La reconquista de Djokovic empieza en Pekín

El serbio busca en la capital china su cuarto título y de paso retener el primer puesto del ranking ATP

Novak Djokovic camina con paso seguro en Pekín. En la capital china sigue imbatido. Ha ganado los dieciséis partidos que ha disputado y solo se ha dejado en el camino dos sets. Campeón en 2009, 2010 y 2012, tan solo en su increíble 2011 se ausentó de su cita con el segundo evento asiático de mayor envergadura del circuito. La estrella del universo tenístico que más se acerca al creciente mercado de Asia está muy cerca de perder el primer puesto del ranking ATP en favor de Rafael Nadal. En uno de sus torneos fetiche, el serbio quiere empezar a revertir la situación de desventaja que tiene ante el balear e iniciar la reconquista del cetro que ha ocupado durante más de cien semanas.

En apenas cincuenta minutos Djokovic ha terminado el trabajo. Lukas Rosol se va de la pista central del ATP 500 de Pekín con la sensación de que un huracán ha pasado por la pista. El checo, que será a buen seguro futuro rival de Serbia en la próxima final de Copa Davis, apenas ha podido sacarle tres juegos al que aún es el número uno del mundo. Novak, que hace escasas fechas anunció que contraerá matrimonio con la modelo Jelena Ristic, parece liberado. Ha perdido la batalla tenística ante Nadal. También la física y la mental. Pero un ganador como él no ha dicho aún su última palabra. Ahora es tiempo de jugar al tenis. Y ahí no tiene demasiados rivales.

En apenas unos días Djokovic pasará a ser número dos del mundo. Si no consigue ganar en Pekín, el 7 de octubre Nadal recuperará el liderato en el ranking ATP perdido el 4 de julio de 2011. Los focos le seguirán persiguiendo, pero no con tanto ahínco. Dejará de ser el más buscado en algunos torneos. Aunque eso parece que es difícil que ocurra en Asia. Aquí, donde el circuito ATP ha desembarcado para su típica gira otoñal, Nole es el rey. Tricampeón del torneo de Pekín y vigente defensor del título en el Masters 1000 de Shanghai, esta serie de eventos parecen el escenario idóneo para que el tenista de Belgrado recupere ese tono ganador que le llevó a ocupar el escalafón más alto del ranking mundial.

En la capital china, donde apenas ha perdido dos sets en los dieciséis partidos que lleva disputados desde 2009, no es el gran favorito. Lo es Rafael Nadal. Ganador de dos Grand Slams y cinco Masters 1000, el balear no ha sido aún batido en pista dura en lo que llevamos de año. Por tanto, parece arriesgado apostar en contra del actual número dos del mundo. En una hipotética final ante Djokovic en el próximo domingo el de Manacor se habría asegurado ya salir como líder de la clasificación ATP y podría jugar sin presión y con la liberación mental de tener el trabajo hecho.

Con treinta y siete episodios previos entre los dos mejores jugadores de la actualidad, cada envite cuenta. Djokovic sabe que es importante ganar su cuarto título en Pekín. Terminar en forma la temporada haciéndolo bien en Asia y en los eventos de pista cubierta le podría servir como acicate al serbio de cara a recuperar el liderato del circuito que perderá en breves fechas. Con 62 partidos a las espaldas hasta la fecha, su calendario pasa por jugar en Shanghai, París-Bercy y Londres antes de intentar darle a su nación la segunda Copa Davis de su historia.

Todos los posibles enfrentamientos entre Nadal y Djokovic que podamos ver hasta fin de curso serán pequeñas batallas, una especie de aperitivo de lo que será la guerra por el número uno que veremos en 2014. En este curso, el ganador ha sido el balear, que le batió en los dos Grand Slams en los que se vieron las caras haciéndose posteriormente con el título. En la próxima temporada, el Open de Australia -coto privado del serbio donde acumula cuatro cetros- se presenta como torneo clave, como en su día lo fue Roland Garros y la defensa del título por parte del español.

El gran especialista de pista dura fue derrotado por Nadal en el US Open. En Melbourne, Djokovic no se puede permitir otra. Su hegemonía en el circuito empezó a construirse en la temporada de cemento. Y para volver a ser el mejor jugador del mundo, necesita volver a sentir el mejor en esta superficie. Para ello, eventos como los de Pekín, y Shanghai se vuelven imprescindibles para recuperar la confianza de un campeón herido. ¿Empezará en la capital china su particular reconquista?

Comentarios recientes