Carlos Boluda: "Vuelvo a disfrutar en una pista de tenis"

Carlos Boluda se sincera con Punto de Break en una entrevista muy íntima. Lucha, constancia y amor por el tenis en una charla a solas con

Carlos Boluda deja atrás los miedos y las lesiones para centrarse en su juego. El alicantino, envuelto en temores y con dudas tenísticas y mentales, se planteó dejar el tenis. A día de hoy, no se esconde ni se avergüenza de lo que pasó y sintió. En una charla sincera y valiente con Punto de Break remueve el pasado para centrarse en el presente. Un Carlos Boluda más fuerte mentalmente y más maduro, vuelve a disfrutar en la pistas de tenis.

Si le nombro la palabra lesión, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

Sufrimiento.

El tenis y las lesiones, a veces, van de la mano…

Sí, son cosas con las que un deportista tiene que jugar. Tiene que saber que puede llegar un momento que en el cual te puedes lesionar.

A usted le llegaron muy temprano…

A partir de los 15 y 16 años empecé a tener muchas lesiones. Hace dos años tuve una muy grave de muñeca y ahora esta del pie que no está perfecto pero me da para ir compitiendo poco a poco.

¿Cómo afronta esta lesión?

La llevo muy bien. El entorno donde estoy me hace sentir muy cómodo.

Hace dos años le costó más.

Sí, era mucho más pequeño.

¿Qué aprendió en este período?

Ahora sé lo que no tengo que hacer. La lesión me hizo madurar mucho.

¿El post lesión le fue una etapa difícil?

Sí, mi problema no fue la lesión en sí, sino el después. Cuando volví prácticamente lo había perdido todo. Era una persona muy diferente, muy cabizbajo. Mi tenis se había ido y yo no sabía afrontar esa situación.

No es fácil para la cabeza...

No. Me veía en un lugar en el que yo no quería estar. No lo asumía.

¿Cómo arregló esto?

¡Vi la realidad! Acepté que era lo que había y que era uno más. Me tocaba empezar poco a poco.

Si ahora le nombro la palabra tenis, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

Amor. Yo amo el tenis. Siempre me ha encantado y yo, en parte, si ahora mismo sigo jugando es porque me encanta y siempre he amado el tenis. A lo mejor si le llega a pasar a otro lo que me ha pasado a mi no sé si estaría jugando ahora mismo.

¿Qué cree que es lo que más mejoró en estos meses?

El aspecto mental. Yo era una persona que empecé a coger miedo. Me daba pánico entrar a una pista de tenis. Tenía miedo que viniera la gente a verme. Me daba vergüenza que me vieran. Iba siempre con la cabeza agachada. Tenía muchos miedos…

¡Se nota la mano de tu entrenador Oscar Burrieza!

Lo que hizo desde el principio, sin meterse en el tenis, fue hacerme muy competitivo. El año pasado hubo un tiempo que yo no quería ir a jugar al tenis por la gente. No salía del pozo. Y ahora lo he conseguido gracias a Burri (Oscar Burrieza).

¿Qué cambió?

Ahora la gente me da igual. Me centro en mi entorno y en mí. Siento que me he rodeado de gente muy buena. Que piensa mucho en mi, muy profesionales.

Se armó un buen grupo…

Sí, con los jugadores que entreno y con los entrenadores hay una relación muy sincera. Esto hace que el día a día se lleve mucho mejor. Es como si fuera una persona totalmente diferente.

¿Se arrepiente de algo?

Cuando entré en la edad del pavo, me despisté. Me dejé llevar demasiado por gente que no me tendría que haber dejado llevar. Siempre pensaba que todo el mundo era bueno, y vi que mucha gente se pegó a mi por interés.

¿Y ahora se fue esta gente? ¿Desapareció?

A mí la gente me daba por acabado. Cuando hice la final (Future en Bakio, julio 2013) la gente se sorprendió y volvió a escribirme. Y yo pensaba… “¡Pero si hace dos años que no me dices nada!”

¡Qué rabia!

Sí, pero ante eso dar las gracias, ser simpático y no ser rencoroso. Yo no lo soy. Con todas las personas que he estado intento tener una buena relación.

Habla con mucha ilusión. Se le nota en la cara

Desde que estoy con Burri me siento como cuando era un niño y te iban enseñando cosas nuevas. Yo con él cada día aprendo algo y cuando entro a la pista tengo muchísimas ganas.

¡Vuelves a disfrutar!

Vuelvo a disfrutar de todo. De los entrenamientos, los partidos, los torneos… ¡todo!

Madrid le dio un aire nuevo…

Madrid era el único sitio de España donde quería ir. A Madrid y con Burri. Siempre me había fijado mucho en él. Yo sabía que él podía ayudarme.

Y parece que usted no se equivocó…

Él arriesgó porque confió mucho en mi. Cuando llegué a entrenar con él en Mayo no tenía nada que ver con ahora. Él fue valiente. Años atrás me había visto jugar muy bien al tenis y al llegar hace unos meses habrá pensado: “¡Ostras, ¿cómo este chico puede estar así ahora?!"

¿No se barajaba otras opciones?

Me planteé irme a EEUU pero si marchaba allá era no afrontar la realidad. Si me iba era como olvidar todo y para empezar de cero.

¿No era eso lo que quería?

Es que así no iba a afrontar los miedos. Burri fue muy sincero desde el primer día. Él me dijo: “Si quieres ser tenista, tienes que jugar donde menos te guste y poco a poco ir superando los miedos”.

¿Cobra poco dinero la clase 'obrera' del tenis?

Se cobra poco y en el dobles menos aún. El tenis es un deporte muy caro. Si la propia Federación no intenta ayudar para que tiremos arriba, vamos mal. En un futuro si no tenemos ayuda no sé como vamos a tirar.

En Punto de Break sacamos el tema de las apuestas a la luz...

No comparto el tema de las apuestas. Es algo que está muy mal. Nunca lo hecho ni lo haré. ¡Se debe cortar! Hasta que no lo paren lo seguirán haciendo.

Veo que a usted no lo mueve el dinero...

Yo no juego por dinero, yo quiero ser profesional.

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