el coste anual del entrenador, que en el caso más económico, en la modalidad de compartido, oscila sobre los 15000€ anuales.

Si a estos gastos le sumamos que muchos de ellos, tiene que desplazarse fuera de sus ciudades en las semanas de entrenamientos, a alguna de las academias de tenis que existen, con los costes que ello supone, producen que la temporada tenística, en ningún caso salga por una cantidad inferior a las 35.000€, llegando en muchas ocasiones a rondar los 50.000€. Con la ausencia de subvenciones e inversiones particulares y únicamente como ingresos los premios obtenidos en dichos torneos, que en el caso de los mejores jugadores que habitualmente llegan a las rondas finales no superan los 15.000€ anuales, hace que muchos jugadores estén hipotencando el futuro de sus familias y se planteen si realmente pueden afrontar la elevadísima cuenta durante varios años sin la garantía de llegar a estar entre la élite profesional algún día.

La insostenible situación ha desencadenado una amenaza de huelga de los tenistas a partir del uno de enero. Se están produciendo contactos entre todos los miembros de la parte interesada para aunar fuerzas y presentar un proyecto con propuestas ante la RFET. Es urgente la llegada de ayudas para organizadores de torneos y jugadores o el futuro de nuestro tenis peligra de atravesar un largo desierto en el que no aparezca ningún oasis.

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