Historias del día 1 en el US Open

Repasamos algunas de las narrativas destacadas de la primera jornada de competición

Repasamos algunas de las imágenes más bellas de la jornada inaugural en el US Open, acompañando a algunos de los principales protagonistas sobre el cemento de Nueva York. El último major del curso, entre cielos encapotados y leves interrupciones de lluvia, los motores van tomando temperatura en Flushing Meadows.

Estrenos poderosos, reivindicaciones personales, jóvenes adquiriendo experiencias, regresos a un enclave dulce, superación de adversidades,... Diversos retazos de una primera jornada neoyorquina que pasamos a resumir.

La irrupción de Evans – Es la materialización de un compromiso. Un hombre que ha visto hasta en dos ocasiones cortada la financiación de la federación británica debido a una cuestionable actitud ha hecho propósito en enmienda. Reconociendo que el talento albergado en su interior no será nada sin una añadidura de trabajo serio. “Me marqué un objetivo: salir de Norteamérica con un ranking top100 junto a mi nombre, he empleado mucho más tiempo en el gimnasio, estoy intentando ser un buen tipo fuera de la pista. Necesitaba hacer sacrificios”. Inspirado en parte por el título de Wimbledon de Murray, el vigor de su voluntad no hace sino crecer. “Quiero estar ahí arriba con Andy y estar yendo a estos torneos semana a semana en lugar de deambular entre Futures y Challengers”. El británico, que viene de alcanzar finales consecutivas en la gira premilinar de cemento norteamericano (Vancouver, Aptos), ha tumbado al japonés Nishikori, undécimo favorito, sin ceder un parcial. Dominando completamente a Kei con un laberinto de efectos. Un pulso de juventudes complicadas con Tomic en segunda ronda. En su brazo, tinta grabada sobre la piel, una cita de Oscar Wilde: “cada santo tiene un pasado, cada pecador tiene un futuro”. Un tipo a observar.

El arranque de Carla – Es la asunción de la grandeza. La número uno española protagonizó una apertura acorde a sus galones. Entrando por vez primera con estatus de preclasificada en Flushing Meadows, la pupila de Xavier Budó dio continuidad a una línea ascendente apuntada en la gira preliminar de cemento, cerrada con un triunfo sobre la #12 del mundo. Con la voluntad de imprimir una vertiente más ofensiva a su repertorio, Suárez fue un vendaval en Nueva York. Inabordable para Lauren Davis: una espinosa combinación de jugadora local en primera ronda. Ambiciosa, decidida a dar un paso al frente, no cedió un solo juego ante la estadounidense. Eso, para una mujer con marcadas limitaciones para evitar la contrarréplica, es un logro mayor. En una carrera que se aproxima a los 500 partidos, no entregar juegos era una experiencia con apenas un precedente, ninguno sobre cemento. La caída de Flipkens, además, hace desaparecer cabezas de serie en su camino de primera semana.

El estreno de Torró – Es la liberación del estreno. Cuando Tita trota en el cemento de Flushing Meadows se asoma a una ventana jamás visitada: el cuadro principal de Nueva York. Eso ya no es una previa, es la pelea de las mejores. Atraviesa la de Villena un proceso de acoplamiento camino de la madurez competitiva. En ese caminar, el fogueo en torneos de renombre constituye un curso acelerado de sensaciones adquiridas. Y Tita está respondiendo. Solventando en dos mangas la oposición de la neozelandesa Erakovic, vuelve a dar un paso adelante cuando el terreno le pide evitar tiritonas. Torró, que ha pisado en 2013 el cuadro final en los cuatro grandes, ha ganado partidos en los últimos tres Grand Slam disputados (Roland Garros, Wimbledon, US Open). La segunda ronda le ofrecerá un reto a la altura del escenario: Tita, que jamás encaró una top10, encarará su primer partido ante una top5. Agnieszka Radwanska. Si está en etapa de aprender, tendrá delante una instruida profesora.

La caída de Verdasco - Es la constatación de una constante en su trayectoria: la incapacidad para mantener regularidad en fase dulce. Fernando, el mismo competidor que tuvo contra la pared a Murray sobre la Centre Court en los cuartos de final de Wimbledon, abandona Nueva York a las primeras de cambio. En un pulso dramático, donde alcanza la quinta manga tras ceder las dos primeras, el madrileño termina ahogándose en la orilla ante el croata Dodig. Es, también, un patrón común en todos los Grand Slam de la temporada. Verdasco cediendo en un parcial decisivo, pestañeando primero cuando el encuentro alcanza la fase de ebullición y los corazones casi preceden a las estrategias. Después de una preparación a contracorriente en la gira preliminar, renunciando a los colosos de Montreal y Cincinnati para sólo competir en el modesto Winston-Salem la semana previa al desembarco en Flushing Meadows, uno de los posibles tapados se ve frenado en seco. El único cabeza de serie en el camino de Nadal antes del ecuador de la prueba queda tachado en el mapa.

La vuelta de Robson – Es el regreso al epicentro del terremoto. En 2012 la tenista británica fue la revelación del torneo. En el Grand Slam del espectáculo, focos acaparados en su figura. Fue una insumisión a la jerarquía establecida. Retiró a Clijsters, sentó a Li y llegó a apretar las tuercas a una ex campeona como Stosur. El desparpajo propio de una muchacha de 19 años. En una temporada complicada, con movimiento de banquillo y lastres físicos, la británica encuentra en Grand Slam su base preferida de operaciones. Sumando al historial de su eclosión neoyorquina quedan la constestación en su Melbourne natal (tejiendo una emboscada nocturna a Kvitova) o la segunda semana firmada en Wimbledon. Llega a Nueva York con dudas en la muñeca derecha. Zurda, no es un problema que afecte a su mano dominante. En su victoria sobre Lourdes Domínguez, ante quien contaba por derrotas cada precedente, un brote de confianza. Octavofinalista en 2012, la presión del puntaje a defender. Explosiva en Grand Slam, el pasado como estímulo para seguir amenazando.

La redención de Radwanska - ¿Cómo afrontaría la tenista polaca anímicamente el torneo? ¿Originaría el plano emocional una brecha en su rendimiento o un estímulo sobre el cemento neoyorquino? El fallecimiento de su abuelo obligó a romper su gira premilinar de cemento. En el mejor momento del verano en pista dura, se vio obligada a borrarse del torneo de Cincinnati tras haber alcanzado de manera incontestable la ronda de cuartos de final. En lugar de seguir rodándose con el US Open en e horizonte, cruzó el océano para refugiarse en el calor del hogar. Un parón brusco en plena rampa de lanzamiento al Slam más adverso de su carrera. Jamás sumó victorias más allá de la ronda de las 32 mejores. Un bagaje intrigante con un reto entre las manos: estrenar el Arthur Ashe en la edición de 2013. Sin embargo, un estreno atronador. Cediendo apenas tres juegos ante Soler. Un torneo donde la baja de Sharapova le coloca como tercera preclasificada, la de Cracovia tiene margen para volar.

La decepción de Gulbis - Es la sensación que rodea el papel del letón en Flushing Meadows, y viene siendo costumbre cada vez que juega con cierta expectativa en los hombros. Un hombre que llegaba al último Grand Slam del curso con números bárbaros en pistas duras, habiendo arañado mangas a Nadal o Berdych y forzando tiebreaks con Del Potro en sus contadas derrotas sobre la superficie durante 2013, se inclina en el pulso de apertura a manos de Haider-Maurer, un hombre de perfil modesto. Lo hace, además, en una llave abierta a soñar. "No he perdido un set durante toda la semana de entrenamientos. No sé qué sucedió hoy. Me levanté nervioso" concedía el letón siendo consciente de la oportunidad entregada en el cuadro neoyorquino. Ubicado en el sector más abierto del cuadro, no consideraba fuera de su alcance una aventura hasta los cuartos de final. No es nada nuevo. Ernests ha fracasado en su intentado de alcanzar la segunda semana en los últimos 20 grandes. En 19 de ellos, siquiera fue capaz de superar la segunda ronda. En rueda de prensa posterior al partido, vuelta a la línea de respuestas jocosas. "-¿Quién es para ti el favorito al título? - Haider Maurer". Más palabras fuera que dentro de pista.

El impulso de Venus – Es la ilusión de un cuerpo cosido a remiendos. Sufriendo con la zona baja de la espalda, sólo ha jugado cinco partidos en los últimos cinco meses. Otro lastre sumado al síndrome de Sjogren, un trastorno que erosionaba su capacidad de desgaste. No obstante, encuentra un refugio en la pista más cavernosa del planeta. Allí, rodeada por más de 20.000 butacas, la mayor de las Williams tiende la emboscada a Flipkens, reduciendo a tres juegos a la reciente semifinalista de Wimbledon. Camina anudada a una tradición: Venus jamás ha perdido una primera ronda en Nueva York. Es sus quince participaciones, ni un paso en falso. Es el único grande donde plasmó victorias en cada presencia. Y no es un privilegio que haya dejado pasar en 2013. Cuestionada sobre la altura de su encuentro, lanza un mensaje meridiano: “disfrutar”. Con el cénit deportivo perdido en la memoria y 33 años en las piernas, el simple gozo debe suponer el principal estímulo de la norteamericana. La pelea de apertura sigue estando dentro de sus dominios. ¿Hasta cuándo aguantará en pie la bicampeona?

Otras menciones especiales:

Alisa Kleybanova: la tenista rusa ganó su primer partido de Grand Slam desde que superase un cáncer linfático, derrotando a la boricua Mónica Puig.

Roger Federer: el único partido de la jornada que no pudo siquiera comenzar es el que mide al suizo con el esloveno Zemlja. En consecuencia, un día de descanso queda borrado de su calendario.

Nick Kyrgios: Número 1 del mundo júnior y campeón del Abierto de Australia en la categoría, el aussie debutó en un Slam por méritos propios (ganándose el pase en la fase previa). Su estreno le deparó un pulso con Ferrer. Lejos de esconderse, a sus 18 años, mostró hechuras de hombre a tener en cuenta a medio plazo.

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