Surrealista retirada de Bogomolov

Enfadado por una decisión del juez de silla abandonó el partido de forma repentina

Alex Bogomolov protagonizó uno de los episodios más hilarantes de la temporada en el Challenger de Winnetka (Illinois). El ruso se encontraba disputando la semifinal del evento estadounidense ante el local Bradley Klahn. En un momento tenso del tercer set se produjo una circunstancia que terminó por hacer perder los nervios al veterano, quien protagonizó un episodio de lenguaje acalorado con el juez de silla.

Se disputaba el cuarto juego de la manga definitiva. En juego, nada menos que la entrada a la final de un evento de 50.000$. Bogomolov había ganado el primer parcial, pero vio cómo Klahn equilibraba el choque amarrando la segunda manga. Todo en juego por tanto en el set final.

Era una fase crítica para el tenista ruso. Encaraba bola de rotura y de perder el servicio quedaría totalmente a merced de su rival en el tramo final del encuentro. Se produce un intercambio donde Alex lleva continuamente la iniciativa. Reparte juego con la derecha, moviendo de un lado a otro a un Klahn que se defiende con bravura tras la línea.

Muy forzado por la imposición de juego de Bogomolov, el tenista local manda un revés cortado muy flotante. Tanto, que termina por aterrizar con una profunidad prodigiosa. Bogomolov da por mala la acción y ni siquiera se molesta en impactar la pelota. La recoge considerando que el punto es suyo y que ha salvado el break point.

Sin embargo, el juez de silla dice otra cosa: 'juego Klahn'. En ese momento, Bogomolov, incrédulo, estalla contra la decisión tomada. Es difícil determinar en las imágenes si la pelota cae en la línea o fuera de los límites. El torneo, además, carece de ojo de halcón para revisar el momento. El ruso se dirige al silla indicando que alguien ha dicho que era mala. El juez es implacable: "Ha botado en la línea". Alex insiste pero el árbitro no cede. Le indica que mantiene la decisión.

Bogomolov decide poner fin al asunto. "De acuerdo, gracias" le dice con ironía al silla antes de estrecharle la mano y abandonar el partido ante el asombro de todos, incluido el propio Bradley Klahn que observa atónito la escena buscando explicaciones sobre lo ocurrido. Alex se quita la camiseta, guarda sus raqueta, coge la bolsa y, camino del vestuario le dedica una última mirada al silla. "Véte a la mierda" le espeta antes de estrechar la mano de Klahn y de salir enfadado de Winnetka.

Comentarios recientes