US Open 2013: Cae el campeón

Stanislas Wawrinka vence cómodamente a Andy Murray y accede a sus primeras semifinales de Grand Slam

Dejan la pista rebosante de tacto y espectáculo Radek Stepanek y Leander Paes tras vencer a los hermanos Bryan en las semifinales del US Open en la modalidad de dobles. Es la hora de comer en Nueva York. Y se citan Andy Murray, vigente campeón del torneo y campeón de Wimbledon hace ahora casi dos meses. Enfrente un Stanislas Wawrinka que camina sin mirar atrás, con referencia, con estímulo. Viene de ganar a Berdych en un fantástico partido a cuatro mangas. Se mira la mano y no ve temblarla. Va a competir por los juegos del hambre.

Andy Murray domina el cara a cara con el suizo: 8-5. Bastante ajustado. La última vez, en la arcilla de Montecarlo, territorio Wawrinka, se sobrepone Stanislas sin problemas. ¿Y la última vez sobre suelo neoyorquino? También es para Stan, en cuatro sets. Andy, tras coronar en Londres, no vuelve a reengancharse a ese nivel, como si la consecución del reto le quitara un enorme peso que le deja sin el mínimo exigible para seguir al nivel que demanda un número 3 del mundo: semana a semana; pum, pum, pum. No juega bien en las US Open Series. Y no hay espacio para errar y el elogio se esconde entre la normalidad de saberse responsable del puesto que ocupa. Se llama estatus. Disciplina. Súperclase.

Se deja un set ante Leo Mayer y trabaja bastante su choque ante Denis Istomin. Y sale a disputar su encuentro de cuartos con poco nervio. Expectante, disperso. Peina la pelota, por abajo, especulativo. Frío. Llega al 4-4 sin opciones al resto. Y con 5-4 y saque, tras multitud de ventajas y deuces, cede el set. No encuentra sensaciones de golpeo. No toma ningún riesgo el escocés, con un ritmo de devoluciones poco elevado, buscando el contraataque. Pero enfrente está otro jugador.

Ya no es el Wawrinka que trastabilla cuando hay que hacer suyos momentos clave. Es un tenista mucho más determinado y determinante. La confianza es un vocablo muy usado en el tenis; desgastado. Pero deja de ser banal cuando se observa evidente en los jugadores. Wawrinka juega con confianza, porque desarrolla su plan con valentía y adopta forma atacante cuando el mango quema. También sabe sufrir de lado a lado para exigir todo lo que está en su mano. Y Murray no reacciona, como si infravalorara al suizo; como si no entendiera que Stan falla menos, arriesga más y mucho mejor, es más eficaz y se viene a la red a ganarse cada punto. A comerse el partido.

Murray estrella su raqueta contra el suelo tras perder el primer set. Y queda quebrado su saque muy pronto en el segundo. A partir de ahí el de Dunblane no es que no reaccione, es que ya no se lamenta. No encuentra cómo aterrizar. Ni siquiera un 42% de Wawrinka con el primer saque le sacude para abrir brecha desde el resto: Stanislas no concede una sola de break ante un restador cum laude. Y el marcador va abriéndose.


El suizo vuelve a interpretar las órdenes de su preparador, Magnus Norman, hacedor del único jugador que ha sido capaz de ganar a Rafa Nadal y Roger Federer en la tierra batida de Roland Garros, Robin Soderling. Y vuelve a hacer un impecable trabajo con el suizo. Lo transforma en un camaleón con instinto. Cazador agresivo sobre el resto del segundo saque tibio de Murray. Rompe cada bola y sale vencedor. Se camufla con golpes cortados ante Berdych, un pegador de palanca larga. Y sale vencedor. Le hace un enorme competidor.

Ante el británico le ordena ser agresivo y atacar y arriesgar donde el riesgo da réditos: segundos saques, bolas tibias. Y Stan ataca eso y más. Murray no está en el partido y sigue mandando bolas de transición, buscando la precipitación del suizo. El de Lausana pasa a otro nivel. Incluso cuando es dominado, suelta palos y passings que terminan de dejar muy claro el partido. No hay reacción posible. Wawrinka accede a las primeras semifinales de un Grand Slam a sus 28 años, consiguiendo un récord de 41-15 en victorias/derrotas en un año. La última vez que fue moentáneamente top-10, en 2008, consiguió, en toda la temporada, 38 victorias. Nunca consiguió más victorias en ningún otro año. Y estamos en septiembre. Busca las World Tour Finals de Londres, un reto actualmente secundario. Primero tiene que jugar en el segundo fin de semana de un major.

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