US Open 2013: partidos a seguir en el día 11

Apuntamos unas líneas de actividad a observar durante la undécima jornada de competición del US Open 2013 en Flushing Meadows

Una selección de partidos a seguir durante el día 11 del US Open. Mientras las féminas descansan en vísperas de las semfinales, será una jornada que sirva para cerrar la fase de cuartos de final en el cuadro individual masculino. Solamente quedan los mejores. La selección natural del torneo ha generado una criba limitando los corazones que aún laten a un reducido pelotón de elegidos.

Los dos finalistas de la anterior edición buscan el billete al penúltimo peldaño del torneo. Para Murray, que mantiene su candidatura en la primera defensa de Grand Slam de su trayectoria deportiva, el primer gran test sobre Flushing Meadows ante el suizo Wawrinka. Para Djokovic, que busca reencontrarse aprovechando el fondo del cemento neoyorquino, un oportunidad ante el ruso Youzhny de seguir agrandando su leyenda en Grand Slam sobre superficie dura. En Punto de Break apuntamos unas líneas de observación sobre los encuentros que destacarán en la undécima jornada entre los muros de Flushing Meadows.

Andy Murray v Stanislas Wawrinka (Arthur Ashe Stadium – segundo turno)

La tentativa de emboscada con la confianza en el recuerdo. El pulso está rodeado de reminiscencias espinosas para el defensor de la corona neoyorquina. Una de ellas es el precedente más reciente entre ambos, un auténtico zarandeo a manos de Stanislas sobre la arcilla de Montecarlo. Otro lo compone el último enfrentamiento en Nueva York, decantado en favor del suizo en la temporada 2010. No obstante, el primero tuvo lugar sobre la superficie fetiche de Wawrinka, nunca gobernada por Andy, y el segundo se produjo antes de la transformación de Murray en múltiple campeón de Grand Slam y hombre de grandes partidos.

Presente en la final de los últimos cuatro majors disputados, podemos aceptar que el británico ha sido el mejor hombre en Grand Slam desde el pasado verano. Precisamente eso, la altura del encuentro puede resultar un factor determinante en la mente del helvético. Cuando Stanislas trote en el estadio más grande del mundo, lo hará sabiendo que pelea por derribar el muro más alto de su vida. Tiene ante sí la opción de acceder a unas semifinales de Grand Slam por primera vez en su vida. La gestión de la presión escénica será una clave a estudiar en el esquema del centroeuropeo.

Durante el Abierto de Australia, sin embargo, mostrando indiferencia por el estatus del oponente, puso contra las cuerdas al vigente campeón Novak Djokovic en un pulso dramático decidido en cinco ajustados parciales. Nuevamente en Grand Slam, de nuevo sobre cemento, volverá a testar los nervios del defensor de la corona. Durante su pulso ante Berdych mostró su capacidad para dominar a la segunda línea de élite. Ahora deberá subir la apuesta ante uno de los elegidos, un debe tradicional en su carrera aunque últimamente es un factor más pulido. Ha batido más veces a Andy (5) que al resto del Big4 junto (3). Un hombre que ha vuelto al top10 y pelea por entrar en la Copa de Maestros ha dado un paso adelante.

Wawrinka llega al duelo activado desde el primer día. El sendero atravesado por el de Lausana (Stepanek, Karlovic, Baghdatis, Berdych) le hacen sobrevolar la contienda ante el escocés con las alertas a pleno rendimiento desde hace días. Será el primer gran test a encarar por Andy. El de Dunblane, que no encaró a una de las 40 primeras raquetas en su camino hasta los cuartos de final, pasa a medir argumentos con uno de los diez mejores. No ha tenido que sacar su mejor nivel para seguir caminando y es momento de agudizar el radar.

Es un pulso cara a cara entre dos portentos físicos que pueden llevar el encuentro a la extenuación. Wawrinka tiene una movilidad tremenda, un revés a una mano variado, profundo y solvente, pero también sabe generar juego con la derecha. Su buen primero y hábiles manos en la red le convierten en un tenista bastante completo a nivel táctico. Si mantiene compostura psicológica, puede a forzar a Murray a desplegar su versión más agresiva para romper su parapeto. Se prevén puntos largos para delirio de la grada. Condimentos para un espectáculo en Flushing Meadows.

Novak Djokovic v Mikhail Youzhny (Arthur Ashe Stadium – cuarto turno)

Un pulso donde puede haber igualdad, la cuestión radica en durante cuánto tiempo. Cuando encaja las piezas de su puzzle y atempera un carácter volcánico el moscovita, dos veces semifinalista en Nueva York, puede poner en apuros a todo el frente masculino. No hay que olvidar que Youzhny ha frenado en seco tres veces al balcánico, aunque todos esos triunfos tuvieron lugar en entornos indoor antes de que Djokovic llevara su juego a otro nivel durante la temporada 2011. Este año tuvo lugar un enfrentamiento sobre la arcilla de Montecarlo decidida en favor del serbio no sin antes verse obligado a remontar y sudar durante tres parciales.

Con ciertas dificultades para colocar tiros definitivos de manera consistente, la introducción de variedad en el planteamiento debe de ser una alternativa a estudiar por Mikhail. Pese a sus limitaciones de ataque, debe ser agresivo soltando el revés a una mano para abrir pista e impedir que el de Belgrado reparta juego bien clavado con el centro de pista ganado. Buscar profundidad con la derecha para evitar que el serbio golpee sobre la línea, empujarlo contra el muro e intentar romper la defensa de un hombre cuya zona de confort termina en las vallas laterales. Tratar de drenar el patrón rítmico de fondo donde brilla el balcánico, aprovechando unas buenas manos poniendo un tempo intermitente al encuentro con acciones en mitad de pista o pelotas que traigan el de Belgrado a la red. Fácil decirlo.

No obstante, Djokovic sabe a lo que juega cuando pone las zapatillas en Grand Slam. No se ha entregado ante miembros ajenos al big4 desde la temporada 2010 y planea seguir manteniendo esa constante de fiabilidad ante la retaguardia. Ha cedido terreno fuera de los majors, que no haya alcanzado final en ningún Masters de cemento parecía inaudito a principio de curso, pero en el formato a cinco parciales sobre pista dura tiene el último parapeto. Busca en Nueva York convertirse en el primer tenista capaz de enlazar siete finales grande sobre cemento. Nadie lo hizo. Si bate a Youzhny, estará a un paso de la marca.

Después de la decepción de Roland Garros, cediendo 9-7 en el quinto set de la semifinal con Nadal y sin ser capaz de rendir cuentas ante Murray en la final de Wimbledon, el balcánico ha vuelto a tomar temperatura en el desembarco a Nueva York. Es el timing deportivo de un hombre que planifica pensando en alcanzar su cénit en gran escenario. Se ha plantado en el antepenúltimo peldaño promediando menos de dos juegos perdidos por set durante el torneo. Youzhny debe detener un tren en marcha.

El principal problema en el partido es que Djokovic es el jugador más rápido, más resistente, más consistente y con más experiencia sobre el duelo. Para romper la primera virtud Youzhny, sin ser un adalid de potencia, necesita un plus de ubicación en la pelota. Para romper la segunda Mikhail, obligado aún más a acortar los rallies tras el maratón con que Hewitt le cargó las piernas, requiere un extra de precisión en sus selecciones. Para hacer saltar la tercera, un hombre de temperamento incandescente, debe mantener la cabeza fría en un pulso que le pide una sobredosis de paciencia. La cuarta no se puede romper, de modo que deberá asumir la grandeza del duelo. Y hacer todo esto durante un pulso a cinco mangas puede requerir el mejor partido de una carrera. El partido puede ser un reloj de arena para el ruso. Y, dadas las circunstancias, Mikhail no cuenta con muchos granos. ¿Demasiado?

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