El resurgir de Venus Williams en Tokio

La estadounidense venus Williams, semifinalista en Japón, muestra retazos de su mejor versión, dejando en el camino a grandes del tenis femenino.

Venus Williams, bañada ya con la condición de semifinalista, está protagonizando en Tokio su mejor semana de la temporada. En un desempeño de progresiva exigencia, la estadounidense ha dejado en el camino a perfiles de calibre destacable. Del plácido estreno ante Mona Barthel, al sereno triunfo ante una desvalida Victoria Azarenka, hasta llegar a dos dramas ante Simona Halep y Eugenie Bouchard, la menor de las Williams vuelve a hacer verter ríos de tinta.

Pese a las ausencias de Serena Williams y María Sharapova, así como a la temprana caída de una enferma Victoria Azarenka –circunstancias que dejaban huérfano el torneo de las tres primeras raquetas WTA tras apenas dos rondas- el Premier 5 de Tokio está ofreciendo interesantes narrativas durante la segunda semana de gira asiática en el circuito femenino. Una de ellas, quizá la línea de actividad principal que vaya a dejar este torneo, es la recuperación para la causa de Venus Williams. Un torneo histórico ve brillar a una de sus más nobles embajadoras bajo el cielo de Japón.

Quizá sea un fenómeno efímero, pues hablamos de una competidora cuyas piernas sostienen 33 primaveras. Una de tantas figuras que, de manera periódica, parecen volver a niveles que inducen el flashback del cenit deportivo. Tal vez perdure durante algunas semanas, aprovechando la inercia proclive en estas alturas de temporadas. En cualquier caso, poder volver a disfrutar de una de las mejores jugadoras que ha dado este siglo hace que merezca la pena girar la cabeza hacia territorio japonés. Porque allí, en la cuna del manga, la norteamericana va hilando una semana que ya parecía reservada al comic.

Mostrando destellos propios de su antiguo yo, la estadounidense logró ante Azarenka su primera victoria sobre una top2 desde 2009 y bregó como antaño para inclinar Simona Halep (mujer de moda) y Eugenie Bouchard (puntero valor al alza). Sus resultados recientes venían mostrando una insumisión creciente, una resistencia cada vez mayor a la derrota. Nadie ha derrotado a Venus en parciales corridos desde el mes de mayo. Sus últimas cuatro derrotas debieron forjarse en pulsos que alcanzaron el set definitivo. Y en la capital japonesa, ha vuelto a dar un giro de tuerca.

Jugando el mejor tenis del año la mayor de las Williams se ha plantado en las semifinales de Tokio. Nada menos que un Premier 5. Buscará pisar el último peldaño en uno de los 9 eventos más importantes del circuito WTA. Un evento que presenta 14 de las primeras 20 raquetas del mundo. Es Venus Williams mirando al cielo, ignorando las barreras encontradas en el pasado reciente.

La mujer que mejor le conoce hila en pocas palabras un sentimiento profundo. “Si alguna vez piensas en abandonar, simplemente piensa en mi hermana Venus. Es la mejor” concedía Serena tras observar los esfuerzos de su mentora para someter a la rumana Halep. Palabras compartidas la número 1 más veterana que ha visto el deporte. Una mujer que, por encima de la treintena, está rompiendo sus propias marcas y amenaza con batir récords históricos de grandes conquistas, se emociona al contemplar el caminar decidido de la pentacampeona de Wimbledon sobre la capital japonesa. Porque conoce de primera mano lo superado.

Venus ha debido dejar atrás el síndrome de Sjögren, una enfermedad que impedía al cuerpo desafiar sus límites. No podía entrenar cuanto deseara y preparar de manera adecuada la competición. Una afección que desdibujaba la naturaleza de la norteamericana. Donde no llegaba el físico, debía hacerlo el corazón. Y eso, hasta para el espíritu más bravo, es difícilmente sostenible.

Por otro lado, unas molestias de rodilla y, sobre todo, una espalda maltrecha han venido frenando los pies de la campeona de siete grandes. Unas deficiencias físicas que en verano clavaban un punzón directo al corazón. El problema articular le obligaba a renunciar a Wimbledon por primera vez en 16 años. A ella, toda una pentacampeona entre los muros del All England, se veía obligada a renunciar al terreno que levantó su leyenda. Parecía algo premonitorio. Una figura en caída libre veía desvanecer ante sus ojos incluso el oasis.

En consecuencia, dos áreas fundamentales en su arsenal de juego, dos factores definitorios de su identidad deportiva, venían anudando el potencial de la estadounidense: saque y capacidad atlética, ambos emborronados por una deportista cosida a remiendos.

Su problema lumbar anulaba el primero. En Tokio sin embargo, vuelve a generar calor, disparando algún cañón a 209km/h, hasta desafiar la velocidad punta jamás vista en el circuito femenino. El problema articular y afección autoinmune, erosionaban la segunda virtud insignia. Sin embargo, vuelve a ser capaz de disfrutar sudando, haciendo ancha su zona de confort multiplicando su capacidad de respuesta en posición forzada. Y ésta es la lectura más llamativa de la semana. Una mujer que tenía un tope en la capacidad de desgaste, ha ganado dos encuentros titánicos (sobre las dos horas ante Halep, por encima de la tercera vuelta al reloj frente a Bouchard).

"Simplemente he salido a competir ahí fuera. Mi voluntad era pelear hasta el final" comentaba una vez arreciada la tormenta, con el sello del ganador mostrado en el escozor de cada opción cedida y la capacidad para reordenar ideas. "Me decepcionó perder el segundo set, pero ganar el tercero era el objetivo, y lo conseguí. Me alegra haber sido capaz de hacerlo. Mi esperanza es ganar mañana" comentaba una Venus que no se pone techo.

Con tales armas recuperadas, la consecuencia lógica es la subida del liston mostrado en Tokio. Con todo los soportado este año, Venus acumula tres semifinales WTA y, bordeando octubre, mantiene su ranking en top40. "Me quiero quedar unos días más en Japón para jugar ante vosotros" concedía durante la semana. Por ahora, se ha asegurado pelear por la estancia completa.

Cuando todo parece perdido, cuando el sumar de años y remiendos carcomían su camino animando a bajar los brazos, Venus vuelve a resurgir con un espíritu impenitente. Haciendo valer una máxima que dejó expresada hace años, mostrada en aspectos como su feroz lucha por la igualdad de premios. "Tienes que creer en ti mismo cuando nadie más lo hace. Eso es lo que te convierte en un ganador ahí fuera". Venus Williams, diga lo que diga la historia, ya es una campeona en el torneo de Tokio.

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