Janowicz y Kubot, como hermanos en Wimbledon

Jerzy y Lukasz dejaron unas imágenes deportivas para el recuerdo en Londres

Jerzy Janowicz y Lukasz Kubot protagonizaron el primer enfrentamiento entre dos tenistas polacos en la historia de los Grand Slam. Tras una refriega emotiva para su país de origen, decidida en favor del primero (7-5 6-4 6-4), ambos jugadores encarnaron uno de los momentos más brillantes del torneo. De esos que hacen que la entrada pagada por ver el espectáculo haya valido la pena.

Al seleccionar las historias más destacables del pasado lunes apuntábamos como narrativa memorable el día histórico del tenis polaco. Dentro de la euforia nacional liderada por la sutil Radwanska en competición femenina, indicábamos la gesta obrada por Jerzy y Lukasz en el cuadro de hombres. Así apuntábamos la altura de lo logrado por estos dos talentos:

Si hay un día que va a pasar a la historia del deporte polaco, la jornada del lunes en Wimbledon tiene muchas papeletas para adoptar ese privilegio. Polonia llevaba 33 años sin encontrar un cuartofinalista de Grand Slam. Nadie, desde que Wojtek Fibak lo lograse en el US Open de 1980, habían accedido al quinto partido de un grande. De repende, en cuestión de minutos, Polonia se encontró con dos hombres en tal escenario. Jerzy Janowicz y Lukasz Kubot –que no habían nacido cuando Fibak selló su hito- accedieron a la antepenúltima ronda en Wimbledon. Y no sólo eso. Se enfrentarán en el siguiente partido. Será el primer choque de Grand Slam entre dos polacos, asegurando como consecuencia el primer semifinalista en un grande de su historia.

Y a buen seguro que ambos, embajadores de la nobleza del ser humano, respondieron a la altura del momento.

La imagen que aparece sobre estas líneas pertenece al martes. Es decir, la previa del partido de cuartos de final que enfrentaría a ambos compatriotas. El sorteo había determinado que en este sector Rafael Nadal y Roger Federer fueran los principales cabezas de serie. Las discusiones giraban sobre ese potencial enfrentamiento. Pero caídas prematuras de ambos abrieron como nunca el cuadro permitiendo que ambos polacos ocuparan tal lugar. Y así se preparaban para el partido más importante de sus vidas. Sonriendo, posando con banderas de su país por el club para gozo de los fotógrafos. Concediendo, incluso, declaraciones que a más de uno con la boca abierta. "Realmente me da igual el resultado de los cuartos de final. Lo que de verdad me llena es que habrá un semifinalista polaco en semifinales" llegó a expresar Janowicz. Sincero o no, la naturalidad absoluta respecto al rival en un momento teóricamente tenso fue digna de mención.

Lo mejor es que tal hermanamiento tuvo su momento más álgido al cierre del partido. Janowicz, el más joven de los dos, el tipo con aspiraciones más elevadas en los años venideros, el hombre que ingresará en el top20 haciendo válida la confiada mostrada en su figura por Kubot en el pasado, se hizo con el triunfo. Tras el lógico alborozo propio inmediatamente posterior al partido, se olvidó de todo. Se hizo el vacío a su alrededor y sólo tuvo una cosa en mente. Caminar y fundirse en un emotivo abrazo con su compatriota y amigo. Así, a ojos de una grada que abarrotaba la Court 1 de Londres ambos jugadores mostraron un gesto propio de hermanos. Durante unos segundos se unieron uno contra el otro, ojos cerrados y lágrimas en los ojos, para disfrutar un momento único en sus carreras.

No quedó ahí la cosa. Al más puro estilo futbolístico, como muestra simbólica del respeto y mutuo y escenificando el memorable episodio que acababan de protagonizar en la historia del deporte polaco, Lukasz y Jerzy decidieron intercambiarse las camisetas tras estrecharse las manos. En el torneo de las tradiciones, del protocolo en el vestir y las buenas maneras, se desvistieron sus torsos para guardar las prendas vestidas por el rival en un capítulo eterno. Sin duda, una de las imágenes de esta edición ty una bella postal que quedará por siempre en los archivos gráficos del torneo.

Kubot no habrá ganado Wimbledon, y está por ver hasta dónde llegará un Janowicz que ahora deberá ejercer oposición ante el escocés Murray, el favorito local y número 2 del mundo. Pero ambos ganaron reconocimiento general en el mundo del deporte. Una lección de respeto en el escenario más legendario de la disciplina.

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