La difícil adaptación al profesionalismo

Repasamos la dureza que implica la transición desde las categorías inferiores a la realidad del World Tour

Lejos queda en el tiempo aquella época en la que jóvenes adolescentes se coronaban en las más grandes canchas del circuito.

Boris Becker alzaba su primera ensaladera en el All England Club con tan solo 17 años y 7 meses. Cuatro años después, Michael Chang deslumbraba al mundo derrotando a Ivan Lendl en la final de Roland Garros con 17 años y 3 meses. En 2001 Lleyton Hewitt se convertía en el nº1 de la ATP más joven de la historia con 20 años y 8 meses. Unos años después, Rafael Nadal conquistaba su primer Roland Garros con 19 años y 2 días.

Hoy en día, los jugadores que dominaron el circuito junior ITF no terminan de alcanzar los puestos de honor en el ranking ATP en su primer lustro profesional y presentan un balance de victorias/derrotas peor que el de hace unos años.

¿Qué ha cambiado en estos últimos años para que se esté produciendo este retraso en la edad de entrada a la elite del circuito ATP?

Hay dos factores que nos indican que el tenis actual se está rigiendo por unos parámetros distintos en las últimas temporadas.

El primero es el factor físico. El tenis actual se juega con una potencia de bola muy grande y con una intensidad de juego altísima. Los intercambios largos se están imponiendo a los golpes de ingenio y calidad técnica. Esto hace que durante un partido de tenis el desgaste físico sea muy elevado y la mayoría de los jóvenes talentos aún no están preparados físicamente para tan alto nivel de exigencia durante el exigente calendario del circuito. Son capaces de hacer grandes partidos, pero no de mantener una regularidad semana tras semana, que es lo que da los puntos para ascender en el ranking.

Otro factor importante es la homogenización de las superficies. Las pistas están tendiendo a una ralentización. Año tras año inciden los jugadores en que las pistas de hierba cada vez son más duras, lo que ocasiona que los botes de la bola sean más altos. Esto provoca que el modelo de saque y volea esté en desaparición , haciendo que el punto se prolongue desde la línea de fondo.

En las pistas rápidas está pasando un proceso similar. Varios torneos de pista rápida están cambiando el tipo de superficie que usaba tradicionalmente en los últimos años, evolucionando a compuestos más lentos. El pionero fue el US Open al instalar el “Deco Turf” de segunda generación. Le siguió el Australia Open sustituyendo su “Rebound Ace” por una superficie “Plexicushion” en 2008. La tendencia está llegando a varios torneos más del circuito, provocando que los puntos se alarguen y se esté unificando un modelo de juego que prima a aquellos jugadores veteranos que tienen un ritmo de competición y una metodología de entrenamientos adquirida durante años que los jóvenes jugadores aún deben desarrollar.

Un estudio publicado por la ITF hace unos años sobre el acceso del tenista amateur al tenis profesional masculino indicaba que un jugador que está entre los diez mejores jugadores junior a nivel mundial solo tiene el 25% de posibilidades de llegar a estar entre los 100 mejores jugadores mundiales durante los 4 años posteriores a su ingreso en el circuito profesional.

En aquel momento el estudio concluía que durante los cuatro años posteriores a su ingreso al profesionalismo, el ranking más alto de un jugador era el siguiente:

Estos datos del informe realizado por la ITF han sufrido un descenso exponencial en los últimos años.

Observando el top10 junior del año 2004 podemos ver al líder de ese año Gael Monfils o Andy Murray que llegaron pronto al top100 y siguieron ascendiendo hasta el top10 del circuito.

Hasta otros cuatro jugadores top10 de esa generación, Schwank, Zverev, L acko y Andujar alcanzaron el top100 en sus primeros 4 años de profesional.

El top10 junior del año 2005 estaba liderado por Daniel Young y Marian Cilic, que unidos a Chardy, Leonardo Mayer o De Bakker alcanzaron el top100 en sus primeros cuatro años de profesional.

A medida que nos vamos aproximando a la generación de jugadores más jóvenes que se encuentran actualmente en el circuito la estadística empieza a sufrir cambios.

Del Top10 del año 2006 solo encontramos de nuevo a De Bakker, líder del ranking como junior de último año y a Martin Klizan. En el ranking junior del 2007 únicamente el líder, el lituano Ricardas Berankis sabe lo que son las mieles del top100. Estas dos generaciones empezaron a sufrir la dureza del nuevo circuito marcado por la intensidad.

El ranking del 2008 es la excepción a la tendencia general de las últimas temporadas. Fue un año con grandes talentos en el circuito junior, de los cuales se hablaban que iban a ser el relevo de los actuales buques insignia del circuito. Jugadores con una excelsa calidad y con golpes innatos que no se aprenden en ninguna academia. El búlgaro Dimitrov y el belga Goffin, junto con Bernard Tomic y su poderoso saque auguraban una entrada triunfal en el circuito. Los tres ascendieron rápido en el circuito pese a su juventud, pero todavía habrá que esperar para verles dar ese último salto de calidad tan complejo, que a día de hoy parece que no terminan de dar. Guillaurme Rufin y Cedric Stebe fueron los otros dos jugadores que cerraron esa temporada dentro del top10 junior y ya ingresaron en el top100 ATP.

Cuando hablamos de los rankings junior de 2009 o 2010, jugadores nacidos en el año 91, 92 y 93, todavía se hace más patente el difícil acceso de la elite de los más jóvenes. Del 2009 solo el ruso Andrey Kuznetsov y del 2010 el supertalento checo Jiri Vasely han ingresado en la elite del top100.

A los jugadores líderes de los rankings iTF junior de los años 2011 y 2012 aún hay que darles algún año de margen para empezar a valorar su adaptación al profesionalismo.

Podemos resumir que, salvo la maravillosa generación que se junto en la temporada ITF junior 2008, en los últimos años, desde el 2006, de media, solamente un jugador o a lo sumo dos del top10 junior estan accediendo al top100 durante sus cuatro primeros años de profesionalismo. De modo que del 25% de jugadores que lo lograban hace una década, la media esta bajando, llegando a unos guarismos de entre el 10 y el 20% de éxito.

No hay que olvidar, que dos de los jóvenes que más han progresado en el circuito, quedan al margen de esta estadística, ya que ninguno terminó ninguna temporada en el top10 del ranking ITF junior a pesar de haber cosechado grandes resultados. Precisamente se trata de los dos jóvenes mejor rankeados en el circuito, Jerzy Janowicz y Milos Raonic.

Vistos estos datos, salvo la eclosión puntual en el circuito de la figura de un jugador, parece que en los próximos años, continuaremos con la tendencia del envejecimiento progresivo del top100. Nos encontramos en un punto donde la experiencia , el conocimiento del circuito y la resistencia física conseguida tras años de profesionalismo están prevaleciendo al talento joven que llegan desde las escuelas de tenis de todo el mundo.

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