La otra cara del tenis

Arabela Fernández, la 496ª jugadora WTA, describe el tenis que no se ve, ese día a día del tenista modesto

Arabela Fernandez (Puerto de la Cruz, Santa Cruz de Tenerife; 1990), es una de tantas tenistas españolas que pelea por hacerse un hueco a base de raquetazos, A punto de cumplir 23 años, habiendo empezado el curso en el escalón 980 WTA ocupa unas de las 500 primeras posiciones del circuito profesional, encarna esa figura de tenistas de discurso sombrío. Que detectan y sufren en persona unos problemas sin solución aparente. O poca voluntad por ser solucionados.

Son vidas anónimas en busca de un sueño maltratado. Deportistas que han llegado más lejos de los que parece, pero están aún más lejos de recibir lo que merecen. "Me parece una barbaridad lo que gana mi sobrino" ha llegado a comentar en alguna ocasión Toni Nadal en referencia a los desmedidos emolumentos que desprende la actividad de Rafael. Una frase que bien pudiera aplicarse al estrato de jugadores modestos, aunque en un sentido inverso, que malviven por mantener su presencia en el circuito.

Para que haya un número 1 tiene que haber un 80, un 227 y un 658. Sin estos, no existen aquellos. La cúspide en el tenis, con ganancias descomunales e incrementos frecuentes de premios, están bien tratada. Es alabada y reconocida. Jamás se ganó tanto dinero pasando una pelota sobre una red. La base, el sostén del deporte, atraviesa penurias. Miserias que no se ven y rara vez se miran. Una mayoría silenciona, esta sí lo es, que camina sin ver la luz al final del túnel. La tenista canaria, en charla con Punto de Break, desgrana el día a día de un jugador perteneciente a ese estrato modesto.

"De los millones de personas que juegan al tenis sólo unos pocos ganan dinero. El resto, lo único que hacen es gastar y perder dinero". Eso, directamente, es la realidad que rodea una disciplina como el tenis. "Hay que estar alrededor del 150 del mundo para empezar a ganar dinero" algo impensable en deportes de popularidad equiparable al de la raqueta. "Yo me incluyo en el grupo de los que pierden el dinero" cuenta con frialdad Arabela, una persona que lleva años entrenando, dedicando horas de su tiempo y sudor de su cuerpo en busca de un equilibrio en la balanza.

Cuestiones que parecen inseparables de un deportista profesional asoman como carencias habituales en el quehacer cotidiano de los 'tenistas invisibles'. Ese estrato de competidores que ni aparece en los medios ni interesan muchas veces más allá del círculo familiar.

"Entre las limitaciones de los torneos te encuentras que muchas veces toca viajar sin entrenador. Este año, por ejemplo. he viajado siempre sin mi entrenador" afirma Arabela con naturalidad. Eso, claro, es la ausencia del confidente. La carencia de un hombro donde apoyar las ilusiones y las penas en la vida nómada del profesional. "Muchas veces estás mucho tiempo sola en los torneos y no tienes a nadie que te anime o te corrija tras un partido. es una putada pero es lo que toca, hay que hacer las cosas lo mejor que se pueda con lo que se tiene y disfrutar de este momento" comenta con resignación.

La necesidad acentúa el ingenio. Si las estrellas planifican sus hojas de ruta seleccionando torneos que pujan con píngües cantidades para contar con su presencia, hay tenistas que realizan estrategias más modestas. Auténticos malabares para cuadrar números y poder seguir sumando semanas fuera de casa.

Poco o nada de gastos pagados. Más bien gastos mancomunados e incluso, realización de labores extra fuera de los terrenos de competición para poder seguir tirando. Deportistas profesionales, se recuerda. "En ocasiones compartes gastos de hotel a medias con otras jugadoras e incluso he visto a compañeras llevarse máquinas de encordar portátiles. Para encordar raquetas de otros y poder así pagarse el hotel. Cosa que me parece bien ya que a veces los encordadores de los torneos se pasan con los precios para encordar".

Visto en innumerables ocasiones por televisión, parece un gesto que se da por sentado. Decenas de veces aparece el jugador solicitando al personal de pista una bebida fría procedente de un gran recipiente plagado de botellitas. Hay patrocinadores que gustosamente pagan por tener su imagen en pista, conscientes de la resonancia publicitaria que tales eventos les reportan. Pero eso es la cumbre del deporte. El perfil medio, si se quiere. En el estrato bajo puede llegarse al punto de ni siquiera poder dar un trago sin antes soltar dinero.

"Ahora estoy jugando un ITF de 10.000$ en Túnez y ni siquiera nos han dado agua gratis para nuestro partido. No tiene nada que ver la organización de un 10k con un 50.000 por ejemplo. En un 50.000 siempre tienes una sala de jugadores con bebidas, a veces incluso comida. Las pistas siempre están a punto. Quizá esto no sea de conocimiento público pero las pistas tienen que cumplir unos requisitos para que les permita a la organizacion albergar un 25.000 y torneos de niveles superiores. En los de 10.000$ -categoría más baja de torneo ITF- son más permisivos. A veces he tenido la sorpresa de jugar 10.000 en algunas pistas que parece más que tenis patinaje sobre hielo. Aunque al final, son las mismas condiciones para los jugadores que se encuentran en ese torneo" vuelve a comentar resignada la canaria.

"Se gana muy poco dinero en ITF 10.000 y la diferencia de puntos es muy grande con respecto a otros torneos superiores. Los premios de los 10.000 son muy bajos*, ya puedes ganar un 10.000 que te da justo para pagarte el viaje y alguna cosa más siempre y cuando te desplazes sola". Campeones sin premio.

(En un ITF 10.000$, la cantidad de 10.000$ no hace referencia a la cantidad que se embolsa el campeón, si no al dinero a repartir entre todos los participantes. En cuadros compuestos, como mínimo, por una treintena de jugadores, las cuentas salen sin esfuerzo)

¿De qué manera se puede reviertir esto? ¿Dónde ven los ojos de una persona que día a día debe hacer cuentas para poder vivir de su deporte un margen de ayudas?

"Con respecto a las soluciones, estoy a favor de poner unos bonus. Sería una buena idea ayudar a los tenistas en función de sus resultados, ¿por qué no premiar a un jugador con algún billete de avión o pagándoles algún día el hotel o alguna semana de torneo extra tras hacer un buen resultado en un ITF? Un premio al esfuerzo, ¿por qué no? Tampoco estaría mal que la Federacion dejase constancia de dónde invierte el dinero, qué hay que hacer para que den ayudas económicas o en qué se basa cuando las hace" analiza la tinerfeña.

"Algo que veo muy importante es el fisico del jugador, el desgaste fisico que hay tras los torneso y tras una temporada es brutal muchos jugadores dejan el tenis por culpa de las lesiones No estaría nada mal que las federaciones territoriales de cada comunidad cada cierto tiempo haga un chequeo médico a sus jugadores".

Días atrás, a través de las redes sociales, Toni Colom exponía algunos puntos de su propuesta #reimaginaeltenis, un programa con puntos de discusión buscando soluciones para la situación actual de la disciplina, poniendo especial énfasis en los estratos modestos de este deporte. Arabela respondía positivamente a alguna de sus propuestas indicando su situación actual. La canaria expone ahora su panorama diario.

"En cuanto a las ayudas yo no recibo dinero, me costeé los torneos de verano jugando equipos en mayo-junio jugando clubs en la liga francesa y durante mis torneos suelo escoger varias semanas en el mismo país para que salga algo mas barato, Otros jugadores juegan liga por equipos tambien en Italia, Alemania, Bélgica, Holanda y Suiza... pero prácticamente casi todo el dinero para mi tenis viene de mi familia".

Arabela Fernández se encuentra entre las 500 personas más destacadas del mundo en su profesión. Si dedicase cinco segundos por cabeza a saludar con un simple 'Hola, ¿qué tal?' a cada una de estas mujeres, en menos de una hora habría terminado la tarea. Sin embargo, no puede realizar su trabajo en plenitud por motivos puramente económicos. Unas estrecheces que le llevan a volar más bajo de lo que su talento indica, o a progresar más lento hasta poder mostrar su potencial. Una mujer cuya mente traza una hoja de ruta mientras sus zapatillas trotan en un escenario distinto.

"De tener un presupuesto más desahogado te digo por seguro que me hubiese preparado un calendario diferente; jugando más en pista rápida ya que es donde entreno" afirma una jugadora que tiene su base de entrenamientos en Tenerife. "Donde vivo no tenemos tierra batida, por eso mis mejores resultados han sido en rápida y mi forma de jugar hace más daño en rápida" comenta una tenista cuyos tres títulos ITF, dos de ellos logrados en 2013, tuvieron lugar sobre cemento. "Quizás también hubiese probado hacer una pequeña gira en Sudamérica combinándolo con los torneos de Europa".

"En cuanto a ropa y raquetas si estás por debajo del 600 casi siempre tienes la posibilidad de fichar por marca de raquetas. En mi caso tengo un contrato con TTK internacional que me da ropa y Dunlop que me da raquetas, cordajes desde hace años".

España, pese a atravesar una época dorada a nivel de conquistas deportivas, está viendo desaparecer torneos a marchas forzadas. Especialmente en modalidad femenina, la situación es preocupante. Desapareció el WTA de Marbella, como lo hizo Barcelona, dejando al país sin un torneo puramente femenino en el circuito principal. Se dijo adiós al ITF de Monzón, como quedaron atrás giras de ITF canarios, gallegos, catalanes,... Una fuga de fechas que ha empobrecido el calendario de citas. Y es que, a ciertos niveles jugar en casa no significa simplemente jugar ante un público amable. Implica menores gastos para presupuestos con candado.

"Hay muy pocos torneos en España. No entiendo cómo un país con tanta tradición al tenis tenga tan pocas ayudas. En cuanto a los torneos, es ridículo. Hasta el momento sólo hay 3 ITF 25.000$ en España y en verano no hubieron casi torneos. Ahora, en octubre-noviembre han puesto alrededor de 7 torneos seguidos (Benicarló-Benicarló-Vinaroz-Sant Jordi-Castellón-Nules-Nules). Todos de golpe. Nadie aguanta 7 o más torneos consecutivos sin bajar el ritmo. Deberían de haber repartido más las fechas, aunque tal y como están las cosas supongo que hay que dar las gracias a que estén" argumenta Fernández, que puebla su discurso con periódicas expresiones cargadas de resignación. "Siempre he entrenado al margen de las federaciones; no me han aportado nada y viendo los pocos torneos que hay en España se deduce que no tienen mucho interés".


En este sentido, Arabela se muestra defensora de un nuevo modelo de negocio impulsado por nuevos enclaves que se han convertido en referencia a nivel ITF a la hora de organizar eventos de este tipo. Giras estructuradas en un mismo lugar, alrededor de complejos hoteleros, recortando gastos para los tenistas e impulsando el negocio local. España, una economía carcomida que tiene en el turismo uno de sus sectores punteros, podría tener palabra en ese debate.

"¿Por qué no llenar los hoteles con pistas haciendo el torneo y ocupar un poco más el hotel en temporada baja? A imagen de lo que hacen en Antalya, Egipto o Heraklion". Las dos primeras tienen torneos durante todas las semanas del calendario ITF. Con eventos bien estructurados, sin cancelación frecuente de fechas. Un tesoro si se tuviera en España. ¿Qué potencial tendría para las figuras emergentes contar con una oferta así sin necesidad de desangrar su débil economía a base de desplazamientos? ¿No hay firmas interesadas en patrocinar un deporte tan popular en España? ¿No hay complejos hoteleros, en un destino turístico referencia a nivel mundial, dispuestos a llegar a acuerdos para integrar este tipo de instalaciones en sus terrenos? Se hace difícil de pensar.

¿Y la opción de plantarse hasta encontrar una solución? Es una propuesta que el contingente masculino está sopesando en España. "En cuanto al pleito como han comentado los chicos en chicas dudo que se haga; aquí los jugadores van a su aire y hay falta organización en cuanto eso".

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