Puntazo de Kerber en Tokio

La zurda de Bremen ostenta una habilidad innata para responder desde posición forzada

Angelique Kerber protagonizó uno de los puntos de la semana en el Premier 5 de Tokio. En el encuentro de semifinales que le medía a la danesa Caroline Wozniacki, la primera raqueta alemana hubo de forzar la máquina para superar el parapeto de la ex número 1 del mundo.

En un pulso que medía a dos portentos del desplazamiento lateral, solventes coberturas de pista hacían especialmente importante la ubicación precisa de esferas para desbordar al adversario. En esta tesitura, la capacidad para golpear desde el escorzo, a la carrera, era una variante del juego que debía tomar especial presencia en el partido.

Un desafío bien asumido por la zurda de Bremen, una de las tenistas con mayor capacidad para impactar en carrera de todo el frente femenino. Una mujer con una habilidad para sincronizar sus movimientos al ritmo de las bolas de manera impactante.

Muestra de ello, una de las fases tensas del encuentro. En el tercer punto del tiebreak que cerraría el partido, momento en que la alemana necesitaba confirmar un minibreak de ventaja, Wozniacki toma el mando del intercambio siendo agresiva desde la primera bola. Poco a poco va entrando en pista, moviendo de un lado a otro a una Kerber que suma metros tras la bolas cada vez más cerca del muro.

Casi sin oxígeno, en posiciones cada vez más forzadas, la germana continúa respondiendo. Con más de dos metros cedidos, y una Wozniacki golpeando ya a la altura de la línea de servicio, Angelique decide ejercer el contragolpe. Una derecha en carrera portentosa. Con el cuerpo completamente plegado, traza una trayectoria cruzada que sorprende en la media pista a Wozniacki.

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