¿Qué le pasa a Marcos Baghdatis?

El tenista de Limassol encadena diez encuentros en ATP consecutivos perdiendo, ¿remontará el vuelo?

El tenista chipriota encadena 10 encuentros consecutivos perdiendo. Su desplome en el ranking es evidente y lo que es peor: apenas hay síntomas de que vuelva a ser el tenista que un día llegó a estar en el octavo peldaño de la clasificación.

En 2006, con apenas 21 años Marcos Baghdatis era una de las más firmes promesas del tenis mundial. En enero de esa temporada, contra todo pronóstico un tenista de Limassol de madre greco-chipriota y padre libanés sorprendía al mundo al meterse en la final del Open de Australia. Lo hacía de forma espectacular remontando dos sets adversos a David Nalbandian tras tumbar antes a Ivan Ljubicic y poniendo contra las cuerdas al mismísimo Roger Federer en la final, al cual tuvo un set a cero y break arriba en el segundo. Poderoso con su servicio, su consistente revés y una derecha algo irregular pero efectiva cuando estaba en racha, le hacían ser un tenista temible.

Baghdatis  encadena diez partidos perdiendo.

Sin muchas noticias de él salvo esa final, en junio de ese mismo año confirmaba todo lo que prometía alcanzando una nueva semifinal de Grand Slam. Esta vez en la hierba de Wimbledon. Su servicio le permitía codearse con los mejores y ganar a rocosos tenistas en hierba como lo eran Andy Roddick o lo es Andy Murray. Sólo un inspirado Rafa Nadal le apartaba del sueño de verse otra vez en una final de Grand Slam con Roger Federer.

Buenas actuaciones que le permitían ingresar en el Top 8 de la clasificación y que le servían para llegar con la confianza suficiente como para ganar en Pekín su primer título ATP. 21 años, una final de un grande, otra semifinal en la Catedral del tenis, armas para doblegar a cualquier adversario y todo un futuro prometedor. Sobre el papel, no había obstáculo en pensar que nos encontrábamos con una estrella en ciernes.

Sin embargo, siete años después, lo que era un cuento de hadas se ha convertido en una pesadilla. Ese chico de 21 años es hoy un veterano de 28 primaveras que suma diez partidos consecutivos perdiendo (sin incluir Copa Davis) y que se encamina a este ritmo a salir de los 50 primeros del ranking. Y desde que alcanzara los cuartos de final de Rotterdam en el pasado mes de febrero, apenas hay señales positivas del tenista de Limassol.

Con un hijo ya que cuidar, con cierto exceso de peso y lastrado por las lesiones la carrera de Baghdatis camina por unos derroteros muy por debajo de lo esperado. El tenis sigue siendo su pasión pero el interés por volver a ser uno de los 20 mejores no parece ser una preocupación que le cree quebraderos de cabeza. Esta semana pasada se le pudo ver competir en la Bundesliga , el campeonato de tenis por equipos de Alemania, donde ahí si es capaz de vencer a rivales como Rosol o Delvider, pero evidentemente la exigencia del circuito profesional no es la misma.

Con únicamente cuatro títulos ATP que celebrar, el último hace más de tres años, sus victorias ante ni más ni menos que siete de los actuales Top 10 no hacen nada más que refrendar una cosa: el talento se le presupone y lo tiene, pero la irregularidad y la falta de confianza le superan.

Una pena para un tenista que estaba llamado a ser uno de lo grandes y que de no evitarlo con un giro de 180 grados en los próximos meses se quedará como uno de esos tenistas que pudo haber sido mucho más de lo que fue.

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