US Open 2013: Hewitt hace claudicar a Del Potro

El veterano tenista aussie se llevó el duelo de ex campeones del torneo en un agónico partido a cinco sets

Lleyton sonríe y levanta los brazos tras más de cuatro horas de batalla. Por primera vez en mucho tiempo, se vuelve a sentir protagonista en una gran plaza. En una Arthur Ashe a rebosar, en sesión nocturna y ante el campeón de 2009, Hewitt eleva su tenis a picos iniminagibles para un jugador de su edad. A los 32 años, el de Adelaida ya no está para luchar por ganar majors como hacía una década atrás, pero aún mantiene la ambición y retiene el talento para ponérselo complicado a los mejores jugadores del mundo. Y su rival en la noche de hoy, Juan Martín Del Potro, lo ha sufrido en sus propias carnes. El argentino se despide en segunda ronda del US Open 2013 y entrega la sexta plaza del ranking ATP que adquirió tras Cincinnati.

Nunca hay que subestimar a un ganador. No lo hizo Del Potro, que ya advirtió de la dureza de su partido de segunda ronda tras batir al español Guillermo García López en el debut. El argentino, que aprendió bien la lección tras ser fácilmente despachado por Hewitt en el pasado torneo de Queen's, respeta mucho al oponente que tiene al otro lado de la red. El campeón de 2001 frente al campeón de 2009. El australiano batió a Sampras para conseguir el primero de sus dos Slams. El de Tandil, tuvo que remontar al mismísimo Roger Federer el año en el que el suizo recuperó la corona de mejor tenista del mundo. El espectáculo era seguro con jugadores que presentaban tales credenciales.

Dos tenistas con un tipo de juego totalmente antagónico se daban pista en la inmensa Arthur Ashe, la pista más grande del mundo. Dos formas de entender el tenis pero igualmente legítimas. Del Potro representa el atleta moderno, una torre de dos metros con la agilidad necesaria para moverse grácilmente por el fondo de la pista pero también con el pulso necesario para mandar misiles planos desde cualquier lado de la cancha. Hewitt por su parte prefiere jugar de forma más equilibrada siendo tácticamente impoluto. Sin la fuerza necesaria para imprimir profundidad a sus golpes, cuenta con su rapidez de piernas, anticipación y sobre todo experiencia, mucha experiencia, sin olvidarnos tampoco de ese brillante revés que a pesar de su operación de cadera sigue siendo muy peligroso.

Los argumentos tenísticos de Lleyton incomodan desde un primer momento a su rival. Del Potro está desatinado, como de costumbre en los últimos tiempos. No dejó buenas sensaciones en Montreal, ni tampoco en Cincinnati, más allá de que cuajase mejores o peores resultados. Su victoria en Washington auguraba un mejor rendimiento tenístico en el verano estadounidense. Los problemas físicos aparecen tímidamente y de forma aleatoria en algún que otro torneo. La sufrida victoria en cuatro sets ante García López en su debut en Flushing Meadows no auguraba nada bueno.

Hewitt afronta el partido sabiendo que tiene que sufrir y luchar cada punto para poder ganar. Que tiene que llevar el encuentro a la trinchera, incomodar a Del Potro para que no pegue parado y le cosa a golpes ganadores. La estrategia se desarrolla a la perfección durante prácticamente dos sets completos. El de Tandil, más errático que de costumbre, suma más de treinta errores no forzados en el tramo inicial del envite. El aussie saca para ponerse dos parciales por delante. Y falla. Su saque le abandona. Comete dos dobles faltas y deja escapar la oportunidad. No es que se le haya olvidado ganar, simplemente se había acostumbrado a no hacerlo en los últimos tiempos. Y le cuesta.

Del Potro es un ganador, al igual que Hewitt. Aprovecha las debilidades de su rival y su maquinaria empieza a engrasar, como si hubiese sido espoleada por los errores del contrario. El pupilo de Peter Luczak intenta reaccionar pero el argentino se muestra inapelable repartiendo tanto de derecha como de revés en el tercer set. Al inicio del cuarto parcial, el físico aún le responde al tenista de Adelaida. Sus 32 años no pesan y aunque vuelve a errar al servir para llevar el encuentro al quinto y definitivo acto, no desfallece y cuaja un desempate magnífico, acribillando a su oponente a base de pasantes. El veterano sigue siendo un púgil incansable.

El incombustible guerrero demuestra que sigue siendo un ganador. Hace doce años que se llevó el título, y seguramente no vuelva a oler una victoria en un Grand Slam. Y quizá por eso se da un auténtico festín en el quinto set. Ve la oportunidad de acabar con la sexta raqueta del mundo y ni siquiera duda. El duelo de ex campeones se lo va a llevar él. Lleyton Hewitt pone en pie a la Arthur Ashe tras cuatro horas de batalla y un resto impresionante que fue una imparable réplica a un cañonazo de Del Potro al servicio. Tiene al público en el bolsillo. Terminada la batalla y derrotado el enemigo, toca descansar. Siguiente rival: Evgeny Donskoy. Objetivo: alcanzar la segunda semana del US Open. Hewitt avanza y no está dispuesto a mirar atrás.

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