Lo mejor y lo peor de Wimbledon

Repasamos los aspectos más positivos y negativos de estas dos semanas de competición en Wimbledon

El último día de competición es el momento oportuno para echar la vista atrás y recordar aquello que ha sido lo mejor y lo peor de Wimbledon.

A falta de la disputa de la final masculina que dirimirán Andy Murray y Novak Djokovic es buen momento para hacer balance de lo más destacado que nos deja Wimbledon. Sorpresas, eliminaciones tempraneras y muchas otras más cosas dignas de mención. En Punto de Break, repasamos lo mejor y lo peor del tercer grande de la temporada:

Lo mejor:

Bartoli ha ganado Wimbledon 2013.

- Marion Bartoli: la francesa se ha proclamado campeona de un Wimbledon donde las tres primeras favoritas cayeron de forma prematura, despejándole un camino donde no tuvo que disputar ningún encuentro frente a alguna de las quince primeras. Un atenuante que para nada debe restar mérito a su soberbia actuación pues ganó todos sus partidos de forma clara, sin ceder ningún set, a lo campeona.

- Sabine Lisicki: la tenista alemana lo bordó durante las dos semanas de competición. No sólo llegó a la final del torneo, sino que lo hizo con brillantez cargándose a Serena Williams o Agnieszka Radwanska antes de abordar a una intratable Bartoli en la final. Hasta esa fecha, su mejor actuación había sido la semifinal de 2011 en este mismo escenario. Prueba más que superada.

- Juan Martín del Potro: el tenista argentino volvió a demostrar que cuando está en forma y libre de lesiones (que no lo estaba del todo) es un rival peligrosísimo para cualquiera. Uno de los pocos que tiene potencial para ganar a cualquier Top 5 y un torneo grande. Llegó a semifinales poniéndole las cosas muy difíciles a Djokovic. Hasta ese encuentro, no perdió ningún set.

- Jerzy Janowicz: fue el primer polaco en alcanzar las semifinales de un Grand Slam. Demostró que con su letal servicio lo de París-Bercy no había sido casualidad. Tan justo premio, le hará ser el próximo lunes el número 17 del mundo.

Fernando Verdasco: es cierto que Ferrer lo hizo bien, que Berdych cumplió y que Kubot tampoco anduvo mal. Pero ver a Verdasco jugando al máximo nivel y poniendo contra las cuerdas a Murray da alegría. Pocos hacen correr la pelota tanto con menos esfuerzo y pocos tienen tanto potencial en su raqueta. En Wimbledon, Verdasco fue Verdasco, para lo bueno y para lo malo, pero lo mejor es que hubo más de lo primero que de lo segundo.

Novak Djokovic y Andy Murray: los dos finalistas cumplieron llegando al partido definitivo y encuadrando su tercera final en un Grand Slam distinto. El serbio demostró que es el más regular de los tenistas que hay actualmente en el circuito y que raramente falla antes de lo previsto. El escocés que la hierba es su superficie preferida, aquella donde desarrolla lo mejor de su juego y el hombre que parece destinado a romper 77 años de maldición sin ganar un británico Wimbledon.

Lo peor:

Federer fue eliminado en segunda ronda en Wimbledon 2013.

- Las sorprendentes eliminaciones de Rafa Nadal y Roger Federer. El suizo, por primera vez desde 2004, no fue capaz de superar la segunda semana de competición en un grande dejando además la sensación de que está en una incipiente decadencia. Es capaz de remontar todavía el vuelo por su enorme talento y porque tampoco es tan mayor, pero si es cierto que caer en segunda ronda de su torneo y su superficie preferida no es un buen síntoma. Para el español, la eliminación ante Darcis puede leerse como un traspiés sorprendente en una temporada más que brillante. Sin embargo, dos derrotas inesperadas en hierba en los últimos dos años es un mal indicio de que tal vez en hierba, y con lo que castiga ésta sus articulaciones, ya no vuelva a ser el de antes.

- El lamentable papel del tenis norteamericano. Serena Williams cayó de forma inesperada en octavos de final poniendo fin al ciclo que le había llevado a estar presente en cuatro de las últimas cinco finales en Wimbledon. Al menos, Sloane Stephens salvó el honor estadounidense llegando a los cuartos de final, cosa que en categoría masculina no ocurrió nuevamente, como viene siendo tónica habitual desde el US Open 2011.

- Grigor Dimitrov y Milos Raonic: decepcionantes se pueden calificar las actuaciones de dos hombres de los que se espera mucho pero que todavía no han pisado unos cuartos de final de Grand Slam. Ambos cayeron ante rivales teóricamente inferiores y dando la sensación de que como no espabilen difícilmente llegarán a ser lo que prometen.

- Los abandonos por lesiones: El torneo sufrió una plaga de lesiones que llevaron a más de una decena de tenista a decir adiós sin poder completar sus encuentros. Lo hicieron por varias circunstancias, pero algunos se quejaron de que el césped resbalaba es exceso. Una pena para los miles de seguidores que coparon las gradas un día tras otro, que se quedaron sin poder ver algunos interesantes encuentros.

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