Blanca Bernal: "La mente cura dolores en la misma medida que los genera"

La fisioterapeuta española, que trabajó durante tres años para la WTA, cuida ahora de Silvia Soler y Anabel Medina

Sus manos son las encargadas de prevenir cualquier lesión y de recuperar el cuerpo tras la batalla. Blanca Bernal (Madrid, España; 1984) quiso ser ingeniera, pudo ser jugadora de baloncesto profesional o dedicarse por completo a la enseñanza. Sin embargo, decidió que la fisioterapia era el camino idóneo para recorrer durante su vida, se convirtió en la primera y única española que ha trabajado para la WTA, y ahora viaja por todo el mundo trabajando con Silvia Soler y Anabel Medina. Antes de salir hacia Estados Unidos para la gira previa al último Grand Slam del curso, Bernal atiende a Punto de Break durante una de las pocas treguas que le concede la competición para abordar diversos frentes relativos a su profesión, tan importante para los jugadores.

Pregunta. ¿El baloncesto llegó a ser alguna vez una opción real de vida?

Respuesta. Lo cierto es que el baloncesto -supongo que igual que cualquier deporte en el que te impliques al máximo- es una forma de vida, algo muy pasional que llevas en la sangre incluso habiéndolo dejado. Empecé a jugar con 10 u 11 años, en el refundado club CREF de Madrid. Estuve vinculada a ese club, pasando por todas las categorías, hasta que por motivos económicos tuvieron que prescindir de la sección femenina. Fue una lástima, mantuvimos un bloque muchos años y éramos como una familia. Acabé jugando los dos últimos años de mi 'carrera' deportiva en el C.B. Coslada de Primera Nacional. No era, ni mucho menos, lo suficientemente buena como para poder vivir de ello, algo que de cualquier modo es extremadamente difícil en España. ¿Cuántas jugadoras de Liga Femenina se ganan realmente bien la vida con el baloncesto? Pero me encantaba el compromiso común, el sentimiento de equipo y la competición.

P. ¿Y la etapa como profesora de universidad?

R. Fue una etapa muy positiva para mi formación como profesional. Durante el último año de estudiante, fui becaria del Departamento de Fisioterapia en la Universidad San Pablo CEU, de Madrid. Una vez acabada la carrera, surgió una suplencia y quisieron darme continuidad en el Departamento, mantener a alguien de la casa. Fueron dos años en los que tuve que dar clase de casi todas las asignaturas prácticas que hay en la carrera, de modo que me sirvió para ser un poco más todoterreno.

P. Dicen que hablas un inglés perfecto.

R. Sí, ¡y casi nos cuesta una disputa familiar! Al parecer, mi madre quería darme una educación bilingüe y mi padre quería que estudiara en el colegio donde había estudiado él y toda la familia. Finalmente, no admitían chicas en el colegio de mi padre y mi madre se salió con la suya, como siempre. Tengo mucha suerte de haber podido recibir una educación bilingüe, fundamental para no cerrarse ninguna puerta en el mundo laboral.

P. También que eres tan ambiciosa como ganadora.

R. (risas) No me gusta perder ni al parchís, eso es cierto. Soy muy competitiva, cosa mala. Incluso en juegos de calentamiento con las chicas acabo picada ¿Ambiciosa? Esa palabra quizá desprende un halo de poder que yo no busco. Pongo muchas ganas en lo que hago, ya sea en el ámbito laboral o en cualquier aspecto de la vida, e intento hacerlo lo mejor posible.

P. Y que le tienes auténtico pánico a los insectos voladores. "Con las polillas parece que ha visto un león", cuentan quienes te conocen bien.

R. (risas) Me indigna que se filtre esta información, y hablaré detenidamente con la culpable. Tengo pánico a los pájaros y a las polillas. El resto de insectos me dan igual, pero con las polillas no puedo. Con decirte que una vez saqué el colchón al pasillo porque había una polilla en mi habitación...

P. ¿Por qué fisioterapeuta?

R. Lo cierto es que yo iba para ingeniera. Me divertían muchísimo las ciencias. Pero llegó un día en que me visualicé en el futuro, diez horas al día haciendo números sentada en una silla, y me di cuenta de que ese tipo de vida no iba conmigo. Siempre me encantó el deporte, necesitaba una profesión activa, y pensé que la fisioterapia era el medio más bonito de trabajar en el deporte. La fisioterapia es una profesión preciosa, sentir que realmente ayudas a gente que está con dolor, sufriendo. Es muy reconfortante sentir que tu día a día es de entrega a los demás.

P. ¿Está valorado el papel que representas?

R. A nivel global. La fisioterapia en España tiene que madurar todavía. Es una profesión muy joven, mucha parte de la población todavía no tiene claro todo lo que un fisioterapeuta puede hacer, nos asocia con los masajes que aún se siguen dando en algunos centros estéticos. El marco legal es difuso, hay mucho intrusismo y no es fácil convencer de la necesidad de ponerse en manos de personal cualificado. El hecho de haber podido viajar a países pioneros en fisioterapia como pueda ser Australia te hace ver lo mucho que nos queda por recorrer. El camino es largo. Personalmente, considero que el mundo del deporte de élite es de los ámbitos donde más se valora el papel del fisioterapeuta, y esta simbiosis crece día a día. La competición es exigente hasta límites salvajes, y la recuperación que ofrece un fisioterapeuta es cada vez más valorada, así como la prevención. Al final lo que importa es que el deportista esté en las mejores condiciones posibles para competir, y en eso creo que ayudamos mucho, junto con la labor del preparador físico.

P. ¿Es el tenis una de las disciplinas que más castiga al cuerpo?

R. El tenis es un deporte que exige la combinación de muchas condiciones físicas, algunas diametralmente opuestas: los tenistas han de ser rápidos, pero aguantar partidos maratonianos. Han de ser fuertes, con buenos apoyos que les permitan explotar la técnica exquisita que demanda el deporte. Potentes, pero ágiles. Esto supone trabajar físicamente muchísimos parámetros. Si bien no sufren tanto a nivel fisiológico como puede suceder en deportes de fondo, maratonianos, ciclistas, triatletas, sí sufren mucho a nivel articular. Los cambios de superficie, la violencia de los desplazamientos y los patrones biomecánicos implicados en alguno de los golpes obligan a mimar de manera especial las articulaciones.

P. Eres la única española que ha trabajado para la WTA. ¿Cómo llega esa oportunidad?

R. La oportunidad llegó estando en el momento adecuado en el lugar adecuado, la verdad. Llevaba algún tiempo colaborando con los Servicios Médicos del Mutua Madrid Open, el antiguo ATP Master Series de Madrid, y una de las fisioterapeutas de la WTA, que dirige los servicios médicos de la ITF en Europa, me fichó para la ITF. Simultáneamente, quiso que me entrevistara la WTA y mientras me mandaban a torneos ITF por Europa, fui a Wimbledon a entrevistarme con la WTA. La entrevista fue bien, el feedback de las jugadoras fue bueno, y decidieron incorporarme a la plantilla.

P. ¿Cuál es el mejor recuerdo de aquellos años?

R. La ilusión con la que encaraba cada torneo. Todo era nuevo, las ciudades, los torneos, el equipo de trabajo cambiaba cada semana... Era todo muy dinámico. Conoces a mucha gente, de muchas nacionalidades, muchos puntos de vista. También me enriqueció mucho conocer desde dentro cómo funciona una multinacional como la WTA. Los torneos, lo visible es sólo la punta de un iceberg muy complejo que me gustó conocer.

P. ¿Y el peor?

R. Parte del compromiso con la WTA exigía irme a vivir a San Petersburgo, en Florida, donde está la oficina en USA, aunque también tienen oficina en Londres y en Pekín. Yo tenía que viajar a 18 torneos al año, y el resto del tiempo desarrollar proyectos en la oficina. No fue una experiencia demasiado positiva para mí; el sitio no me gustaba nada y al pasar tantas semanas de torneos, y otras tantas en la oficina, echaba mucho de menos a mi gente.

P. ¿El mayor tesoro que te llevas de esos tres años cuál es?

R. Aprendí mucho, sobre todo a nivel personal. El pasar tanto tiempo viajando sola te exige madurar. Además, creo que me hizo mucho más resolutiva. Trabajas bajo un estrés al que el fisioterapeuta generalmente no está acostumbrado, y a mí me encanta esa adrenalina de tener que solucionar un problema en el momento. A nivel puramente laboral, estar rodeada de gente de diferentes escuelas y con más experiencia que yo era un auténtico lujo. Soy de la opinión que cuando más se aprende es equivocándote. Si la equivocación era en una salida a pista, lo pasabas muy mal, pero nunca más volvías a cometer el mismo error. Si la equivocación era en la sala, siempre había alguien con una buena idea para ayudarte. ¡Un auténtico lujo!

P. ¿Qué diferencias hay entre trabajar para la WTA y hacerlo para un grupo de jugadoras en concreto? Anabel Medina y Silvia Solver en este caso.

R. Para mí, la diferencia más importante es que en la WTA estás continuamente apagando fuegos, solucionando problemas, lesiones ya instauradas, y cuando trabajas para un grupo pequeño de jugadoras puedes planificarte y cobra mucha más importancia la prevención. La vorágine de la sala de fisio de un torneo WTA es increíble, sólo hay tiempo para solucionar el problema que la jugadora tenga en ese momento. Trabajar como lo hago ahora me permite centrarme en la prevención y evitar el tener que apagar muchos fuegos.

P. Las llamadas a la fisioterapeuta por parte de las jugadoras en determinados momentos de un encuentro siempre han estado cuestionadas. ¿Hay jugadoras que paran un partido llamando a la fisioterapeuta sin tener ninguna molestia motivas por algún interés personal? Frenar el ritmo del partido, por ejemplo.

R. Estoy de acuerdo en que muchas llamadas a fisio dan qué pensar. Según qué partidos o qué jugadoras, tienes más o menos claro que la llamada puede llegar en cualquier momento.

P. ¿Qué haces en ese caso? Se trata de tratar a alguien que no tiene nada.

R. Hay que realizar una evaluación exhaustiva independientemente del marcador o del momento del partido. Como profesional, lo último que quieres es que se te escape algo importante porque pienses que sólo quiere parar el partido. En función de la evaluación, decides si es necesario un medical time out o si no puedes ayudar a la jugadora. Si realmente piensas que no tiene nada- basándote en la evaluación-, hay que comunicárselo a la jugadora, siempre con un lenguaje que consiga tranquilizarla.

P. ¿Lo más extraño que te haya pasado trabajando para la WTA?

R. En 2011, durante el torneo de New Haven, que fue un poco accidentado. Hubo un terremoto a mediados de semana que provocó que nos desalojaran de las instalaciones durante un par de horas. A finales de semana, anunciaron que un huracán iba a azotar Connecticut y Nueva York -New Haven está en Connecticut y de ahí todo el mundo va a Nueva York para el US Open-. El sábado, día de la final, no paraba de llover, hasta el punto de que llegaron a plantear a las finalistas qué querrían hacer si seguía lloviendo, ya que por el huracán iban a cerrar todos los accesos a Manhattan y las jugadoras tenían que llegar allí para el US Open. Al final, en una horquilla de poco más de una hora en la que no llovió se pudo jugar la final, y todos salimos en cuanto pudimos de New Haven. A mi me cancelaron los vuelos a España, y acabé yendo a Manhattan en el coche de una amiga de IMG, lloviendo a mares, las dos muertas de miedo porque amenazaban con cerrar los accesos si hacía mucho viento. Conseguimos llegar hasta el hotel, fue impresionante ver Manhattan completamente desierto, y tuve que quedarme encerrada en el hotel hasta que el huracán pasó. No pude volver a casa en unos cuantos días porque todos los vuelos estaban llenos, pero pude conocer el US Open como espectadora y pasé unos días geniales en Manhattan.

P. ¿Cómo se previene una lesión?

R. Sabiendo responder a la pregunta de: ¿por qué se produce esta lesión?. Hay que diferenciar las lesiones por sobreuso de lesiones agudas; hay lesiones imprevisibles imposibles de prevenir, pero el cuerpo tiene que estar lo mejor preparado posible para prevenirlas. Es importante analizar si la lesión se produce por un problema biomecánico, por falta de fuerza, por una descompensación... Las variables son casi infinitas. Para mi la clave es conocer profundamente la biomecánica del deporte y saber dónde están los potenciales focos de lesión. Una vez tienes eso claro, es cuestión de echarle imaginación y tratar de innovar con los ejercicios para que los deportistas reciban siempre estímulos nuevos y eficaces.

P. ¿Cuánta importancia tiene el trabajo realizado durante la pretemporada? Es el único período del año donde el circuito frena un poco el ritmo infernal que lleva.

R. A nivel de preparación física es muchísima importancia. En la pretemporada se sientan las bases físicas de toda la temporada. Se pueden mantener y mejorar algunos parámetros durante el año, de hecho lo ideal es ir mejorando cosas en todo momento, pero en pretemporada es cuando más tiempo tiene el deportista para asimilar todo el trabajo que realice, puesto que no tienes la presión de la competición.

P. ¿El calendario es una trampa para la salud de las jugadoras?

R. Diría que sí, pero no por todas las semanas seguidas en las que hay competición- que también-, sino por la poca oferta de torneos en esas semanas. Al no haber más que uno o dos torneos por semana, todas las jugadoras lo juegan casi todo. Por tanto, si hay jugadoras que quieren descansar alguna semana, pienso que se ven obligadas a seguir el ritmo frenético porque sino, por el sistema de puntuación, perderían posiciones en el ránking. Si echas un vistazo al calendario ATP, rara es la semana que no tienen tres citas simultáneas. Es más fácil coger puntos con cuadros más abiertos y eso les permite poder descansar alguna semana más.

P. ¿Cuál es la rutina habitual en un día de competición en la vida de una jugadora?

R. Siempre calientan en pista durante unos 30 minutos antes del partido. Después, es importante que coman unas dos horas antes del partido. Una vez han calentado y han comido, toca esperar a que llegue la hora de jugar. Distracciones de todo tipo: música, lectura, juegos de mesa... Cuando se acerca la hora del partido, vendajes si son necesarios, charla con el entrenador y calentamiento muy activo hasta que les toque entrar a pista.

P. ¿La mente cura dolores?

R. La mente cura dolores en la misma medida en que los genera. Un jugador es capaz de olvidarse del dolor del mismo modo que un jugador es capaz de estar tan centrado en una molestia que acaba convirtiéndose en un dolor mucho mayor. Supongo que son las dos caras de la misma moneda: el jugador de mentalidad privilegiada que focaliza toda su energía en lo que tiene que hacer para conseguir un objetivo, y el jugador que cuando está ante una situación límite se bloquea y acaba centrando su atención en cosas externas al juego.

P. ¿Es más fácil prevenir o recuperar?

R. Prevenir, sin duda. Recuperar implica que el jugador ya ha pasado por una situación de mucho estrés, y además de recuperar físicamente la lesión, también hay que recuperar mentalmente al jugador. Devolverle confianza, conseguir que se olvide del dolor, que no tenga miedo a volver a la competición.

P. ¿Trabajas también con las palabras?

R. El tenis es un deporte con un componente mental y emocional altísimo, por lo que es fundamental comunicarse con las jugadoras, es una parte más del tratamiento. Saber cómo se encuentran, a todos los niveles. Que hablen, que suelten tensión. Es más dejar que hable el deportista que hablar uno mismo. La camilla tiene ese poder, la gente habla mucho sobre una camilla.

P. Las camillas te acompañan por todo el mundo, de aeropuerto en aeropuerto. ¿Por qué?

R. La WTA tiene una norma por la cual nadie excepto las jugadoras pueden entrar a los vestuarios, que es donde están las camillas que el torneo proporciona. En la ATP, tanto entrenadores como fisios chicos pueden entrar al vestuario, y se les permite usar las camillas de la organización. Por tanto, dependo siempre de las camillas –escasas y siempre ocupadas- que los torneos pongan para los fisios privados. Así que al final acabo viajando con mi camilla, y las jugadoras se pueden tratar cuando quieran en el hotel, sin depender de nadie más.

P. Pasas muchas horas tratando jugadoras ahí, en la camilla. ¿Cómo es la relación con ellas? En plena era tecnológica donde los móviles son un sustitutivo de las personas.

R. Tengo una pequeña guerra con ellas por este tema, no me gusta que usen los teléfonos estando en la camilla, ya que cuanto más centradas estén en el tratamiento, más efectivo será. También depende del momento y del tipo de tratamiento, lógicamente, pero me gusta que el momento de camilla sea un momento de tranquilidad; que hablen si les apetece o que se relajen todo lo que puedan.

P. ¿Qué proceso sigues para recuperar tras un partido?

R. Lo ideal es que hagan una vuelta a la calma de unos 10 o 15 minutos, dependiendo de la duración del partido, en la bicicleta, seguido de un baño de agua fría -12º es lo ideal- o masaje de hielo en su defecto. Batido recuperador y estiramientos. Después, el tratamiento que corresponda si es necesario.

P. "No me imagino a ningún futbolista jugando en cemento". Lo dijo Nadal, tiempo atrás. ¿Cuánto daño hace la pista rápida a las articulaciones?

R. Es evidente que es la superficie que más resistencia ofrece, la más agresiva para las articulaciones. El impacto es mayor, y los desplazamientos son más rápidos porque el juego es más rápido. Hay que prestar más atención a la recuperación articular, pero creo que si un jugador no tiene lesiones articulares previas, no hay problema por que juegue en cemento.

P. Nos decía José Félix Díaz, exfisio de Berdych, que los efectos negativos de la pista rápida se minimizan con una buena preparación. ¿Coincides?

R. Si, estoy de acuerdo con José Félix. Le doy mucha importancia a la preparación previa al cambio de superficie. Cada superficie tiene sus pautas de trabajo específicas, a las que conviene prestar atención para intentar evitar lesiones.

P. También que la genética es un punto de partida importantísimo.

R. ¡Qué duda cabe! La genética es importantísima. Es lo que te marca el umbral fisiológico de cada deportista, el máximo rendimiento que le puedes sacar al cuerpo humano. Además, la envergadura provoca que las palancas sean más o menos largas, la complexión más o menos atlética dará unas cualidades físicas u otras…

P. ¿Es eso, por ejemplo, lo que diferencia a Serena del resto?

R. Yo creo que Serena es una máquina a todos los niveles. Si está en forma y motivada, me parece superior al resto. Su genética es excepcional, qué duda cabe, pero sigo pensando que el 90% de su poder está en su cabeza.

P. ¿Cómo puede aceptar una jugadora que debe convivir con el dolor? Eso que tanto habla Nadal de que disfruta sufriendo, la cultura del sacrificio.

R. Creo que es aprender a darle la vuelta a la situación. Si es un dolor que ya conoces, que sabes que no entraña más riesgo que la propia molestia, es un tema de control mental. Al final se trata de sobreponerte a una situación adversa, ser más fuerte que el dolor. Si consigues ser mentalmente fuerte y conseguir centrar tu energía en la competición, es una sensación muy gratificante. Si, tengo dolor, pero no he dejado que me venza. Creo que esa es una buena manera de convivir con él, y quizá a lo que se refiere Nadal con disfrutar sufriendo.

P. ¿Hay algún día en la vida de un tenista en la que compita sin dolor?

R. Quiero pensar, y creo que sí, que hay muchos días en los que muchos tenistas compiten sin dolor. También hay que diferenciar pequeñas molestias o sobrecargas musculares de un dolor preocupante. Para ello, el tenista debe estar educado en qué es preocupante y qué no lo es, más allá de su sensación subjetiva.

P. ¿Es injusto el trato mediático que sufre el tenis femenino?

R. Desconozco cómo es en otros países- la repercusión que puedan tener las hermanas Radwanska en Polonia o Flipkens en Bélgica, me refiero a gente que no es súper mediática a nivel patrocionadores pero son las primeras raquetas de su país-, pero en España el panorama es muy desalentador. Nada de cobertura televisiva, nada en la prensa escrita, algún apunte en internet… Tienes que ir a medios muy especializados para encontrar buena información, y esos medios no llegan a todo el mundo. No se puede decir que el tenis femenino no tiene tirón si no se le da la oportunidad a la gente de conocer el tenis femenino.

P. ¿Por qué?

R. Considero que es un problema de base, del trato que reciben los deportes en general en los medios españoles. 95% para el fútbol y el 5% restante a repartir entre fórmula 1 -masculino-, baloncesto -masculino y más NBA que Liga Endesa-, algo de balonmano -masculino-, y tenis -masculino, y si ha ganado Nadal-. Vivimos en un país donde el nuevo peinado de Cristiano Ronaldo ocupa portadas y abre secciones deportivas de los telediarios. El deporte femenino en general no tiene cabida en el día a día de la gente. Creo que el gran público no le da valor al nivel de tenis femenino que hay hoy en día en España, simplemente por falta de conocimiento. Es difícil pedir atención para las chicas cuando en chicos tenemos a una generación espectacular ganando torneos semana si y semana también. Las chicas no tienen cabida en los medios de modo que no llegan a la gente. Si a eso le sumas que la gente tiene el recuerdo de Arantxa y Conchita grabado a fuego, parece que las generaciones posteriores no valen nada, hasta el punto de existir un desconocimiento alarmante de las tenistas punteras en nuestro país hoy en día. Pero si entiendes cómo funciona el tenis femenino, eres capaz de valorar que cada una de lasjugadoras españolas está haciendo un gran trabajo, y que los títulos o las posiciones en el ranking nunca deberían ser la única vara de medir a un deportista. Por otra parte, creo que es literalmente imposible que el gran público entienda eso.

P. ¿Cómo se puede cambiar?

R. La gente sólo puede interesarse por lo que ve, por lo que recibe con pasión. Sólo se puede cambiar dándole un giro radical a la situación, equiparando el interés de unos deportes a otros, intentando igualar la presencia en los medios. Que las televisiones apuesten por los torneos, que los periódicos se mojen y dediquen secciones a las chicas. A nadie le puede apasionar aquello que no conoce.

*Fotos: Blanca Bernal y TENISWORLD

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