El revés: una o dos manos, ésa es la cuestión

Estudiamos ambas posibilidades de empuñadura desde este flanco de golpeo

Pocas cosas más plásticas hay en el tenis que ver en “slow motion” un revés ejecutado técnicamente a la perfección. El tenista coloca su cuerpo y prepara sus músculos y articulaciones para el impacto de la bola en su raqueta y entonces llega uno de los debates más extendidos en el universo tenístico, como ejecutar este golpe, ¿a una mano o con las dos?

No existe una respuesta universal a esta pregunta, aunque parece un hecho evidente que en el circuito el porcentaje de jugadores que lo ejecutan a dos manos se está incrementando durante los últimos años y los jóvenes que están llegando al profesionalismo desde las distintas academias de tenis del mundo, no hacen más que confirmar esta tendencia en el tenis actual.


En los inicios tenísticos de cada jugador, que cada vez se producen a menor edad, los niños suelen empezar a golpear el revés a dos manos, debido a motivos físicos, su escasa fuerza hace que el golpeo a dos manos sea más sencillo y natural que el que se realiza a una mano, más difícil en términos de coordinación a estas edades.

A medida que van pasando los años de formación del tenista, llega un momento en torno a los diez o doce años en el cual algunos jugadores, bajo la tutela de su entrenador prueban ambos estilos, aunque la adaptación durante años a este golpe a dos manos hace que gran parte de ellos mantengan su técnica original.

Los defensores y detractores de cada uno de los dos estilos tienen una batería de motivos para defender las virtudes y defectos de su ejecución preferida, así que vamos a ver algunas de ellas a través de distintos aspectos del juego

En términos de potencia, hay una creencia que para obtener velocidades más altas se requiere un radio de rotación largo y el giro se debe producir con el mayor arco posible, todo ello factible con el revés a una mano, sin embargo los estudios biomecánicos nos demuestran que un radio más corto del golpeo a dos manos produce mayor velocidad angular y mayor velocidad lineal en la posición de impacto.

El aspecto de la potencia, aun sigue a día de hoy generando debates. En el circuito ATP podemos ver como jugadores que golpean el revés a una mano, con una larga longitud de ejecución, llegan a obtener velocidades tan altas como quienes los hacen a dos manos. Todos tenemos en la retina los revéses de Wawrinka, Gasquet o Almagro, ejemplos de potencia pura con un gran arco de golpeo.


En cuanto al control de la bola, la mano no dominante del revés a dos manos ayuda mucho a la hora del control y precisión del golpeo. Para realizar el golpeo de la bola a una mano se necesita una coordinación de pies, cadera, codo, hombro y brazo que permita el impacto con el centro de la raqueta. A lo largo de un partido, salvo dominio absoluto de la técnica del revés a una mano es más factible que se produzcan más errores no forzados golpeando a una mano el revés, especialmente cuando se produce un intercambio de pelota a altas velocidades, con menos tiempo de preparación del golpe.

Una de las grandes diferencias entre los dos estilos lo encontramos a la hora de atacar las bolas altas y bajas.

Las bolas bajas, especialmente las que se encuentran delante del cuerpo hacen que los jugadores que golpean a dos manos tengan que flexionar más que los que golpean a una. La soltura de la muñeca a una mano nos permite bajar más fácil la punta de la raqueta, siendo más sencillo levantar la bola al cuadro oponente.

En cambio las bolas altas y profundas al revés obligan al jugador de revés a una mano a golpearlas o bien a la altura de la cabeza con la dificultad que ello conlleva o o bien separarse mucho de la pelota para esperar la caída, haciéndole retrasar en la pista y perder la iniciativaen el punto. En este tipo de bolas el revés a dos manos es mucho más efectivo, a pesar de tener menor margen de maniobra que a una mano, es más sencillo en su ejecución. Un claro ejemplo de la dificultad del golpeo de la bola alta al revés a una mano, lo encontramos en los duelos Nadal-Federer, donde el habitual golpe alto al revés del manacorense, le permite coger la iniciativa del punto y esperar e l momento optimo para lanzar el winner, produciendo simultáneamente un incremento en el suizo de el porcentaje de errores no forzados.

Ante este inconveniente de las bolas altas al revés a una mano, uno de los maestros en esta técnica nos enseño como se podía impactar la pelota a una mano por encima del hombro, no solo sin perder la iniciativa del punto, sino tomándola. Se trata del ex número uno brasileño Gustavo Kuerten, pionero en utilizar una empuñadura más cerrada, una semiwester de revés, que lograba convertir las bolas alta de un inconveniente a un golpe de ataque

En cuanto a la faceta defensiva del revés, a una mano se llega más lejos con la raqueta, ya que el brazo no dominante no te limita para estirar el brazo dominante y te permite posicionarte más rápido para su golpeo que los jugadores que golpea a dos manos, que suelen requerir un paso extra para el posicionamiento, ya que tienen un punto de impacto más próximo a su cuerpo

Otra aspecto a analizar son los efectos liftados, el revés a una mano es un golpe donde es más complicado conseguir el efecto top-spin. Se consigue liftar la bola pero de una manera más plana que a dos manos. La terminación de la ejecución a dos manos, por encima del hombro opuesto, permite hacer más pronunciados los top-spin

Como podemos ver cada golpe de revés tiene ventajas e inconvenientes. No existe una forma de ejecutarlo que te garantice llegar más lejos en el mundo del tenis y cado uno de ellos se adapta mejor a las características de juego de cada jugador, pero parece que la belleza y plasticidad de la ejecución en el revés a una mano, en el tenis actual de peloteo de fondo, cada vez se está extinguiendo más en detrimento del revés a dos manos, más popularizado por los entrenadores en las escuelas.

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