US Open 2013: semifinales femeninas

Serena Williams, Victoria Azarenka, Na Li y Flavia Pennetta buscan billete para la final en Flushing Meadows

Las semifinales femeninas del US Open 2013. Mientras los hombres velan armas antes de desatar las batallas en el penúltimo peldaño neoyorquino, será una jornada que sirva para que las mujeres se batan el cobre en busca del séptimo partido en Flushing Meadows. Una plaza en el último Grand Slam de la temporada está en juego. Ha llegado la hora de la verdad.

Las dos finalistas de la anterior edición buscan hacer posible una reedición del duelo bajo el cielo de Nueva York. Victoria Azarenka y Serena Williams, que también protagonizaron el pulso decisivo en el último coloso de cemento previo al desembarco en Flushing Meadows, deben rendir cuentas ante rivales de espinoso aspecto. Para la bielorrusa, con la voluntad manifiesta de sacarse la espina de 2012, la oposición vendrá encarnada por la italiana Pennetta, renacida para la causa en una quincena de ensueño. Para Williams, vigente campeona pero vulnerable durante el año en citas del Grand Slam, la presión ejercida por la china Li, finalista en el anterior grande sobre cemento, sólida durante la quincena y una desafiante rival en cada precedente directo. En Punto de Break las dos semifinales femeninas que coparán la duodécima jornada entre los muros de Flushing Meadows

Victoria Azarenka v Flavia Pennetta (Arthur Ashe Stadium – segundo turno)

Dos competidoras con un horizonte de ebullición ante los ojos. La primera semifinal, la que enfrenta a la bielorrusa Azarenka con la italiana Pennetta, muestra un par de almas con el interior inquieto. Para Victoria, que tiene en mente el desasosiego de una final cedida en 2012, el objetivo de volver a Nueva York para salir coronada se encuentra a apenas dos pasos. Para Pennetta, superada una lesión de muñeca que la inclinó amenazando no volverla a dejar alzar el vuelo, el partido más grande de su carrera individual servido ante sus zapatillas.

Pennetta llega en estado incandescente al encuentro. Sin ceder un solo parcial en el torneo, ha dejado por el camino nada menos que a cuatro cabezas de serie, incluyendo a una antigua campeona (Kuznetsova), la mujer de moda en el circuito (Halep) y las dos primeras raquetas de Italia (Errani, Vinci). La sensación del deber cumplido debe recorrer el espíritu de la de Brindisi. Presión ninguna y a la vez toda. Con 31 años nunca había pisado el penúltimo peldaño de un grande, y quién sabe si volverá a hacerlo. La opción de tomar el tren de una vida puede estar ante sus ojos. Jamás se vio en un partido tan grande. Necesidad de saber gestionarlo.

Azarenka acude al pulso tras firmar, por rival y altura del torneo, el partido más serio de la quincena. La bielorrusa ha sufrido muchísimo ante tenistas que han impactado con violencia la pelota. Padeció en un vendaval de inicio ante Cornet, en una jornada con mucha incidencia del viento. Y fue repetidamente atravesada en el inicio de sus cuartos de final por una lacerante Ivanovic, llegando a sufrir también para cerrar el partido. Elevando su nivel de activación, selló ante Hantuchova un encuentro de tenista de gran partido. Dictando puntos desde el primer impacto, pegando duro, arrebatando con facilidad iniciativas, incandescente al resto, variando el servicio,... Cerrando de inmediato cualquier déficit y siendo capaz de mantener un nivel regular de principio a fin. Una Vika de alto nivel cuando el Grand Slam requiere temperatura.

El historial de colisiones particulares muestra equilibrio dentro de una rivalidad de corto recorrido. Apenas dos precedentes directos entre dos tenistas que han compartido circuito durante los últimos siete años. Pennetta hizo suyo el único choque competido en pista duras. Eso sí, tuvo lugar en el torneo de Doha 2011 antes de que Azarenka diera un salto de calidad convirtiéndose en la mujer referencia en la superficie y múltiple campeona de Grand Slam que es ahora. En Wimbledon 2013, destinadas a cruzar en tercera ronda, una lesión de la bielorrusa impidió contemplar una brega más reciente.

Se trata de una contraposición de estilos con fortalezas similares. Dos mujeres con marcados patrones de movilidad lateral, pueden generar una pelea descarnada tras la línea de fondo. Un factor que requerirá agresividad extra en dos competidoras no caracterizadas por potencia en el golpeo, pero con voluntad de remarcar esa transición defensa-ataque. Para ello, un flanco: el revés. Especialmente la variante paralela, constituye el arma capital de ambas tenistas. Abrir pista con patrón cruzado y, para salvar ese parapeto de fondo, lanzar el láser sobre la línea será capital buscando la derecha de la rival. Victoria es mejor restadora que Flavia pero la italiana, a diferencia de Vika, encuentra en el primer servicio una fuente de puntos. Si puede mantener un gran porcentaje de primeros, Azarenka puede estar en problemas. La de Brindisi, rodada en modalidad de dobles, presenta un juego en red depurado, interesante para introducir variedad ante una rival físicamente más potente. La de Minsk, en una voluntad de crecimiento constante, viene incorporando acciones en mitad de pista con frecuencia.

Azarenka es favorita, pero ni mucho menos es una pelea ganada en el vestuario. Ingredientes para un partido intenso.

Serena Williams v Na Li (Arthur Ashe Stadium – tercer turno)

Presenta la chinas una de las virtudes para poder hacer frente a Serena: capacidad para mantener profundidad con un ritmo de bola infernal. La norteamericana tiende a devorar cada esfera que aterriza lejos de la línea de fondo, haciendo valer su potencia de juego, pero la china suele ubicar las bolas en juego largo. Eso, empujar a Williams contra el muro impidiendo que dicte, es quizá la principal clave táctica del choque para la fugaz asiática. Hábil para abrir ángulos desde ambas alas de golpeo, la china es capaz de mantener a Serena en carrera impidiendo que impacte con buenos apoyos, reduciendo su capacidad de desborde. La cuestión no es si puede hacerlo, es si puede mantenerlo.

La china es una de las competidoras más férreas jamás encaradas por la número 1. En todos sus precedentes ha logrado victorias, sets, estirar mangas hasta los doce juegos o llegar a tiebreaks. Li es, junto a Venus y Capriati, la única tenista que ha mantenido esta premisa en seis partidos consecutivos sobre pista dura al aire libre. No obstante, el balance de resultados habla a las claras en favor de Serena (8-1, incluyendo los últimos siete cruces). Es decir, Na Li fuerza las tuercas de la norteamericana sin llegar a dar el nivel en los momentos decisivos. Y esto incluye la reciente semifinal de Cincinnati o el pulso primaveral de Miami (donde dejó escapar un 5-2 para haber forzado un tercer parcial).

La fortaleza mental de la asiática, junto con la voluntad competitiva de Serena, es el valor más voluble del partido. El historial de colisiones está plagado de tentativas no consumadas por parte de Li. Eso, es una semifinal de Grand Slam, sobre la pista más grande del mundo, ante la tenista más grande de la década, es un elemento a eliminar. Si sus partidos son equilibrados, pero siempre terminan cediendo por el mismo costado, algo les separa. Golpe por golpe, todas las virtudes de Li encuentran réplica enriquecida en Serena: una derecha demoledora pero menos consistente que la de Serena, un resto depurado pero no tan contundente como el de la americana, un buen servicio pero no tan glorioso como el de Williams.

Li Na necesita brillar de principio a fin en el partido, algo que logró hasta los cuartos de final donde protagonizó ante Makarova la actuación más voluble de la quincena. Williams, de la mano de un imperial saque, puede ir manteniendo la igualdad en fases de crisis mental. Li tiende a encontrar las vallas antes que la pista cuando desenfoca. Por eso su regularidad es más vital. Si mantiene frescura psicológica, sirviendo y restando bien, y adquiere un patrón táctico ordenado y limpio: yendo por la derecha de Serena y seleccionando bien las subidas a la cinta –algo en construcción con Carlos Rodriguez-, y atemperando el carácter en fases calientes, puede generar problemas.

Para Williams, es un encuentro de gran importancia. Tras el lapsus mental mostrado en la final de Cincinnati, la americana ha desembarcado en Nueva York con niveles de concentración grandes. Su caminar hasta las semifinales ha sido poderoso, incluyendo el doble 6-0 infligido a Carla Suárez en la ronda de cuartos de final. Los recuerdos de prematuras derrotas en Australian Open y Wimbledon, deben de servir de aviso para evitar cualquier tipo de relajación en el duelo. La defensa de una corona grande está en juego. La posibilidad de competir por el decimoséptimo título de Slam en casa y quedar a uno de Evert y Navratilova es el premio que hay en la mesa.

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