Wimbledon 2013: el después...

Conocidos los campeones de Wimbledon 2013, el silencio retorna a la Catedral del tenis, que vivió una edición de leyenda... ¿y ahora qué?

Se acabó Wimbledon. La mítica Centre Court, que hoy atronó en uno de sus días de mayor gloria, de esos que construyen leyenda, descansa ya. Silenciosa. Con las butacas vacías, vive su última noche vestida de gala. Mañana mismo comenzará a desarmarse su césped. Desde ya, el All England Club descansa de nuevo. Las eternas colas no rodearan su complejo esta noche. Sus colinas no se llenarán de enamorados de este deporte. Sus fresas con nata, marcharán a sus restaurantes habituales. El silencio que siempre caracterizó Wimbledon, cae como una niebla sobre el All England Lawn Tennis & Croquet Club. La hierba, tres semanas después, vuelve a respirar. Vuelve a cumplir su función natural. El tenis le agradece, otra vez más, los servicios prestados revolucionando sus tácticas, sus técnicas y sus rankings, dando quebraderos de cabeza a sus entrenadores, apuros a sus jugadores y gloria a sus campeones.

Sus campeones. ¿Quiénes? Andy Murray (Gentlemen’s Singles), Marion Bartoli (Ladies’ Singles), Bob y Mike Bryan (Gentlemen’s Doubles), Su-Wei Hsieh y Shuai Peng (Ladies’ Doubles) y Kristina Mladenovic y Daniel Nestor (Mixed Doubles). Ellos han grabado su nombre en el prestigioso muro de los campeones de Wimbledon. Han vuelto al vestuario de esa ancestral pista, sonrientes; sabedores de que nadie pudo con ellos este año sobre hierba. Conscientes, en definitiva, de la empresa lograda; del valor que en el tenis tiene coronarse sobre el césped. Desde hoy en su historial aparecerá “Campeón de Wimbledon”. Esa escasa línea, pequeña y enorme, que transforma toda una carrera. Y campeones, además, de Wimbledon 2013, el más bizarre major inglés de cuantos se recuerdan.

De los 381 competidores que han tomado parte en los cuadros principales de Wimbledon 2013, muchos ya entrenan sobre arcilla para comenzar mañana su participación en la gira de tierra europea, otros descansan antes de comenzar a entrenar sobre pistas rápidas, e incluso algunos siguen compitiendo en hierba (mítico torneo de Newport). Sea como fuere, Wimbledon 2013 ha dado un vuelco al año. Lo ha hecho en el apartado masculino y lo ha hecho también en el apartado femenino. Hablaremos de este Grand Slam largo tiempo, y a final de año se recordará con detalle lo ocurrido en Londres las dos últimas semanas. Desde el primer día saltaron sorpresas. Desde el primer día se preveía que algo iba a cambiar. Desde el primer día Wimbledon cambió las tornas y se llenó de nervios para los grandes y de sueños para los pequeños. Una campeona femenina que no se contemplaba ni entre las 10 primeras candidatas y un campeón masculino británico, al fin, 77 años después, refrendan lo peculiar de la edición. ¿Qué provocará Wimbledon como consecuencias? ¿Qué hay del después de Wimbledon?

Rafael Nadal fue el primer boom, de los muchos que este año se vivieron. Sin que sus rodillas pudieran resistir a un nivel suficiente sobre la resbaladiza hierba, cayó sin paliativos ante Steve Darcis. Ahora descansa en Baleares. Continúa entrenando. Se prepara para revertir su suerte en las pistas rápidas de las US Open Series. ¿Podrá su físico aguantar en esa superficie? Las sensaciones tras su gira de arcilla es que Rafa Nadal ha vuelto, al menos, tan fuerte como cuando se fue. El título de Indian Wells, su único evento en el último año sobre pistas duras, refrendan sus opciones de ganar todo. Sin embargo, tras Wimbledon hay una preocupante alarma en color ambar que inquieta. Le inquieta a él y a su equipo los primeros, ¿por qué el físico no aguantó en Wimbledon? Si fue por el desgaste tras unos meses intensos sobre tierra batida, cabe mantener el optimismo de cara al verano americano. Si no, ¿veremos a Nadal ser competitivo en pistas rápidas? Esta cuestión abierta tras Wimbledon, quedará sin respuesta hasta dentro de varias semanas.

También sobre la eterna figura de Roger Federer se construye un halo de inquietud tras la disputa de Wimbledon. Acostumbrados a verle triunfar sobre el tapete londinense; tan distinguido caballero brillante como en ningún sitio sobre el verde del All England Club, ha caído ante Sergiy Stakhovsky, en una pronta segunda ronda. Si no es capaz de ganar dos partidos en Wimbledon, ‘¿dónde será capaz de hacerlo ya?’, se preguntaban en las redes sociales. Yo se lo digo: en cualquier lugar. Roger Federer es Roger Federer, caiga un meteorito en Wimbledon o se empiece a jugar sobre pistas azules. Uno de los mejores de la historia, mantiene su competitividad, mantiene su físico y mantiene su tenis. Su 2013 no hace soñar, pero nadie debe olvidarse de su figura mientras siga acudiendo a las cantos de sirena de cada gran torneo. Capaz de todo, su derrota en Wimbledon le condena al #5 de la ATP, a acudir a los ATP sobre tierra de Hamburgo y Gstaad. Su mal Wimbledon tiene consecuencias. Mas sigue ahí. No cesa. Y aunque tras cada dura derrota suya habrá rumores de retirada, queda Federer (y competitivo) para rato. Eso sí, su Wimbledon 2013 no ayuda.

La ATP, en conjunto, también sale revolucionada de Wimbledon. Djokovic y Murray, el #1 y el #2, fueron los finalistas, dicho así parece que de sorprendente este Grand Slam no tuvo tanto como suena. Sin embargo, han cambiado cosas. Los competitivos semifinalistas Juan Martín del Potro, recuperado para las grandes gestas con el recuerdo cada día más añejo de aquél US Open de 2009, para regocijo de la parroquia argentina, y Jerzy Janowicz, joven esperanza confirmada y diferente, suman mucho. Este año, la nueva generación empieza a asomar la patita en los grandes eventos, y la presencia de Janowicz entre los cuatro mejores no hace sino ratificarlo. Dimitrov, Raonic, Tomic... tardan, pero van llegando. Murray, además, se sube de pronto a la lucha por el #1 que hace sólo un mes parecía encaminado a ser un pulso privado entre Nole y Rafa, y cambia una tendencia interesante. Ahora Murray no es sencillamente el cuarto de entre los grandes; ahora es directamente, también con palmarés, uno más de los cuatro grandes, en igualdad mirando al futuro. Ganar en Wimbledon le coloca a una altura que antes no tenía. Sus vitrinas siguen con muchos huecos en comparación con las de Federer, Nadal o Djokovic, pero sus barreras mentales han caído y sus opciones de ganar en las grandes plazas en el futuro han aumentado considerablemente. Djokovic, sigue demostrando el por qué es el #1. Sin ser el chacal dominador de hace dos temporadas, su derrota ante Nadal en París y ante Murray en Londres, tampoco cambian su carrera pero sí le hace, sin dudas, un jugador más vulnerable. Ahora, al menos (échen un vistazo a la race), el #1 es discutible. Ferrer se mantiene en su brillante constancia que le propulsa al meritorio #3, Haas confirmando su excelente retorno, y Verdasco ilusionando con su mutación junto a Richy Sánchez, también es parte de lo que nos deja Wimbledon 2013.

Y sí la ATP sale ciertamente enloquecida tras Wimbledon, la WTA ni decir. Con Bartoli como campeona, Lisicki como finalista, Flipkens y Radwanska como semifinalistas, y el sólido y dominador top3 sin representante alguna más allá de las 16 mejores del torneo más prestigioso, ha dado un giro sonado. Aunque, siendo claros, no tan sonoro como en el día a día después se plasmará. Serena Williams, se mantiene como #1 indiscutible del circuito femenino. Su regulero Wimbledon, no empaña su brillante temporada, ni mucho menos su loable carrera. Descansa estos días antes de reemprender la marcha en Suecia, un lugar que tenía ganas de visitar, donde disputará un pequeño WTA International que entre ella y su hermana van a revolucionar y revalorizar en la mejor edición de su historia. Allí participará antes de empezar su conversión a las pistas rápidas, terreno hogareño, donde pretende distinguirse como ya hiciera la pasada temporada conquistando el US Open.

Sharapova y Azarenka seguirán con su juego de princesas particular. Una con una temporada interesante, tornada en triste tras no sólo no mejorar su mala actuación de Wimbledon 2012, sino empeorarla más aún. Caer con un tenis apagadísimo ante Larcher de Brito en 2ªR en el All England Club que le vio destaparse, es una espina que hasta dentro de 52 semanas no se podrá reparar. Inicia ahora, más pronto que ninguna otra top10, su gira americana. Y Azarenka, con el triste final de lesión, no aumenta dudas sobre su situación, pero sí sobre su capacidad para mantener la suerte alejada y poder recuperar terreno en todas sus batallas. La que mantiene con Sharapova por el ranking, la que mantiene psicológica con Serena, la que mantiene con su maltrecho físico, la que le apartó del #1 con unos resultados dignos de ese título, la que le impide terminar cerrando partidos ajustados de los que cambian una carrera entera. A un par de puntos de reinar en el US Open del año pasado, prácticamente en las US Open Series no le queda más que sumar. Y seguramente, tan fresca como llega, lo hará.

La WTA mantiene un top3 sólido. La WTA que podía haber terminado Wimbledon con un potente top4, ve como la ‘alternativa’ Radwanska no cuaja. La historia del año no cambiará completamente. Wimbledon será un borrón en un año dominado por ese top3 con incursiones de tenistas valientes y mentalmente potentes como Errani o Bartoli. Stephens comandando el grupo de jóvenes que cada día goza de más peso, junto a Robson, Puig, Bouchard, Ormaechea, Muguruza, Mladenovic, Giorgi o Keys, presentan sus opciones, van a más, y probablemente más pronto que tarde empiecen a encontrar regularidad en grandes sorpresas. De Lisicki muy inestable tampoco se puede esperar mucho, al igual que de Kvitova o Na Li, las tres podrán brillar en algunas ocasiones, pero nunca dominar. Tenistas de la talla de Flipkens, Suárez Navarro, Jankovic, Petkovic o Kanepi siguen sumando enteros tras Wimbledon para ser protagonistas en breve.

Así es como quedan los circuitos tras Wimbledon. Muy diferentes a cómo llegaron. Un lavado de cara intenso, que deja cada cosa en su sitio, a la espera de que, este año sin Juegos Olímpicos de por medio, las US Open Series sean más reñidas, y coronen otro campeón y otra campeona de Grand Slam. Azarenka, Serena y Bartoli, las chicas, Djokovic, Nadal y Murray, los chicos... el último tramo del año tornará en clave para los rankings y para conocer la identidad del mejor y la mejor del 2013. Wimbledon, más bizarro que nunca, abre dudas en la WTA y cambia tendencias en la ATP. La hierba más lenta que el All England Club jamás conoció, sigue alterando el devenir de este deporte. Supongo que ese amor secreto por las sorpresas es gran virtud de Wimbledon. Y del tenis. Y de sus aficionados. Quizás lo no esperado sea la magia de este deporte.

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